viernes, 29 de mayo de 2015

La senda del escritor

En esta vida que llevamos, tan encorsetada por las obligaciones, hay poco tiempo para otra cosa que no sea el trabajo propiamente dicho. Ahora, después de una semana de ajetreos, hoy me he sentado de nuevo a escribir algo para mí, algo que no se si publicaré o no, pero que me servirá para crecer como escritor y, sobre todo, como persona.

Pero escribir no es sencillo, a pesar de lo que muchos predican o piensan. No es "coger el lápiz y ya está", ni tampoco es expresarse con una certera perfección gramatical. No. Escribir creativamente supone que se encienda una chispa, un algo que hace que ese papel adquiera un "antes" y un "después" que marca la diferencia.

Escribir es dejarse llevar, casi como caer en trance, y soltar sobre el papel todo aquello que uno lleva dentro esperando ser expresado. Ese placer, incomprendido para muchos, es lo que da vida a personajes e historias inolvidables, tan semejantes a nosotros porque, de algún modo, sabemos que llevan dentro un trocito de nuestra propia alma. En eso consiste el genio.

Sigamos, pues, escribiendo.




Imagen: "Camino en otoño", autor desconocido, fondos12.com 

sábado, 23 de mayo de 2015

Querer es poder

Texto original, encuadernado para ir al registro.
 Como ya comenté con anterioridad, uno de mis proyectos era escribir una guía para crear mundos de fantasía basada en las experiencias y conocimientos que he ido acumulando a lo largo del tiempo, los cuales me han servido para crear una ambientación propia para mis partidas de juego de rol y algunos cuentos.

Ahora, tras registrar la propiedad intelectual de mi obra, comienza el arduo camino de la autopublicación.  Llevo preparándola desde hace algún tiempo y está casi terminada, a la espera de pulir algunos detalles.

Puedo decir, sin miedo a exagerar, que el proceso ha merecido la pena por la enorme cantidad de cosas que he aprendido. Atrás han quedado meses de corregir, hacer nuevas versiones y aprender a maquetar un libro del modo correcto, mientras desarrollaba otras actividades que suelen permitir, entre otras cosas, comer todos los días (lo cual es una costumbre que tengo desde que era pequeñito), dedicarme a este blog y seguir con mis queridos relatos.

En cuanto al texto, he procurado seguir el tono que utilizo en los artículos de este blog, que no es otro que utilizar un lenguaje sencillo, no dar muchos rodeos y poner tantos ejemplos como sea posible para que todo quede bien clarito. También me gustan las listas de cosas, que no las soluciones fáciles, de modo que he incluido algunas de dichas listas en el libro.

Y con tan sólo cien palabras por día. Definitivamente, querer es poder.



Imagen: Manuscrito, por Francisco Tapia

viernes, 15 de mayo de 2015

Supervivientes del Apocalipsis

"En el desierto de la civilización se alzan, incólumes, los gigantescos esqueletos de lo que antaño fueran enormes urbes, hoy saturadas de radiación. La vida en ellas es poco más que una quimera, pues aquellos que tuvieron la suerte de sobrevivir al Día del Juicio tomaron sus escasas posesiones y abandonaron las decadentes ciudades en busca de la seguridad del campo, sin saber que la silenciosa muerte del átomo los seguiría allá donde fueran..."
("Leyenda de los supervivientes", Francisco Tapia)


El género postapocalíptico está de moda, al igual que las distopías sociales. Este fenómeno es normal en situaciones de incertidumbre como las que vivimos en la actualidad y, como ellas, se repite de forma cíclica en el tiempo. De algún modo, este tipo de narrativa actúa como una catarsis para el ser humano, desvelando sus grandezas y sus miserias en el trasfondo de la pérdida absoluta de la civilización a escala planetaria. Esto explicaría en muchos aspectos la atracción que series como The walking dead o el remake de Mad Max tienen entre el gran público.

