sábado, 22 de noviembre de 2014

Técnicas de inmersión y juegos de rol I: Uso de bandas sonoras

En un artículo anterior, comentaba lo importante que es para la narración la influencia de la música.

En una partida de rol con aspiraciones a ser algo serio y no una "pachanga", el hecho de tener una banda sonora adecuada a cada juego y cada situación es clave, haciendo de este modo que el jugador aumente su inmersión en la escena en la que se desarrolla la aventura. Este recurso, procedente del cine, se ha vuelto imprescindible en mis propias partidas, cada vez menos frecuentes por temas personales y laborales, pero muy apreciado tanto por mis jugadores como por un servidor.

Fuente de la imagen: http://wallpaper-kid.com/music-wallpapers-for-desktop-3d.htm


"Lo importante es el ritual"

Esta frase, cita textual de un buen amigo mío, jugador y director de juego excelente, resume a la perfección la filosofía que intento seguir en las sesiones en las cuales dirijo y que me gusta encontrar en las que no soy el director de juego.

Acostumbrar el oído a determinado estilo musical o seleccionar una determinada música para una escena en concreta, dice mucho acerca de la preparación de la sesión por parte del director. En guión puede ser simple o complejo, pero si todos los implicados reciben la inspiración creativa al mismo tiempo, la magia del rol empieza a surtir efecto y la inmersión está asegurada, pues la música toca zonas del cerebro muy concretas, las de las emociones, y eso hace que pongamos el alma y el corazón en lo que hacemos y disfrutemos con personajes y tramas.


Algunos consejos para la incorporación de bandas sonoras:


- Intentar buscar bandas sonoras, a ser posible, sin letras: la mejor ambientación es la que no distrae al oyente intentando seguir la letra. La melodía pura y dura siempre es más inspiradora, sobre todo si no se tiene experiencia en el manejo de música en las partidas.

- La música vocal llega dentro: el hecho de escuchar la voz humana puede suponer un estímulo en determinadas áreas del cerebro, por lo cual este tipo de música termina teniendo un considerable impacto emocional. Teniendo en cuenta el consejo anterior, lo mejor es que sea en latín o en una lengua que no conozcan los jugadores. Este recurso es muy importante en partidas de tipo medieval y, como siempre, útil en su justa medida.

- Escuchar la música antes de ponerla, cuando se prepara el guión: esto nos va a dar la medida de lo acertada de dicha melodía a la hora de inspirar sentimientos. Una música poco inspiradora puede distraer a la audiencia y dar al traste con la esencia del momento.

- Una música para cada género: es importante conocer los géneros literarios y haber visto mucho cine del bueno. Por ejemplo, una música de tambores y percusión es muy adecuada para sugerir ambientes bárbaros o muy primitivos porque, en dichas culturas, estos instrumentos son básicos. En cambio, para una ambientación muy tecnificada no serían adecuados.

- Poner el volumen justo: la música estridente atonta y distrae en exceso, hace que tengamos que gritar más y el personal acaba relativamente cansado. En cambio, un volumen demasiado bajo hace que la música la escuche el que está al lado del reproductor de sonido y poco más. Como siempre, habrá que buscar un equilibrio que sólo da la práctica.





Si deseas saber más acerca de la música y las emociones, puedes consultar los siguientes enlaces:

http://dametuvozmce.blogspot.com.es/2013/04/influencia-de-la-musica-en-las-emociones.html

http://html.rincondelvago.com/influencia-de-la-musica-en-las-personas.html

http://www.adpps.com/descargas/trabajos/001-ElImpactoDeLaMusicaEnLasEmociones-SaraOxenstein.pdf

http://www.buenastareas.com/ensayos/La-Influencia-De-La-Musica-En/1567724.html

http://www.monografias.com/trabajos100/musica-ser-humano/musica-ser-humano.shtml


lunes, 17 de noviembre de 2014

Atravesar el desierto

Las personas creativas necesitamos inspiración. La inspiración necesita una mente relajada.

Te puedes poner delante de la hoja en blanco y dejar pasar el tiempo sin que des con la idea adecuada o, lo que es peor, que des con una idea y no te salgan las palabras como para expresarla con la claridad que desearías. El temor a cometer un fallo, a no poder plasmar una idea o a no tenerla nos hace sentirnos inseguros y vulnerables. Ningún camino parece diferente de los otros y ninguna motivación te impulsa a tomar ninguno de ellos. 

