miércoles, 30 de julio de 2008

Curioso...

Es que ni en vacaciones puede uno dejar esos genes frikis
sin dar guerra..

Estaba tan tranquilito parado en una estación de servicio, tomándome un tentempie y jugueteando con la cámara, cuando mis ojos se fijaron que, en lontananza, había un taller con este curioso cartel.

Ahora ya sabemos a qué se dedica Thor cuando no está combatiendo al mal. ¡ Que dura es la vida del superhéroe !!

domingo, 20 de julio de 2008

La historia del Caballero Triste.

Me suele dar bastante penilla perder un personaje de rol con solera, sobre todo uno de esos que llevas varios años (de tiempo real) jugando y perfilando. Cuando uno de estos héroes de papel encuentra su final, suelo guardar la hoja como recuerdo de tantas horas de sano entrenimiento.

Pues bien, ayer cayó en batalla mi primer personaje de Ars Mágica, que ha estado conmigo durante casi una década. Se llamaba Jacques D´Molay (como el último Maestre Templario, pero es que no se me ocurría otro je, je) , era caballero francés del S XII y veterano de la Primera Cruzada. el estilo del director de juego, capaz de mezclar fantasía con rigurosidad histórica, me animó a leer lo que había escrito por ahí acerca de la historia medieval europea, especialmente el tema de las cruzadas (¡Y luego dirán que el rol no sirve para nada !!)

Todo un personaje con su propia personalidad, cincelada por tantas sesiones de juego como manchas de café había en la ficha del personaje:

Jacques era el prototipo (adelantado a su época , todo hay que decirlo) de lo que se llamó "el amor cortés". Caballero errante de ánimo sobrio, con frecuentes accesos de melancolía y una enorme devoción por el honor y por la Fe de la Iglesia, perdió a su amada bajo las garras de Sigusén (el Dragón que según la leyenda dormita bajo los Pirineos) y desde aquél suceso vagaba por los caminos intentado limpiar su conciencia y su honor.

Sirvió al cónclave de magos de Mistridge con total disponibilidad como escolta y hombre de armas de ascendencia nobiliar en múltiples misiones. En Venecia, en la casa de un alquimista enemigo de Mistridge, se mantuvo firme con su mandoble en mano cerrando el paso a una criatura Elemental de fuego mientras sus compañeros escapaban, junto con un caballero de la Orden del Temple. A consecuencia de este acto sufrió terribles quemaduras y desfiguraciones que marcaron su torso para siempre, aunque su rostro permaneció intacto.

Otras hazañas lo llevarían a enfrentarse con dríadas y gules en las oscuras noches aldeanas de la Francia de finales del S. XI, hasta que partió a Tierra Santa para lavar sus pecados y su alma.

Retorna vivo e ileso de la Santa Cruzada para seguir sirviendo a los magos de Mistridge. Ha aprendido muchas cosas, entre otras filosofía y lengua hebrea, al tiempo que ha compartido la camaradería de las armas con importantes personalidades de su tiempo y con las órdenes militares, especialmente los Templarios. Poderosas luchas internas amenazan al papado y la misma Francia, mientras el demonio trata de abrir una brecha en nuestro mundo a través de una antigua iglesia profanada en un pueblecito francés (cuyo nombre no recuerdo, que era muy tarde aquella sesión) durante un espantoso ritual paralelo a la Semana Santa.

Posteriormente, sus servicios lo llevan lejos de Francia. Los magos buscan un libro que contiene el remedio de una extraña enfermedad y deben emprender un largo viaje hasta la Selva Negra. Tras múltiples avatares, recibe de un antiguo compañero de las cruzadas el encargo de buscar a un Caballero Teutón perdido en un lugar repleto de magia antigua y poderosa.

El grupo de magos y hombres de armas se internará en las brumas del citado lugar, pertrechados con lo imprescindible e imbuidos con protecciones contra la magia.. Tras sortear a los guardianes del lugar, en una fortaleza hallarán el libro y liberarán al Caballero Teutón que está prisionero en las mazmorras. Pero hay un problema: el caballero está hechizado y se niega a abandonar el lugar. La única manera de llegar a un acuerdo es mediante un duelo de caballeros.

