sábado, 21 de marzo de 2015

Cien palabras


Hoy me siento contento, porque, a pesar de que los últimos quince días han sido totalmente demoledores en cuanto a obligaciones ajenas a la escritura, me he mantenido fiel a la cuota de cien palabras diarias que me propuse como objetivo. El resultado ha sido bastante dispar, pero he recuperado unos hábitos que creía perdidos hacía mucho tiempo.

Y aquí estoy, escribiendo una entrada del blog una vez más, contando cómo es la vida de un escritor cuando no vive de ello y está lejos de poder conseguir llegar más allá de la pantalla del ordenador. Sin embargo, se que lo conseguiré, que esas cien palabras pronto se convertirán en doscientas o más y que volveré a tener la fluidez de aquellos tiempos en Memorias de Tyria, mi niña querida, cuando escribía una o dos entradas diarias en menos de treinta minutos.

Mirando atrás, me sorprendo de mi mismo de que pudiera tener esa capacidad, pero el testimonio quedó en aquellos pequeños relatos escritos hace ya casi ocho años, cuando la ilusión por escribir y publicar en el mismo día hacía posibles esas cuotas de trabajo. Puede que, algún día no muy lejano, vuelvan aquellos tiempos o, mejor aún, sean superados con mayores y mejores trabajos.

En el fondo, es cuestión de disciplina y talento, y de eso creo que voy bien equipado. ¡ Menos mal!





Imagen: Autor en producción (Autor: Francisco Tapia-Fuentes Sanguino)

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