30 de noviembre de 2009

El país de Don Quijote

El otro día, estuve hablando con un conocido, que me decía que había estado "en una tienda rara de esas en las que hay gente jugando". Y entonces, como buen proselitista bienintencionado e ingenuo que es uno, traté de instruirlo (grave error por mi parte) en las realidades de nuestra afición, con los previsibles resultados de costumbre.

Tantos años de experiencia (y no en PX, precisamente) y todavía sigo cayendo en lo mismo. Y es que a veces es para empezar a darme y no parar...

Este es el mundo en el que vivimos, nos guste o no. Si uno se pasa los ratos delante del Madrid-Barcelona, es un "aficionado al deporte", porque lo hace toda España. Si se lee "Elcódigodabinchi" (pronunciado así) o cualquier otro mamotreto de moda, es un "gran lector". Si se va tomarse unas copas a una zona de marcha, resulta que "le gusta divertirse". Y así con muchas otras cosas.

Peeero. (siempre hay un pero) ¡ Ay si eres de los "tíos-raros-del-rol" ! Suenan las alarmas y se encienden las sirenas de alerta :



"Este tío es raro. Muy, muy raro. Si buscas raro en el diccionario, seguro que sale su foto. Además, pierde el tiempo sentado con otros en esas actividades, en vez de ver la televisión. Mucho tiempo. Horas, incluso. Eso es porque no hace otra cosa en todo el día. Fracasado en los estudios...y en lo social. Es lo que pasa cuando lees muchos de esos libros raros. Míralo de reojo y no lo pierdas de vista por si acaso. Bueno, mejor ve llamando a la policía, que nunca se sabe..."

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