La pregunta ¿qué pasaría si...? brilla con luces de neón sobre las cabezas de todos nosotros cuando nos acercamos a tan inquietantes historias, haciéndonos preguntar si seríamos capaces de sobrevivir y a qué precio.

Algunas características del género postapocalíptico:

1) Todo ha sido arrasado: la civilización, por la causa que sea, ha sufrido un colapso a escala planetaria. Eso significa que no hay ni gobierno, ni centros de producción ni estructuras sociales que garanticen la prosperidad del individuo. Los valores sociales han caído y ya no sirven en un nuevo orden en el que prima la supervivencia propia por encima de la ajena.

2) Inmensas ciudades abandonadas: los primeros desastres se cebaron en las poblaciones grandes. Paradójicamente, las seguras ciudades fueron la tumba de miles de seres humanos cuando se colapsó la civilización. Es frecuente encontrar kilómetros de automóviles calcinados y abandonados en monumentales atascos en los carriles de salida de las grandes urbes, mientras que los carriles de entrada permanecen casi vacíos.

3) Ya no hay orden: esto se ve muy bien en Mad Max (la original), cuando nos muestran a unos supuestos policías que cruzan constantemente la línea entre la ley y la criminalidad, para terminar cayendo en el caos más absoluto. Los bandidos campan a sus anchas en este nuevo mundo, libres de las leyes de antaño. Muchos de ellos eran personas comunes que lo perdieron todo y escogieron sobrevivir antes que otros y por encima de otros. Otros, simplemente, nacieron ya en este mundo nuevo y no conocen otra cosa.

4) Las pequeñas poblaciones son seguras: pequeños grupos, retrocediendo a las estructuras sociales abandonadas hace siglos, sobreviven mejor que los grandes grupos. Surgen en lugares aislados o alrededor de los restos de antiguas factorías (por ejemplo, refinerías), tienen sus propias leyes y suelen estar bien defendidas. Algunos, incluso sueñan con poder reconstruir el antiguo estilo de vida, mientras que otros retroceden casi a la edad de piedra.

5) Todo está contaminado: lo normal es que la gente tome cosas contaminadas por la radiación y lo vea como algo normal. Los niveles de contaminación son mayores que los actuales y no hay manera de controlarlos. Si no quieres morir, no bebas de ese agua forastero.

6) Todo es valioso: no hay moneda tras la caída de los gobiernos, por lo que la economía, si existe, se basa en el trueque. Los objetos más valorados son las medicinas, municiones, combustible, comida envasada y agua potable. La ausencia de industrias hace que todos los bienes sean reciclados. Florecen los recuperadores de objetos, que se adentran en las zonas prohibidas para intentar recuperar algo de la antigua tecnología. Los vehículos, cuando existen, están hechos con restos de otros y no hay recambios originales.

7) Los despoblados son peligrosos: las zonas salvajes, reconquistada por la naturaleza o no, son ahora el hogar de criaturas de todo tipo, ya sean animales salvajes o nuevas especies surgidas de la mutación. Es normal que haya aventureros lo suficientemente desesperados o locos como para moverse por los despoblados con cierta frecuencia, de modo que aparecen profesiones nuevas como los "guerreros de la carretera".

8) Profetas del mañana: grupos de soñadores buscan el retorno a la mítica edad dorada previa al cataclismo. Por doquier surgen leyendas y profecías, alimentadas por la ignorancia a medida que pasan los años, que hablan de presuntos mesías y de una vuelta a los viejos tiempos, aunque pocos recordarán cómo eran exactamente.




Si deseas saber más, puedes consultar los siguientes enlaces:


Sergi Llauger El genero postapocalíptico propone al lector el reto de empezar de cero

Filmaffinity: Futuro postapocalíptico

Top Cine postapocalíptico

Metro 2033

Efectos de una guerra nuclear http://www.nuclear.5dim.es/global.php

Wikipedia: Escenario postapocalíptico.





