jueves, 31 de diciembre de 2015

Mirando al futuro

Lo único que necesita un escritor es tiempo para ello, y puedo decir que he tenido más que de sobra para ello. Tras una convalecencia más larga de lo esperado, volver poco a poco a la actividad es uno de los retos que me esperan a corto plazo.

Por suerte, estos casi dos meses me han permitido centrarme en unos cuantos proyectos:

En primer lugar, he terminado mi primera novela interactiva o Librojuego, ahora en fase de revisión, por lo que es muy posible que sea publicado a lo largo de la primera mitad del año próximo. Este librojuego, el primero de unos cuantos centrados en su protagonista, es un tributo a las Dime Novels o «novelas del oeste» del siglo XIX, al spaguetti western y a la más genuina literatura de terror. De momento, solo saldrá en formato papel, aunque tengo proyectada una versión electrónica compacta de precio reducido para más adelante. Ni tengo que decir que es mi producto más mimado y que dispondrá de una amplia campaña de apoyo más allá de la serie de libros, la cual iré concretando poco a poco para no levantar la liebre antes de tiempo, como suele decirse.

Para descansar de tanto western, en la actualidad me encuentro haciendo un microdédalo. Ya hablé de los microdédalos en este artículo, pero diremos que es un librojuego de unas sesenta o setenta secciones, comprimido en una página y ofrecido en Librojuegos,org a cambio de una donación mínima de 1 euro. Esto es una de las actividades que organiza la asociación Dédalo (Asociacion para la promoción del librojuego en España), como parte de su financiación, así como una manera de promocionar este tipo de literatura entre el público del siglo XXI. No es un crowdfunding, pero se le parece mucho y con ello se colabora a la difusión del librojuego en nuestro país, Una difusión que ya está dando sus frutos, gracias a las pequeñas editoriales y a mucho, muchísimo, trabajo por parte de los autores, tanto consagrados como noveles.

El otro gran proyecto importante que tengo entre manos es una recopilación de cuentos de fantasía que espero tener terminada para el año próximo, aunque todavía no hay una fecha concreta. Algunas de las historias, que comenzaron a escribirse hace casi ocho años, han sufrido varias revisiones, ampliaciones y recortes hasta llegar a la versión actual. Ciertamente, podía haber hecho una novela con la mayoría de ellos, pues muchos de estos relatos se siguen unos a otros, pero he preferido no romper los cuentos y mantenerlos tal y como fueron ideados originalmente, reservando algunos para el futuro. Me gustan los cuentos, como ya comenté en otro artículo, en la línea de los que considero grandes mentores y escritores de cuentos: Isaac Asimov, H.P.Lovecraft, Stepehn King, Machen y, por supuesto, E.A. Poe. Gracias a ellos me introduje en el mundo de la escritura y a ellos les debo muchas cosas, por lo que creo que seguiré escribiendo cuentos durante toda mi vida, por mucho que para algunos sean un género menor.

Este es mi cofre del tesoro particular. Mithril en estado puro.
¿Hemos terminado? ¡Desde luego que no! Hay muchos más proyectos en la parrilla de salida. en realidad, tantos como caben en la caja que guardo en mi despacho y que se ha convertido en una especie de mina llena de relucientes piedras de ámbar con el preciado adn prehistórico atrapado en su interior. Tan solo hay que bajar a la mina de vez en cuando, extraer algo de mineral y darle el pulido necesario para que las maravillas del pasado vuelvan a la vida. 

Si alguno no sabe de qué va esto, le recomiendo que se lea Parque Jurásico, de M. Crichton. Y no, no me vale con que vea la película. «Hay que leer para aprender», dijo alguien alguna vez. ¡Pues a leer!

Nos leemos la semana próxima, digo el año que viene.


