26 de junio de 2015

¿Papel o digital?

¿Papel o digital? Esa es la cuestión...


He de decir que me he vuelto un ferviente defensor del libro electrónico, ya que mi vista se cansa bastante últimamente y da la casualidad de que dicho formato (no así el PDF) me soluciona de maravilla la papeleta, amén de que me puedo llevarme tranquilamente toda una biblioteca en el espacio de un sólo ejemplar, siendo como soy, un lector con el don de la ubicuidad.



También hay otra razón para esta elección, que no es otra que la casi imposibilidad física de meter más libros en mi estanterías, con el consiguiente riesgo de morir aplastado por una hipotética avalancha de papel si algún día se me cayeran encima.

De momento, ya los tengo puestos en doble fila y tumbados entre los huecos. Podría regalarlos, pero no me apetece demasiado hacerlo.

Sin embargo, el otro día, un amigo me preguntaba que por qué no había sacado mi libro Mundos Fantásticos en papel, para poder comprarlo y tener un ejemplar dedicado por el autor. Y creo que debía tener razón, pues algunas lucecitas se me encendieron en el panel de control de mi cabeza.

Hay un tipo de público que gusta de tener los libros en sus manos, olerlos, tocarlos y rozar sus páginas para disfrutarlos completamente. Yo, siendo una persona con estudios de Química que sospecha lo que llevan tanto el papel como la tinta, contemplo estos hechos desde una perspectiva algo diferente, pero entiendo que los seres humanos necesitamos tocar (al menos todavía) para creer.

Así pues, pensé que merecía la pena que el público disfrutara de mi obra (la primera terminada) del modo que más le gustara, así como de las futuras que ya están, como suele decirse, en el horno.

Y aquí ando, aprendiendo algunos de los arcanos entresijos de las artes gráficas en tiempo exprés, con términos tan esotéricos como marcas de corte, por poner un ejemplo, y evitando dejar viudas y huérfanas a las líneas de escritura, ya que me considero buena persona y está muy feo ir haciendo tales cosas a nadie.

Ciertamente, podría poner todo esto en manos de un profesional, pero creo que no me lo pasaría tan bien como ahora y, aunque es probable que con otros proyectos sí que lo haga, de momento me gustaría aprender cómo funciona todo esto desde dentro, sin prisas ni plazos que cumplir.

Aprendo cosas nuevas y me lo paso mejor que Obélix entre romanos. ¿Se puede pedir más?

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