Imagen: "New york Ruins" by JonasDeRo (http://jonasdero.deviantart.com/)



domingo, 10 de mayo de 2015

Una nueva etapa

Hoy es un día histórico para este sitio. Empieza una nueva etapa en este proyecto tan querido, en esta ventana al mundo a través de la cual quiero compartir todo lo que escribo para que permanezca en el ciberespacio por mucho, mucho tiempo.

A las 21:22 h del día 10 de Mayo de 2015, despegaba el primer Tweet de Con Pluma y Píxel, después de haber sido ajustados los controles necesarios y trazado un nuevo rumbo hacia nuevos horizontes y tierras muy lejanas, más allá de la última frontera...


Además, estrenamos dominio. ¿Qué más se puede pedir?

Nos leemos,

Francisco Tapia

sábado, 9 de mayo de 2015

En serie

Ayer tuve una experiencia de esas que te hacen pensar:

Me encuentro en un conocido parque de atracciones. Mis alumnos, encantados con la idea de pasar todo el día trotando en libertad como potrillos desbocados, hace tiempo que me han dejado solo. Bueno, solo, lo que se dice solo, no. Disfruto de la compañía de dos excelentes compañeras de trabajo, con las cuales me he embarcado en la aventura de una excursión por esos mundos de Dios.

A pesar de que ya he visto este sitio un buen puñado de veces y poco de lo que vaya a encontrar me va a pillar de nuevas, siempre hay algo que varía la escena y que te hace incorporar el dato a los bancos de memoria para cuando sea necesaria su utilización.

Llega la hora de comer y, mirando las posibilidades nos decantamos por una hamburguesa de las que vienen incluidas en la entrada al parque. Solicito nuestro pedido y las cajitas con la comida surgen desde detrás del mostrador. La facilidad con la que descienden por su rampa, todas iguales y con la misma cantidad, hace saltar algunas alarmas en mi cerebro agotado, pero estoy demasiado cansado como para reaccionar. Ya sentados a la mesa, abro la cajita misteriosa y me encuentro con una hamburguesa prefabricada, de aspecto impoluto, que resulta no saber absolutamente a nada. Me fijo en las demás y todas parecen las cápsulas de desembarco de una extraña especie alienígena cuyos individuos son clones unos de otros. 

Evidentemente, hay razones comerciales de peso para que esto sea así, pues el producto debe ser igual para todos los clientes y todo debe ser igualmente aséptico para que cumpla los mismos estándares de calidad sea donde sea que un cliente pida esa hamburguesa. Sin embargo, eso no me tranquiliza. En absoluto. En el fondo, me pone triste porque pienso en lo poco que me gustan las cosas así, todas en serie, y me imagino estar en un comedor comunitario diseñado por George Orwell.

Ahora, una vez que mis neuronas han retomado su ritmo habitual, veo lo que la faltaba a a esa hamburguesa, que es lo mismo que les pasa a muchos libros y algunas partidas de rol: le faltaba pasión, le faltaba vida y sabor propio. El cariño por lo hecho con dedicación, sacrificado en aras de las necesidades de la producción en masa, en un proceso que mata lo realmente genuino.

Pienso en todas esas historias y tramas hechas en serie, todas iguales, todas perfectas, todas de escaparate. No hay diferencias entre unas y otras, no hay pasión por parte de sus autores, ni ganas por hacer que se diferencien unas de otras. Lo que importa es el ritmo de producción, lo cual me hace recordar que algunos afirman escribir "uno o dos libros por mes" y evoca en mi mente la imagen de las hamburguesas que se deslizan por la rampa desde la cocina como si fueran un río.

Se que he llegado tarde, que el tren de la escritura ha partido y que debo correr bastante para alcanzarlo, pero también se que no sacrificaré lo que la edad me ha ido enseñando por selección natural, esto es, que las prisas son muy malas. Las ideas deben madurar, deben ser pulidas y revisadas y los textos, también. Hacer muchos relatos o guiones de mala calidad es como hacer comida rápida en serie. Todo sabe igual y todo es aburrido. Y el cliente se da cuenta de ello si no tiene averiadas las papilas gustativas.

