30 de abril de 2012

Por fin llegó el momento...

La beta privada de Guild Wars ha llegado por fin, tras largos años de desarrollo e incertidumbres. Si todo va bien, en unos meses trendremos de nuevo al mundo de Tyria al alcance de la mano. Ni qué decir tiene que los aficionados llevamos años esperando a salida de GW2, a medio camino entre la decepción y el escepticismo, causado por las publicidades vacías y los dilatorios silencios de Arenanet al respecto, teniendo en cuenta que la salida al mercado iba a estar preparada para el 2010 desde que se anunciara en 2007.

Todo ello, unido a la incertidumbre acerca de los requisitos mínimos para poder ejecutarlo correctamente ("se podrá jugar en pc de gama media" dijeron hace añitos, pero vaya usted a saber) han hecho que mi regreso a Tyria pendiese de un hilo hasta este fin de semana, en el que he podido comprobar con mis propios ojos y en mi propia máquina si podría hacerlo funcionar o no.

La historia transcurre 200 años más allá de los sucesos narrados en la primera parte, que comenzaron con la caída del reino humano de Ascalon y el éxodo de sus habitantes. Sin embargo, la raza humana aquí ya no es la especie dominante, pues hay nuevos competidores en el mundo: los Charr, los Asura, los Norn y los Sylvari.

Personalmente, los humanos me siguen pareciendo la más bonita de las razas en cuento a apariencia y trasfondo, totalmente épico y un poco fatalista. Tras dos siglos de retroceso ante el avance de los belicosos Charr, han terminado por resistir a duras penas en el reino de Kryta, el único que queda en pie de las tres grandes naciones humanas del continente. Son una raza en decadencia, los perdedores de la guerra, pero todavía se alzan orgullosos tras los muros de sus ciudades, como bastión de la antigua hegemonía que tuvieron en el pasado y que aspiran a recuperar algún día.




De nuevo, sonarán los cuernos de batalla en Tyria.

14 de abril de 2012

Nueva campaña (Roleage)


Sede de los Astilleros de la Armada Imperial, la antigua ciudad de Ragna se alza orgullosa tras sus imponentes fortificaciones costeras. Aquí se fabrican los mejores navíos acorazados del Imperio Ígneo y tan sólo los mejores artífices arcanos pueden trabajar en los más avanzados proyectos y las más ambiciosas empresas, manipulando la esencia en los bien guardados talleres de las factorías.

Colosal, esa es la definición de todo lo tocado por los terranos, los hijos del fuego, y es por eso que imponentes estatuas de héroes imperiales jalonan la entrada del puerto como advertencia al viajero del carácter de sus habitantes y de su poderío.

Pero Ragna es mucho más que eso. Es un punto de entrada al Imperio de numerosos viajeros de todas las procedencias y razas, muchos como escala en sus viajes, otros como paso a la bulliciosa ciudad de Rissing, capital del Imperio. Las tabernas están siempre llenas y el dinero fluye por las empedradas calles, siempre dispuesto a cambiar de manos en innumerables negocios y tratos, legales o mucho más siniestros..

Después de más de un año, nos vemos en Roleage.

5 de abril de 2012

Y llegó el Hobbit

Tras muchas dudas acerca de si al final la crisis económica y las diferencias con la productora iban a dar al traste con el proyecto, por fin, la película de Peter Jackson, "El Hobbit", verá la luz este Diciembre de 2012, todo un caramelito para el paladar, que me da la impresión de que se me va a quedar corto, ya que con ella se habrán terminado las adaptaciones al cine de la inmortal obra del profesor Tolkien.

Como de costumbre, se inventarán cosas por exigencias del guión y omitirán otras, tal y como hicieron con Tom Bombadil en "El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo", pero disfrutaremos como niños con esta versión cinematográfica que intentará seguir mas o menos las direcciones marcadas en la obra impresa.

Regresamos pues a la Tierra Media, a disfrutar de sus paisajes y sus gentes, en una aventura épica que narrará los acontecimientos que desencadenaron la Guerra del Anillo y el final de la Tercera Edad del Mundo.