sábado, 29 de octubre de 2011

El fin de una era

Tiempo ha, me pareció una idea estupenda el tema del rol en World of Warcraft y he pasado muy buenos momentos, en detrimento de mi primer gran amor, Guild Wars. Dificultades técnicas de acceso a este último, vaciado de servidores españoles (no así los ingleses y los angloparlantes en general, que siguen a reventar) y la desaparición consecuentemente de los pocos roleros que había en este juego, hicieron que me plantease migrar al mundo de Azeroth y desarrollar allá mis roles e historias con otra gente, además de proporcionarme material literario para escribir en mi blog de relatos.

Si bien he pasado buenos momentos con gente que se toma el rol en un mmorpg como algo serio, esta experiencia ha ido decayendo con el paso del tiempo, quedando en algo esporádico y poco gratificante ya para mi gusto. Atras han quedado campañas militares y roleos diversos en tabernas y callejones, expediciones y largos viajes, sazonados con intrigas y tiempos muertos. La crisis económica que lleva a recortar gastos entre la población más adulta del juego, el descenso del nivel cultural en los que se quedan, las diferentes rencillas mal resueltas fuera de partida, la falta de interés en seguir adelante con proyectos y la fragmentación de la comunidad rolera en los últimos tiempos, han hecho que poco a poco se hagan menos partidas (masterizadas via chat, principalmente) y el mundo esté algo más vacío de esta variedad de juego que poco tiene que ver con el propósito de un mmorpg, pero que se ofrece como opción al mismo y atrae (o atraía) a un determinado perfil de jugador.

Ahora, tras echarle un vistazo a la última expansión en proyecto, de repente me siento viejo y cansado para continuar con mis proyectos en Azeroth. La presencia de los pandaren y su cultura, unidas a una cada vez mayor desaparición de la estrategia económica en el juego, han bastado para que me plantee la decisión de abandonar dicho mundo para siempre, gozando de los recuerdos de aquellas aventuras roleras, jugadas en compañía de personajes serios y bien estructurados, llevados por personas que han dejado el barco gradualmente ante este nuevo panorama.

Un ciclo termina y otro comienza. Mejor así, ante la avalancha de "kungfupandas" que se nos viene encima. Me pregunto si todavía podré retomar mis escritos en el mundo de Tyria.

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