Mientras el resto del grupo trata de poner a salvo el libro, Jacques y el caballero se baten en un furioso duelo en los ruinosos pasillos. Carente ya de la fuente de su poder, la fortaleza comienza a desintegrarse bajo sus pies. Finalmente, Jacque vence al Teutón y lo mata, a pesar de no ser esa su intención inicial. Llevará las armas e insignias del difunto a su Orden para que sean honradas. Pero no hay tiempo que perder. Sus compañeros le animan a salir deprisa de allí, pues el lugar ya no es seguro.

Los fieros grifos, últimos guardianes de la fortaleza, pondrán fin a la vida del valeroso caballero. Tras recibir un fuerte golpe, caerá muralla abajo. Sólo su impresionante constitución le salvará de morir en la caída. Trabajosamente, Jacques se pone de pie, recoge la espada de su padre y comienza a correr para ponerse a salvo en una gruta.

Pero no es lo suficientemente rápido. Herido y con treinta y cinco inviernos a sus espaldas, es presa fácil para los veloces grifos. Una de las criaturas lo acosa hasta que da un traspiés. El grifo se alza triunfante con su trofeo por las alturas y vuela alto, muy alto, mientras el caballero trata en vano de zafarse de su presa. Por fin, las garras de la bestia se abren y Jacques cae al vacío desde una altura de más de ochenta metros. Su cuerpo se estrella brutalmente contra el roquedal, junto con la espada de su familia. Jacques D´Molay ha muerto.

Más tarde, sus compañeros recogeran su maltrecho cadáver y le darán sepultura. No es el único caído en esta siniestra aventura, pero sí uno de los más añorados. El libro será llevado a Mistridge y los magos hallarán la cura contra la enfermedad. Se celebrarán funerales por los caídos. Jacques será enterrado con honores y su alma hallará el descanso al fin, a la altura de sus padres, libre de todo pesar. Por fin, descansa el paz.

Esta ha sido la historia de uno de mis personajes más entrañables, tanto para mí como para el resto de los jugadores. y creo que merecía un lugar de honor en mi página personal.

lunes, 14 de julio de 2008

Perder el tiempo

No hay nada que exaspere más a un máster o a sus amigos que perder el tiempo...y es algo que ocurre continuamente para nuestra desgracia. Normalmente, todo va bien hasta que se tuerce: un regla no cubre la situación del momento de juego, alguien se distrae, se cambia de tema (política, por ejemplo...) o se empiezan farragosas discusiones con jugadores detallistas en extremo (si, de esos que quieren saber cómo funciona exactamente el motor de la nave espacial alienígena que sus personajes acaban de inventar o cómo son las leyes financieras de un determinado lugar que aparece en un mundo de campaña...cosas así)

Para todos ellos, les dedico la siguiente página de DORK TOWER de John Kovalic.

sábado, 12 de julio de 2008

Un poco de arte.


El arte también tiene su expresión friki (¿o es al revés?). Sirva de muestra la nueva versión de "La Última Cena"

martes, 8 de julio de 2008

Odio el D20

Hace poquito acabé mi última campaña de D&D y, en efecto, será la última campaña que haga en dicho sistema. Han sido cuatro largos años (en tiempo real) de campaña, hasta el truculento final de la misma y , aunque ha sido divertido, la experiencia demuestra que el D20 puede llegar a complicarse mucho cuando hablamos de jugar con personajes de alto nivel.

Eso si no entramos en el "juego de los abogados", que todavía me rechinan los dientes cuando oigo expresiones como "habilidad transclásea miscelánea" por ejemplo.

Otro sangrante fragmento es el que sigue:

Acción Parcial: normalmente, los jugadores no eligen llevar a cabo una acción parcial, sino que esta viene dictada por una decisión que hayan tomado (normalmente una acción preparada) o por las circunstancias (...). Una acción parcial es igual que una estándar, pero no sirve para hacer tanto como esta última(...)

Menos mal que luego te explican (en un párrafo de casi quince líneas), que normalmente consiste en una acción normal a la que se le quita el movimiento. ¡ Haber empezado por ahí!! XD

Por suerte, en este mundo existen sistemas menos engorrosos e igual de efectivos e incluso mejores. Habrá a quien le guste el D20 pero, admitamoslo, uno va a la partida a jugar, no a hacer discusiones de reglamento y debates estériles.

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