El bloqueo del escritor, le llaman, aunque tuve una vez un guía espiritual que a eso le llamaba "Experiencia de desierto" y he de decir que el nombre le viene como anillo al dedo.

Sand Deserts Wallpaper , de www.wallpapervortex.com, (Autor desconocido)

El desierto es el lugar donde sólo se tiene lo imprescindible y donde nos encontramos con nosotros mismos a solas. Los más fuertes sobreviven, mientras que los más débiles sucumben en ese terrible lugar. Es como si la mente tuviera la necesidad de estar a solas para hacer borrón y cuenta nueva, como si de un "cerrado por inventario" se tratara. 

Pero no hay que desesperar, pues atravesar el desierto acaba teniendo la merecida recompensa de la inspiración, y no de una inspiración cualquiera, sino de la verdadera, de la que te viene encima cuando menos te lo esperas y que te sugiere cosas que no se te habrían ocurrido de otro modo.

Superar el bloqueo del escritor es superar ese desierto interior, hacerlo uno consigo mismo y no temerle. Y una vez superado, el enemigo no es tan temible...



Para saber más acerca del bloqueo del escritor, puedes consultar esto.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Dragonadas

Hoy he leído el término "Dragonadas" entre los comentarios de un estupendo blog (concretamente aquí) y me ha llamado poderosamente la atención el aspecto peyorativo que tiene esta palabra entre gran parte de nuestras comunidades de aficionados. Leyendo dicho artículo, he de admitir con cierto sonrojo que yo mismo ignoraba que la Editorial Timun Mas había dejado colgadas las franquicias de Games Workshop en España desde el año pasado, tal y como hizo en el pasado con otras sagas míticas y me he sentido poco menos que decepcionado.

A partir de ahora (o mejor, desde hace un año), a leer en inglés tocan.

En cualquier caso, me ha llamado la atención el término "Dragonadas" para referirse a ese tipo de literatura basada en franquicias. Si bien es cierto que este tipo de novelas no son "alta literatura", sí que admito que me han hecho pasar muchas horas de entretenimiento en el pasado, al igual que a otros tantos miles de lectores en todo el mundo. Y que se olvide eso, me da mucha pena.

Algunas de las novelas de Timun Mas en mi estantería, al lado de gigantes como
Frank Herbert. Desde hace un año, son valiosas piezas de coleccionista
Nadie se acuerda, o no quiere acordarse, pero cuando en este país nuestro no existía otra cosa, las sagas basadas en franquicias arrasaban en las librerías. 

Nos lanzábamos, totalmente encandilados, a por las inmortales aventuras de los personajes de las "Crónicas de la Dragonlance", o las sagas de los Reinos Olvidados (no tanto Drizzt Do´Urden, sino sagas inmortales como "El tatuaje azul") o todas las novelas que se publicaron en el mundo de Greyhawk, Dark Sun o la mítica Battletech, por poner algunos ejemplos.

Ahora son todas piezas de coleccionista, especialmente las ediciones en tapa dura y con solapas de aquellos primeros tiempos, y se pagan verdaderos dinerales por ejemplares sueltos en bastantes puntos de la red, así que "algo" debieron despertar aquellos libros de nuestra adolescencia y juventud, que nos hicieron amarlos por encima de muchas cosas y nos iniciaron en el camino de la literatura hacia cotas de mayor complejidad y madurez. No eran Tolkien, ciertamente, pero eran algo muy especial para muchas personas.

Por eso, cuando ahora leo la palabra "Dragonadas", casi se me saltan las lágrimas por lo injusto del trato. Vivimos en unos tiempo en los cuales parece que sólo existe "Canción de Fuego y Hielo", como si esos libros hubieran inventado el género, y nos olvidamos de aquellos relatos, mejor o peor escritos, que nos hicieron soñar y nos catapultaron al vasto universo de la literatura en todos sus aspectos.

No voy a extenderme más es este artículo y en sus reivindicaciones. Tan sólo me queda admitir, sin sonrojarme esta vez, que todavía me entretienen las Dragonadas. No son para leerlas todos los días, evidentemente, pero sí que tengo la costumbre de releer una de ellas de vez en cuando, ya sea como intermedio entre dos novelas serias o como "zapping literario" y, la verdad, me siguen sabiendo tan buenas como el primer día.

Como dice la sevillana, "Dicen que el primer amor es el que nunca se olvida". 

Primeros amores tengo muchos, pero de eso ya escribiré en otra ocasión.


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