18 de mayo de 2012

No hay nada como los clásicos

Aprovechando el tirón de Diablo III, he decidido autoregalarme el Diablo II, por aquello de tener algo "coleccionado" digno de mención y a un precio razonable. Todavía recuerdo las buenas horas que pasé con su predecesor y lo novedoso que me pareció sus sistema en aquellos lejanos años (1996). Lo mejorcito del juego eran los dungeons completamente aleatorios, lo que significaba que cada vez que penetrabas en la capilla maldita para descender a las profundidades infernales te encontrabas con un escenario redistribuído, de modo que era muy difícil aprenderse los niveles y cada partida era una única experiencia, lo cual es de agradecer en estos juegos a la hora de alargar la vida útil de los mismos.

El caso es que un buen día lo desinstalé y su lugar fue ocupado por otros de los grandes del género, tales como Baldur´s Gate y Neverwinter Nights, que pasaron a ser entonces los "niños mimados", para ser absorbidos más tarde por otros títulos como Guild Wars ( mi favorito en cuanto a ambientación) y World Of Warcraft. Más tarde me deshice de él cuando dió algunos problemas de compatibilidad con la tarjeta de video y así ha sido hasta la fecha, en la que me picó la curiosidad por volver a Diablo (II).

Reencontrar este clásico y descubrir una versión actualizada (compatible con Win Vista y Win 7, por ejemplo) ha sido como viajar en el tiempo, pues toda la esencia del original está en este, pero mejorada. La música es casi la misma, los gráficos son similares (tileado 2D puro y duro) y la mecánica es como la de su predecesor. Creo que va a durar mucho tiempo instalado en el disco duro (el record lo tiene Baldur´s Gate, seguido muy de cerca por Ghost Recon), así que creo que se convertirá en un título digno de estar mi colección privada, junto con el reciente Borderlands.

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