Imágenes: 
«Tyewriter Wal», by Chrisfaczek, (http://wallpaper-kid.com/typewriter-wallpaper.htm)
«Mi carpeta de proyectos», por Francisco Tapia

domingo, 27 de diciembre de 2015

Cuentos de hadas

Caminando por el Parque González Gallarza, en Logroño, mi atribulada cabeza deja de procesar sueños y personajes y hace que gire la vista hacia un árbol en particular. Este parque me ha acompañado desde mi más tierna infancia y ya sabía lo que iba a encontrar en aquel árbol muerto hace mucho tiempo, pero no sé si es la luz de la mañana o el ángulo que trazan los rayos de tímido sol matinal, pero el caso es que una fuerza invisible me ha obligado a detenerme y alzar el rostro hacia su tronco tallado.

El artista, cuyo nombre desconozco porque soy muy despistado, ha cubierto al superficie de la madera con motivos feéricos, con tanta destreza que casi me parece haber sido transportado a un mundo onírico lleno de antigua belleza, quizá debido a un extraño sortilegio.

En cualquier caso, siento el impulso de sacarle una foto y guardarla en el móvil, para cuando el mundo me parezca más oscuro y triste, sin duda dominado por entes que solo piensan en si mismos, un mundo de divisiones, de tuits llenos de odio entre personas que no se conocen pero que votan a otros que sí se conocen, de defensores a ultranza de sus ideas, aunque sea a costa de las buenas maneras, porque odiar en las redes sociales es gratis y no nos importa herir sensibilidades ni pasar por encima de la buena gente de este país.

Este árbol se me antoja que es una isla, situada en medio de un mundo que ha caído bajo el influjo de alguna Corte Oscura, el lado oscuro de los reinos feéricos, cuyas hordas avanzan sigilosas para aniquilar a las del otro lado, ignorantes de que sin unas no pueden existir las otras. El desequilibrio es un triste destino para cualquier mundo que nos inventemos y cada luz tendrá su sombra correspondiente. Es inevitable.

Y ahora, si habéis seguido leyendo hasta aquí, seguid con vuestras disputas y diferencias, nacionalistas, españolistas, derechas, izquierdas y demás fauna que os habéis inventado para trazar una línea y poneros en el lado adecuado, pues el camino pasa por borrar esa línea. Seguid, pues, en el país de las hadas, que yo solo soy un insignificante proyecto de escritor de fantasía.


Imagen: «El árbol de las hadas», por Francisco Tapia

jueves, 24 de diciembre de 2015

Felices fiestas


«El camino del escritor es solitario como pocos (Stephen King)»

Gracias por hacer camino juntos. ¡Felices fiestas para todos!

domingo, 20 de diciembre de 2015

Etiqueta en la mesa de juego


El juego es una poderosa actividad social desde muy antiguo, tal y como atestiguan los juegos de dados o tabas encontrados en las ruinas romanas, o el senet, que ya se jugaba en Egipto. Otros, como el go (llamado wei chi en China), el parchís, los naipes o el ajedrez tienen incluso sus propias leyendas acerca de sus orígenes, tanto más pintorescas como alejado en el tiempo tengamos su invención.

En cualquiera de los casos, existen una serie de protocolos o normas tácitas que regulan el uso de dicha actividad social y convierten a la mesa de juego en un terreno de encuentro entre personas que no tienen por qué tener en común nada más que el juego en sí y sus diferentes mecánicas.

Que los juegos de rol tengan un origen relativamente reciente, allá por finales de la década de los setenta, no significa que no haya un componente social en los mismos. Es más, los juegos de rol son juegos sociales por definición, pues suponen una implicación emocional y creativa mucho mayor que la que se lleva a cabo en otros tipos de juego. No vamos a entrar en las diferentes variedades de que existen en la gran familia de los juegos de rol. ya en este artículo nos centraremos exclusivamente en los juegos de rol como juegos de mesa, la variedad más popular y más cercana al concepto original.

Como siempre, es responsabilidad del director de juego llevar el control de las normas que se sigan en su mesa, contando como siempre con el apoyo directo de los jugadores.

