viernes, 25 de mayo de 2012

Vientos de Cambio

El mundo de los videojuegos se va integrando poco a poco en la cultura. Un ejemplo de esto es Shigeru Miyamoto, creador del incombustible Mario y de Zelda y recientemente galardonado Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Cultura 2012.

Tal y como pasó con otros inventos modernos, los videojuegos han sido denostados y despreciados por la sociedad al no poder entender su tirón y su indiscutible puerta al progreso. Hoy todavía se escuchan opiniones curiosas acerca de esta nueva manera de entender el ocio, culpabilizándolos, junto a los juegos de rol, y la música rock entre otros, de las conductas violentas, del fracaso escolar, de fomentar el sexismo y de muchos otros problemas sociales que poco o nada tienen que ver con el hecho de disfrutar de un rato ameno "meneando pixeles". Y no hablemos del asesino de la katana y su sospechoso parecido con el personaje de Final Fantasy o de los bloqueos a la distribución en Noruega de World of Warcraft (entre otros) porque el asesino de Utoya tenía una cuenta activa...y un problema mental "de serie".

 Es el precio que tiene lo desconocido o lo poco habitual.
( ¡ Es una bruja, es una bruja! ¡ Traed leña! )

Pero nuevos aires empiezan a soplar en el país de Don Quijote si se le concede un galardón como este a uno de los impulsores del videojuego y el creador de leyendas como Mario y la saga de Zelda. Nuevos tiempos y nuevos modos de entender arte, cultura y ocio. Hace poquito me enteré de que los juegos de rol, por su componente social y mental, se empiezan a considerar una actividad saludable para combatir cosas como el mal de Alzheimer, por ejemplo, de modo que con el tiempo, quizá las generaciones futuras se rían de los "telepredicadores antirol" y otros personajillos crueles y malinformados.

La esperaza es lo último que se pierde, dicen.

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