8 de agosto de 2015

Aprovechar el tiempo: proyectos de verano


El verano es la época dorada para los que nos dedicamos a rascar plumas y sacarle brillo a los píxeles. Un tiempo para el relax, para liberar la mente y para disfrutar con un teclado en las manos.

Este está siendo especialmente fructífero, una gran etapa de crecimiento personal con sus luces y sus sombras. Las segundas son algo con lo que hay que lidiar a diario y que pertenece al ámbito privado, pero las primeras son grandiosas, ya que me encuentro en una de las etapas de mayor enriquecimiento como escritor...y hay que aprovecharla.

Una de las causas ha sido la experiencia de publicar Mundos Fantásticos, lo cual me ha servido para mitigar los temores que sentía a dar un paso que había postergado durante casi tres décadas. Todo lo que evoluciona tiene su propio ritmo y no veo por qué la escritura debe ser diferente en ese aspecto.

El otro gran detonante ha sido el hecho de haber ido ampliando mi red de contactos con otros escritores y con gente del mundillo de la escritura, de los cuales recibo grandes apoyos y muchas enseñanzas a través de redes sociales, en especial de Twitter.

El verano también es tiempo para la lectura, algo indispensable para ser un buen escritor, y para darle un empujón a los proyectos literarios, al menos en mi caso. De entre todos los proyectos que tengo en mente, dos de ellos se llevan la palma.

El primero es un libro de relatos de fantasía que lleva gestándose desde hace algún tiempo y que constará de unos ocho relatos. De estos, llevo cinco escritos y dos a medias. La idea original era tenerlo terminado para el final de verano, pero me temo que las musas tienen sus caprichos y tardaré algo más de lo previsto. Tampoco me arrepiento, porque el proyecto casi ha tomado entidad propia y se también se encuentra en proceso de crecimiento y evolución.

Para no eternizarme en demasía, me he propuesto acabarlo en otoño, tras lo que vendrá la incómoda tarea de poda y revisión. De lo que no tengo ni idea todavía es de si lo autopublicaré, lo llevaré a una editorial de coedición o lo enviaré a una editorial tradicional aunque, viendo el percal, esto último es menos probable ya que soy un autor casi desconocido.

El otro gran proyecto que consume mi productividad es un librojuego, cosa que no ha de extrañar dada mi pertenencia a la asociación Dédalo. De temática híbrida entre el género de aventuras y el de terror (¡Hasta aquí puedo contar!), mi criaturita progresa más que adecuadamente. Ya tengo escritas la mitad de las secciones en las cuales estará dividido y es más que probable que esté terminado para finales de Agosto, tras o cual vendrá, indefectiblemente, la corrección y limpieza pertinentes.

En este caso, tengo las ideas muy claras acerca de lo que voy a hacer con él: mi intención es autopublicarlo, ya que formará parte de una colección con unas características y una estética muy determinadas y me gustaría tener todo el proceso en mis manos. La fecha final, eso sí, permanece todavía en el aire, al igual que el formato.

Por lo demás, hay otros proyectos que llevan mucho tiempo dormidos y que habrá que ir despertando poco a poco de su letargo, pero el río de la creatividad tiene su propio ritmo y dejarse llevar por la corriente es lo más sabio que un servidor puede hacer en estos momentos para disfrutar del apasionante reto de escribir ficción.

¡A disfrutar del veranito!



Imagen: "Con Pluma y Píxel desde el Royal Nayef" by Francisco Tapia

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