jueves, 18 de diciembre de 2014

Yo es que vengo por la historia...



«Yo, es que vengo por la historia»

Esta frase, dicha por uno de mis jugadores en la partida del viernes, me llegó al alma.

Después de toda una semana de duro trabajo, muchos compromisos y dos concursos de relatos breves, apenas había tenido tiempo de repasarme el reglamento del juego, razón por la cual decidí centrarme en el desarrollo de la trama central de la campaña, que era lo que más importaba de cara dar una sesión de rol con cierto nivel de calidad. Repasar el reglamento quedaría para otra ocasión con algo más de tiempo.

Por si fuera poco, antes de salir de casa descubrí con cierto horror que la banda sonora, que con tanto mimo había seleccionado y editado para la ocasión, tendría que esperar a otro momento porque al ordenador le había dado por no reconocer la memoria del reproductor mp3 y tendría que tirar con otra cosa. Un problema adicional para una sesión que se prometía larga y con un futuro algo incierto...

La sesión, un tanto complicada por la delicada situación en la que uno de los personajes se enfrentaba a la posibilidad de ser ejecutado públicamente, se desarrolló algo más lenta de lo debido y hubo algunos momentos en que determinados jugadores se quedaron apartados mientras se decidían cuestiones de importancia crucial para el resto de la campaña. En ocasiones como esta, se agradece un poco de roleo intrascendente entre personajes, tales como conversaciones, confesiones personales y todo ese tipo de «charla interpretativa» que aligera un poco la cosa, pero llega un momento en el que hasta eso se acaba y se impone el silencio y la tediosa espera. Mala pinta...

Por si fuera poco, a lo largo de la sesión surgieron un par de situaciones que provocaron sendas consultas del reglamento, con el consiguiente retraso mientras se resolvían, Mas parones...y más sentimientos de culpabilidad por lo haber revisado las malditas reglas.

La situación por fin se resolvió de una manera más o menos satisfactoria, así que me aproximé a uno de los jugadores, que comenzaba esa misma sesión en la campaña, y le dije «Ya siento que hayas tenido que esperar. Ahora podemos seguir», a lo cual me respondió con la frase que da título al artículo, esto es, «Yo es que vengo por la historia. Me parece genial, hay muchas cosas que descubrir y muchas cosas dando vueltas por ahí». La cara que se me quedó no tiene precio.

Que después de una sesión pesada y lenta como un diplodocus alguien te diga eso es como para morirse de gusto, porque indica que la trama principal y cada una de las subtramas han dado en el blanco y han llegado muy adentro de los jugadores. Es la sensación da haber capeado la tormenta con destreza y habilidad, como el aplauso a los artistas del teatro cuando cae el telón. Simplemente, es genial. Y es el soplo de aire fresco que lleva a seguir desgranando la historia en sucesivas sesiones.

Mañana tenemos la continuación de toda aquella historia y, de nuevo, espero volver a tener la capacidad de desatar esa magia de la inmersión en la narración que ha hecho de esta campaña sea todo un éxito, por muchos obstáculos que surjan. Como se dice en el toreo, saldremos con la plaza «abarrotá» y por la «puerta grande». O al menos, así lo espero.





Ilustración: Medieval Knight,  Fuente: http://www.wallconvert.com

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