Reglas de etiqueta en la mesa de juego:

1) Aceptar los resultados tal cual son: en todos los juegos, hacer trampas es algo que se considera de mal gusto y llega al punto de excluir a los jugadores tramposos de las mesas de juego (cuando no hay otras implicaciones de tipo legal, por ejemplo, en los casinos). En el caso del rol, trampear en las tiradas es un claro indicio de inmadurez personal, dado que no hay ganadores ni perdedores al uso. Un rolero que trampea, en el fondo no es más que un chiquillo consentido.

2) No manipular las estadísticas del personaje: hay quien se dedica a modificar sus estadísticas con el objetivo de conseguir una clara ventaja frente a otros jugadores. Este hábito suele ser peor tolerado que el anterior por los directores serios, y también es un marcador de la falta de madurez personal del jugador. Si hay alguna cosa con la que no estemos de acuerdo, podemos tratar de hablar con el director de juego (y con el resto de los jugadores) para encontrar alguna solución válida mediante los mecanismos que proveen los propios juegos, tales como los sistemas de ventajas o desventajas.

3) No aprovecharse de la inexperiencia de otros: esto se aplicaría tanto a directores de juego como a jugadores, aunque los primeros son los principales sufridores. Si partimos del hecho de que es una actividad cooperativa y no una competición, aprovecharse de la inexperiencia del director de juego es, como mínimo, incorrecto. Si es el director el que se aprovecha, es una clara situación de abuso de poder y, salvo que sean masoquistas, los jugadores dejarán de acudir hasta que no haya nadie a quién dirigir. Evitemos, pues, el uso de nuestra experiencia para perjudicar a otros y todo saldremos ganando.

4) Interpretación de las reglas con sentido común: hilando con lo anterior, existe un tipo de jugadores capaces de retorcer los reglamentos para obtener provecho de las mismas, aunque ello vaya en detrimento de la aventura. Este tipo de jugadores (y directores de juego), son los responsables directos de disminuir el ritmo de las partidas con sus excesivas consultas de reglas y las discusiones de los detalles más nimios. Por favor, evitemos "jugar a los abogados", que no lleva a ninguna parte en el terreno de los juegos de rol, y centrémonos en hallar una salida adecuada en caso de dudas con la simulación de la realidad.

5) Concentrarse en la partida: en otros artículos ya he hablado de la importancia de la inmersión de juego y de los medios necesarios. Todo ello falla si estamos hablando de otras cosas ajenas al juego, levantándonos continuamente o jugueteando con el móvil. Si no nos corresponde el turno o la escena que se desarrolla no nos implica, lo correcto es hacer un aparte y resolver aquellas tareas que tengamos pendientes sin interferir en la experiencia lúdica de los otros jugadores.

6) Respetar al resto de jugadores: el respeto es básico en cualquier actividad humana. La mesa de juego debería ser un terreno neutral pero, si hay disputas personales pendientes, lo recomendable es resolverlas aparte sin implicar al resto y, si no se puede, abandonar la mesa de juego por un tiempo o para siempre. Por supuesto, confundir las relaciones de los personajes y las de los jugadores es un nuevo indicio de inmadurez, aunque también puede ser indicativo de inexperiencia. Esto último suele tener más arreglo que lo primero, todo hay que decirlo.

7) Es bueno admitir a todos lo que deseen jugar, dentro de un límite de lo razonable: siempre que el director de juego no se sienta intimidado por el número de jugadores o vea que resulta muy difícil llevar el ritmo, es conveniente admitir a un jugador más. Por supuesto, partiendo de la situación de que el jugador no es conflictivo, ni haya sido expulsado previamente de la mesa por su comportamiento en la misma, motivos por los cuales sí que estaría admitido el veto.

