sábado, 5 de diciembre de 2015

Escribir es una tarea solitaria

Escribir es como un río que fluye, unas veces más lento, otras más rápido, pero que nunca se detiene. Para escribir tan sólo hace falta tres cosas: dominio del lenguaje, una mente imaginativa y mucha paciencia. La mayoría de la gente cree que escribir es sencillo, cuando en realidad no lo es. No se trata de juntar palabras y ya está, sino que tienen que llegar al lector y remover lo que sea que tengan que remover por "ahí dentro", y eso suele ser complicado.

Pero, además de todo ello, la paciencia es fundamental. No vas a obtener los resultados que buscas en un día, ni siquiera en un año. Hay algunos afortunados que pueden llegar a escribir mucho en poco tiempo, pero no son la mayoría. Esto es así porque escribir es un arte, y como todas las artes, se aprende día a día y nunca, nunca se deja de aprender a escribir.

Me encuentro revisando el primer manuscrito de mi próxima obra y la palabra todavía se me pega a los labios y a los dedos sobre el teclado. No soy un autor conocido, ni mucho menos, pero cada historia que hago en sí es una obra de arte, aunque todavía me cueste verlo. Quizá sea mejor así, que el mundo está lleno de personas que intentaron muchas cosas y se creyeron que eran algo, cuando en realidad eran como los demás. Por eso, todavía tengo que dar las gracias cuando se me atraganta la palabra obra, para no creérmelo demasiado. Y en esa tarea están las personas más importantes, los que te rodean, los que de verdad importan y a los que de verdad les importa.

Practicar, revisar y aprender. Todavía queda tanto por aprender, tanto por revisar, que semejante tarea sería imposible si no tuviera a mi lado a esas personas tan queridas, que no se limitan a sonreír por compromiso y, sobre todo, que saben ver las cosas desde fuera y poner, al mismo tiempo que dan apoyo, una dosis de realidad y de humildad en esta tarea. Una tarea que, como dijo Stephen King, es solitaria como pocas.



Imagen: "Water" by flodambricourt

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