lunes, 2 de marzo de 2015

Ese momento fugaz.

"Me ha gustado mucho esa escena que has hecho, la del bosque , con la música que sonaba en ese momento."


Esta frase, escuchada de labios de uno de los asistentes a la última sesión de mi campaña de fantasía  ha sido lo que me ha mantenido vivo (literariamente hablando) este fin de semana. Escuchar esto, con la libertad que dan los años compartiendo sesiones de juego alrededor de una mesa, me ha colmado y recargado las pilas para todo el fin de semana, un fin de semana lleno de obligaciones nada creativas que me ha mantenido muy alejado de las plumas, los pixeles y todo lo que para mí simbolizan.

Mientras escribo estas líneas, ya casi en la madrugada del lunes, pienso en la suerte tan tremenda que tengo de poder escuchar a mi público de viva voz. Aunque sea algo tan efímero como una sesión de roleplay que nunca quedará escrita, porque a las palabras se las acaba llevando el viento, lo cierto es que ese tipo de comentarios son los que compensan el tiempo dedicado a tejer una historia. Ese tiempo, dedicado a cada detalle de la narración, con las pausas y la melodía adecuada en cada escena, dedicado a crear una serie de personajes de la nada, cada cual con sus intereses y necesidades, termina resultando bien empleado cuando sabes que has dado en el blanco, que has llegado a tu público. Y que ese público ha tenido a bien comunicarte que se ha sentido a gusto con la ficción que has creado para él.

Ese aplauso, ese reconocimiento del esfuerzo y, sobre todo, del disfrute con la narración que se ha intentado llevar hasta el corazón de los lectores, es lo que da sentido a la labor de cualquiera que quiera llamarse escritor.

Ciertamente, he sido muy afortunado y se que eso me hará ser mejor de cara al futuro, un futuro que difícilmente ofrece sus frutos con facilidad.






Imagen: Unicornio Bosque; Autor desconocido, (fuente: http://www.fondosparaescritorio.es/fondo-pantalla-unicornio-bosque.html)

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