sábado, 6 de julio de 2013

Escribir por escribir, la lucha interminable


Cualquiera que me conozca un poco, me verá siempre son una libreta y un bolígrafo, mi kit de "escritura de vaciado" y da igual que sea en la playa, la piscina, en la parada del bus o cualquier otro lugar, siempre procuro llenar mi libretita con las ideas que se me ocurren, con los párrafos y descripciones que en un momento determinado se me puedan ocurrir. Y si no llevo mi libreta, procuro llegar cuanto antes a mi hogar para volcar dichos contenidos sobre papel o en el teclado de un ordenador para "matar el gusanillo".

El arte de escribir, por el gusto de escribir, es uno de mis pasatiempos preferidos y una de mis vocaciones "secundarias". La verdad es que nunca se sabe por dónde van a ir los tiros y lo cierto es que no creo que vaya a vivir nunca de ello, tal y como va el rumbo de la cultura en nuestro querido país, carne de cañón de la telebasura, la cultura futbolera y, por desgracia, de la calamitosa situación económica y social que vivimos, que no deja un rato de respiro a nuestras familias, hundidas en un océano de desempleo.

Y si ya nos dedicamos a la ficción la cosa va irremediablemente a peor, muy al contrario que en los países anglosajones, con una larga tradición de ficción...y de otras cosas. ¡Así nos va!

Hace ya unos cuantos días conversaba con una amiga acerca de la futilidad de presentar a los conocidos mi faceta de escritor por afición, pues estaba un poco harto ya de tener que escuchar  la consabida frase "se nota que te aburres mucho". Esta misma aseveración es tremendamente reveladora de un contenido oculto, pudiéndose sustituir perfectamente por "vaya pérdida de tiempo", "menudo aburrimiento" o, la que más me gusta a mí: "qué envidia me das", porque en fondo lo que subyace es una larvada envidia, un mal endémico en nuestra piel de toro hacia lo intelectual o el arte, una envidia hacia el que demuestra un talento destacado que no consista en  hacer el ridículo en los medios sociales o dar patadas a un balón.

Dado que todavía no me he liado la manta a la cabeza para invertir un determinado capital para publicar algo en serio que se vea en las librerías y que no me de pérdidas económicas que no podría asumir, he tenido la suerte de contar con herramientas virtuales capaces de proporcionarme una plataforma de lanzamiento hacia el público y una válvula de escape en el quehacer cotidiano, una oportunidad de dejar un legado que muy probablemente quede en las redes para siempre. 


Así, firmando con pseudónimo como El Cronista de Ascalon, llevo combinando aficiones y escribiendo micro-relatos de modo casi ininterrupido desde 2007 en el blog "MEMORIAS DE TYRIA", cuyo enlace aparece en la cabecera lateral de este mismo sitio que estás leyendo en estos momentos y que también puede verse aquí

Tanto da si tengo lectores o no (que algunos hay, gracias a Dios), pues Memorias de Tyria seguirá mientras me queden fuerzas y ganas para seguir adelante y mientras me siga dando la oportunidad de conocer a otros escritores aficionados que publican sus creaciones de modo altruista en la red para disfrute de unos cuantos. Y por ahí existen autores como para quitarse el sombrero, algunos incluidos en la lista de mis blogs favoritos.


Soñar que algún día esto sea parte de la literatura conocida es muy descabellado, pero soñar es gratis y todavía no paga impuestos, así que esperemos que mis palabras, escritas en los medios digitales, queden escritas por toda la eternidad en los servidores de internet.


¡ Nos leemos en los medios !

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