Nunca diré "de este agua no he de beber", pero espero no ser nunca tan anodino en mi carrera literaria, aun con el riesgo de no alcanzar ni la fama ni el reconocimiento debido a una presunta baja producción. Escribir por placer y por gusto, unas veces mejor que otras, sin perder nunca la pasión y la frescura, son mis objetivos principales en estos momentos y a ellos voy a ceñirme.

Todo lo demás, no es más que dar pasos hacia escalofriantes mundos distópicos donde todo es hecho en serie y todo sabe igual. Espero no equivocarme.





(Fuente de la imagen: Photorack ( http://photorack.net/)

viernes, 1 de mayo de 2015

Consolidando los librojuegos en España

Los librojuegos tuvieron su era dorada en los años ochenta, con un leve repunte en los noventa, para luego caer en el olvido por parte de las editoriales ante la disminución de ventas por haber variado los intereses de las siguientes generaciones de nuevos lectores. Así, los librojuegos quedaron como una reliquia destinada a brillar en las estanterías de los nostálgicos aficionados de antaño o como objetos de culto vendidos a través de plataformas digitales tales como, por ejemplo, e-bay.

Hay que decir que esto que acabo de escribir no es aplicable a todos los países y que sólo me estoy refiriendo a la realidad literaria en la que me muevo, que no es otra que la de España. En otros países, este género ha seguido gozando de una relativa popularidad y se han seguido publicando títulos casi sin interrupciones. Una prueba es el Fighting Fantasy Fest, nombrado así en honor a una de las más populares colecciones de librojuegos de todos los tiempos (conocida en España como "Lucha-Ficción"), una de las primeras en incorporar un sistema completo de juego basado en el uso de tres características y tiradas de dos dados, rompiendo así el otro gran frente que eran los libros de "Elige tu propia aventura" y similares.

Uno de los puntales de dicho renacer ha sido la creación de la Asociación Dédalo, dedicada por entero a la difusión de los librojuegos en España, así como de todo lo relacionado con ellos. Ni qué decir tiene que me asocié en cuanto tuve noticias de su inminente formalización. La asociación, entre otras cosas ha creado un documento con la primera versión de las directrices, no obligatorias, que deberían seguir los librojuegos que se publiquen en España con el objetivo de que se garantice cierto grado de coherencia y calidad.

Otro de los puntales de esta nueva vuelta a los librojuegos son las nuevas editoriales que se han volcado, con mayor o menor éxito, en la tarea de llevar de nuevo el género al lugar que le corresponde. Entre ellas, Nosolorol,  Saco de Huesos, Ediciones Suseya y la desaparecida Mundos Épicos, por citar algunas.

Como escritor en sus inicios, creo que he tenido la enorme suerte de participar, tras mucho tiempo alejado del mundillo de los librojuegos, en el resurgir de lo que fue mi literatura favorita durante largos años.

Entre mis proyectos a medio plazo se encuentra, indudablemente, la creación de librojuegos de mi propio puño y letra, con el fin de dar vida a una serie de ideas que han estado durmiendo el sueño de Cenicienta desde hace ya demasiado tiempo. No me cabe duda de que intentaré aplicar dichos principios, tanto por mi pertenencia a Dédalo como porque me parece un estupendo método de dejar las cosas claras de cara mis futuros lectores.

Mientras tanto, escribir, aprender y perseguir las metas de una en una, siguen siendo mi prioridad principal. Pero de eso, junto con otras cuestiones, ya hablaré más adelante en futuros artículos.

Y ahora, si me disculpáis, me voy a leer un buen librojuego.




Imágen: El logo de Dédalo es propiedad de la Asociación Dédalo (http://dedalo.librojuegos.org/)

Reedición: el artículo ha sido editado para incluir a las nuevas editoriales españolas de librojuegos.

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La aventura editorial de un pez pequeño

Dentro de una semana , a estas horas estaré dando un curso de creación de mundos en las Ludo Ergo Sum , unas de las jornadas solidar...