jueves, 5 de noviembre de 2015

Cuentos de Terror y Fantasía

Al igual que hice el año pasado, pienso participar en el Certamen Internacional de Microrrelato de Terror y Fantástico, organizado por Walskium Magazine, porque me parece una meta bastante asequible y porque la temática me atrae, al igual que lo hizo en la anterior edición, en la cual participé con el cuento ¡Nunca más!, de ambientación  decimonónica.

Por desgracia, he ido dejando escapar los últimos concursos literarios que me interesaban por un tema típico de nuestro tiempo, que no es otro que el propio tiempo o, para ser precisos, la carencia de él. No es que me haya dedicado a estar haciendo otras cosas (que también), sino que he estado empleando mis recursos en llevar a buen puerto mi proyecto de librojuego, el cual goza de excelente salud hasta la fecha.

Escribir cuentos en una época en la que la obsesión es escribir novelas, es algo que me gusta por aquello de ir en contra de la corriente general. Aun así, no descarto escribir algún día una, pero no me parece prioritario. El cuento, que es un poco la hermanita pobre de la literatura, tiene para mí una chispita de vida que no siempre encuentro en las novelas. Quizá es por eso por lo que me gustan tanto.

Mi afición a leer y escribir cuentos no creo que sea ni por pereza ni por falta de hábito de lectura, sino más bien por todo lo contrario. Es más, he de confesar que soy adicto al "zapping" literario, esto es, leer varios libros a la vez, que no es lo mismo que simultáneamente. Como en la buena mesa, de vez en cuando me da por leer un cuento, porque para mí es como el trago de agua en las comidas o el jengibre en el sushi: te permite cambiar de sabor en un instante y preparar los sentidos para otro completamente distinto.

Muchos de mis autores favoritos, algunos de los cuales han sido casi como mis mentores literarios, fueron o son grandes escritores de cuentos:  H.Quiroga, Asimov, Lovecraft, Poe, E. Howard y Stephen King, entre otros. Mis estanterías (o mi lector de libros electrónicos) están plagados de sus relatos y, a veces, me basta con coger uno de los libros y leer un relato al azar para cambiar de registro mental y ver las cosas de otro color, porque los cuentos tienen la fuerza de los alimentos concentrados, como píldoras de energía para un aficionado a la escritura.

Como ellos, yo también escribo cuentos y espero tener muchos escritos a lo largo de mi carrera, a pesar de que para algunos sea una especie de literatura menor. 

¿Novela? Quizá algún día.

De momento, me quedo con el cuento, y que cada cual lo interprete como le dé la gana...



Imagen: Cartel oficial del Certamen Internacional de Microrrelatos de Terror y Fantasía (www.walskium.com)

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