7 de marzo de 2015

Envidia sana

Hoy me he terminado de leer "El pastel de huevo" de Nadia Orenes Ruiz y he de reconocer que me ha dado envidia, pero de la sana, que de la otra ya tienen algunos en abundancia. Da gusto ver que las cosas pueden ser posibles, que una autora que no es de las más conocidas pueda ver su libro publicado y que la calidad de lo que se ha escrito es excelente.

Portada del libro (Amazon.es)
Se trata de una novela al más puro estilo Agatha Christie con toques de aventura interactiva. En este libro encarnaremos a un investigador que debe resolver un crimen en la típica situación cerrada con una serie de personajes que no abandonan el lugar. Uno de ellos es el criminal y nos toca ir descubriendo pistas y hablar con cada uno de ellos para poder deducir quién es el asesino. Para ello, dispondremos de puntos clave en los cuales tendremos que tomar determinadas decisiones y pasar al enlace correspondiente, el cual nos llevará a la correspondiente página, de modo que unos sucesos ocurrirán y otros, evidentemente, no. A medida que avanzamos en la historia, y casi desde el principio,  podemos recoger pistas, leer cartas y documentos y analizar la caligrafía de algunos de ellos para poder llevar nuestra investigación a buen puerto. Esos detalles son los que mantienen viva la sensación de inmersión, tan necesaria en este tipo de lecturas.

Estéticamente, se trata de un libro al que se le ha dedicado mucho tiempo para la maquetación, lo cual da como resultado una presentación excelente, al tiempo que indica el amor de la autora por su propia creación. De nuevo, me gustaría algún día llegar a poder hacer algo así por mis medios.

El estilo de la escritura es ameno y sencillo, con ingeniosos juegos de palabras. Mediante ellas, la autora nos muestra el escenario y los personajes de una manera muy atractiva, siendo recomendable tanto para veteranos aficionados al género de misterio como para los que se acercan a él por primera vez.

Por todo ello, no puedo evitar sentir una sana envidia por la autora de "El pastel de huevo", sobre todo, teniendo como tengo ahora algunos proyectos detenidos por otras obligaciones bastante más importantes que la escritura, por mucho que me duela.

La paciencia, desde luego, es una virtud que se cultiva siendo escritor, pero creo que la envidia "sana" es otra, y no de las menos importantes precisamente.





Para saber más de Nadia Orenes Ruiz, consulta su página web: http://nadiaorenes.es/blog/


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