jueves, 28 de mayo de 2009

Retorno a Black Mesa

Últimamente tengo muy poco tiempo para escribir, lo cual es como una especie de pescadilla que se muerde la cola, porque cuanto menos se escribe, menos ganas hay, y al revés...

En fin, que en los escasos instantes que tengo libres, prefiero desfogarme bien en vez de aporrear el teclado. y es en estos tiempos cuando he vuelto a retomar uno de mis juegos predilectos: Half Life.
Aún recuerdo (voz de Abuelo Cebolleta) cuando estaba en el paro y para compensar el tedio me compré el Half Life, la edición "juego del año", en su caja de cartón negro y con la expansión "Opposite Force" y el "Team Fortress" de regalo. Luego vino el "Blue Shift", pero eso ya era pura gula je, je.

Me lo pasé de lo lindo correteando por los pasillos de la base Black Mesa en la piel del doctor Freeman, el causante de la apertura de una puerta dimensional entre nuestro mundo y el de unos asquerosos alienígenas. Para colmo, los militares (de usalandia) intervienen y deciden "no tomar prisioneros", con lo cual el pobre tipejo las pasa canutas: lo persiguen tanto humanos como aliens, lo capturan, se escapa, le tiran encima todo tipo de proyectiles, tiene que poner en marcha un satélite, disparar un cohete...en fin, un follón de tres pares de narices, no apto para impacientes..

Y ahora, casi diez años después, el programa sigue rulando en Vista (sic) tan bien como el primer día. Es en estos momentos cuando uno se da cuenta de que los juegos antes se hacían mejor, con un montón de opciones y muy adaptables. Se hacían "para durar" y es ahí donde se demuestra la calidad ética de los programadores de entonces. Hoy la cosa es más de consumo.

No he probado el Half Life 2, pero no se si hacerlo, no vaya a ser que me decepcione al no estar a la altura de su predecesor en jugabilidad y disfrute. Llamadlo añoranza si queréis, pero, como dijo Pío Baroja, "a mí dadme, dadme los viejos caballos de tiovivo".

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