viernes, 29 de mayo de 2015

La senda del escritor

En esta vida que llevamos, tan encorsetada por las obligaciones, hay poco tiempo para otra cosa que no sea el trabajo propiamente dicho. Ahora, después de una semana de ajetreos, hoy me he sentado de nuevo a escribir algo para mí, algo que no se si publicaré o no, pero que me servirá para crecer como escritor y, sobre todo, como persona.

Pero escribir no es sencillo, a pesar de lo que muchos predican o piensan. No es "coger el lápiz y ya está", ni tampoco es expresarse con una certera perfección gramatical. No. Escribir creativamente supone que se encienda una chispa, un algo que hace que ese papel adquiera un "antes" y un "después" que marca la diferencia.

Escribir es dejarse llevar, casi como caer en trance, y soltar sobre el papel todo aquello que uno lleva dentro esperando ser expresado. Ese placer, incomprendido para muchos, es lo que da vida a personajes e historias inolvidables, tan semejantes a nosotros porque, de algún modo, sabemos que llevan dentro un trocito de nuestra propia alma. En eso consiste el genio.

Sigamos, pues, escribiendo.




Imagen: "Camino en otoño", autor desconocido, fondos12.com 

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