sábado, 25 de abril de 2015

Sembradores del futuro

Mientras escribo estas líneas, poco a poco se va extinguiendo el Día del Libro y de los Derechos de Autor. Fue un día largo, como todos los Jueves ("Juernes" como lo llaman mis alumnos), cargado de obligaciones y de los primaverales días que empiezan a alterar a la chiquillería en sus aulas.

Ahora, a las tantas de la noche, reflexiono acerca de lo que ha sido el día y me siento satisfecho de todo lo que he vivido. La cosa fue, más o menos, así:

Comienzo mi primera clase con la reflexión matinal orientada a educar en valores a los alumnos o "el cuento" como le llaman los de 1º de ESO. Hoy no traigo nada preparado, excepto comentar lo relevante del día y animarlos a que sigan adelante con un trimestre que amenaza con atragantarse.

- ¡Buenos días, chicos! Silencio... Hala, vamos a empezar -espero a que se haga el silencio y treinta pares de ojos me miren como si fueran a fusilarme con la mirada-. Bien. ¿Alguno sabe qué día es hoy?

La pregunta provoca un auténtico tsunami de manos levantadas y voces en grito. Todos quieren que se les oiga, todos dicen algo y todos lo hacen a la vez:"¡San Jorge! ¡No! ¡El libro! ¡El día del libro! ¡San Jordi! ¡No se!..."

Se hace de nuevo el silencio cuando me callo y espero a que terminen. Entonces, les comento que hoy es, efectivamente, el Día del Libro (y de los Derechos de Autor, pero me temo que sus cabezas sólo son vagamente conscientes de ello) y que leer es muy conveniente a su edad, lo mismo que escribir, para desarrollar determinadas habilidades y estimular ciertas zonas del cerebro, especialmente ahora que están creciendo.

Cuando pregunto por sus lecturas favoritas, los que leen habitualmente me apabullan con la cantidad de libros que trasiegan, evidentemente, hablando todos a la vez y sin orden ni concierto. A duras penas, me voy quedando con algunos nombres y voy reconduciendo la situación.  Salen a relucir Agatha Christie, Harry Potter, Los juegos del hambre (Suzanne Collins) , Blue Jeans, Laura Gallego y otros tantos autores y sagas que han captado su atención y les hacen devorar sus libros con una fruición que me sorprende y sobrecoge, teniendo en cuenta lo que dicen los últimos sondeos en España acerca de los hábitos de lectura.

La sesión termina porque tenemos que dar clase, pero sus ecos retumbarán en mi interior a lo largo de varias horas, incluso días. Simplemente, no esperaba esto de la generación de las consolas. Si hubiera preguntado esto hace un par de promociones habría salido muy decepcionado y, por supuesto, no estaría escribiendo este artículo. Pero algo está cambiando en los últimos años. Nuestros niños y preadolescentes leen, desde luego. Y me atrevería a decir que leen más que sus predecesores. Algo, poco a poco, va cambiando. Se ven, si se me permite la controvertida expresión, "brotes verdes".

O quizá resulta que me ha tocado la lotería y tengo alumnos que se salen de lo normal, que no es el caso.

Mientras termino de escribir estas líneas, no puedo más que dar gracias a todos esos autores que han hecho de la escritura para los pequeños su profesión y vocación, aunque sea a costa de encasillarse y no ser el objetivo de públicos más adultos. Serán populares, pero con la efímera popularidad de las cuidadoras de guardería, sabedores de que su gloria es transitoria, como lo son las enseñanzas de los maestros de los primeros cursos, como lo es el inevitable paso de la infancia a la juventud.

Gracias a todos los autores que escribís para los pequeños, porque su corazón es todo vuestro mientras sembráis en ellos el futuro. ¡Seguid así!




(Fuente imagen: http://azcolorear.com/dibujo/5472)

5 comentarios:

  1. Leen si dejas que sean ellos quienes decidan la lectura. En cuanto empezamos con lecturas obligatorias nos cargamos todo el trabajo previo. Lo dejan. Mantener el error de las lecturas obligatorias es otro agujero de nuestro sistema educativo.

    Yo escribo y soy lectora voraz, madre de dos adolescentes y profe, y no sabes la pena que me da ver cómo se secan estos brotes en cuanto llegan a tercero. Mira que intento todo, que hasta novelas escribo para ellos, y son muy pocos los que mantienen el hábito.

    Eso sí, a los lectores de la infancia se los puede recuperar en cuanto recuperan ellos su libertad lectora.

    Besos

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  2. Creo que te será útil como profe leer los comentarios que me dejaron en este post de mi blog. Es la sensación de la calle sobre las lecturas obligatorias.
    http://elespejodelaentrada.blogspot.com.es/2015/04/el-lazarillo-de-tormes.html?m=1

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  3. Creo que te será útil como profe leer los comentarios que me dejaron en este post de mi blog. Es la sensación de la calle sobre las lecturas obligatorias.
    http://elespejodelaentrada.blogspot.com.es/2015/04/el-lazarillo-de-tormes.html?m=1

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  4. He leído tu interesante artículo. Ciertamente, una parte de nuestros niños (y no tan niños) leen como si les fuera la vida en ello, y muchos más leerían si los animaran a ello de un modo adecuado.
    El problema de base es pensar que son adultos en miniatura y actuar como si lo fueran (en serio, hace mucho que las televisiones no saben lo que es un niño...), cuando lo que son es auténticos emuladores de conductas.

    Como para todo en la educación, hay que bajar a su nivel, a su perspectiva del mundo (que no coincide con la nuestra) y adaptarnos a ellos, que son como esponjas y nos seguirán. Es como cuando son pequeños y hay que cortarles el filete para que coman algo. Ya habrá tiempo, cuando sus dentaduras estén preparadas, de comer buenos chuletones.
    Las prisas, como siempre, son malas.

    Un saludo ¡y gracias por comentar!

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  5. Por eso hablaba yo de "masticar" por ellos, por lo que tú dices, ya habrá tiempo para que aprendan a hacerlo solos.

    Espero no perder tu blog de vista en este barullo que es internet, me ha gustado.

    Besos

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