8) Responsabilidad y compromiso: Como jugadores, es recomendable pensar si nos vamos a comprometer en una determinada partida o estilo de juego y decidir con responsabilidad si vamos a hacer perder el tiempo al director de juego para una tarde «en la que no tenemos nada mejor que hacer». Yo, personalmente, suelo vetar a ese tipo de jugadores por tiempo indefinido, ya que me parece una falta de respeto al tiempo que dedico a preparar una sesión de juego. Como directores, no es de buen gusto dejar una partida o a un grupo de jugadores colgado «porque no me apetece». Si empiezas algo, termínalo y no te rías de la gente.

9) Utilizar el tono y volumen adecuado: hablar en un tono moderado, sin gritar, es básico en cualquier actividad de comunicación y es una señal de buena educación y respeto.

10) Recordar que el juego es un pasatiempo y no la vida real: esta regla es, quizá, una de las más importantes, ya que resume a las otras nueve. Venimos a la mesa de juego a pasarlo bien creando una historia entre todos. Si olvidamos esto, lo único que vamos a tener son muchos problemas, y no solo en la esfera del juego, sino en todos los demás aspectos de nuestras relaciones personales.



Si quieres saber más, puedes seguir estos enlaces:

Los buenos modales en los juegos de mesa

Etiqueta en el_poker: cuestion de estilo y buenas maneras.

Juegos de sociedad

El sexismo en los juegos de rol. Debate.

Relaciones personales


Imagen: "Knights of dinner table", by Jolly R. Blackburn (www.kenzerco.com)

sábado, 12 de diciembre de 2015

Del librojuego, al cómic interactivo

Revelación, el tercer librojuego de la editorial Saco de Huesos
Como ya comenté en este otro artículo, el panorama de los librojuegos, y de la ficción interactiva en general, estaba cambiando en España.

De nuevo, es un género que está de moda, gracias sobre todo a las editoriales modestas que han apostado por ello. Una de estas editoriales, Saco de Huesos, publicó hace poco el segundo volumen de su trilogía Z-Files, titulado Revelación. El librojuego utiliza el mismo sistema que Infección y es una continuación del mismo así que, si alguno se anima, que sepa que es interesante haber leído el primero antes de comenzar el segundo, no vaya a ser que le destripe la trama.

Ambos libros han gozado del beneplácito de la afición, tanto por su gran calidad como por su jugabilidad, lo cual nos hace ver el retorno de los librojuegos como una realidad y no como una moda pasajera. La vuelta de tuerca vino cuando Greyman Studios anunció que iba a involucrarse en el desarrollo de una aplicación basada en los libros de Z-Files. Actualmente, el proyecto está en Kickstarter:


Z-Files: Infection viene de la mano del dibujante Francis Porcel y consiste en un videojuego narrativo que, a la vez, es un cómic interactivo, con sistema de dados y combates por turnos. Inspirado visualmente en el arte de Mike Mignola (creador de Hellboy), promete ser todo un bombazo que podría ver la luz para Junio de 2016.

 "Z Files: Infection, reta a los jugadores a sobrevivir en un duro apocalipsis zombi donde el horror y el humor coexisten de la mano", afirman sus creadores, así que habrá que confiar en la rabiosa acción que parece rezumar por los cuatro costados de la criaturita. Todavia está en crowdfunding, así que si os interesa haceros con una copia y, como mínimo, figurar en los créditos del juego, todavía estáis a tiempo.

¡Mucha suerte para los chicos de Greyman Studios!



Imagen: "Librojuegos modernos", por Francisco Tapia

sábado, 5 de diciembre de 2015

Escribir es una tarea solitaria

Escribir es como un río que fluye, unas veces más lento, otras más rápido, pero que nunca se detiene. Para escribir tan sólo hace falta tres cosas: dominio del lenguaje, una mente imaginativa y mucha paciencia. La mayoría de la gente cree que escribir es sencillo, cuando en realidad no lo es. No se trata de juntar palabras y ya está, sino que tienen que llegar al lector y remover lo que sea que tengan que remover por "ahí dentro", y eso suele ser complicado.

Pero, además de todo ello, la paciencia es fundamental. No vas a obtener los resultados que buscas en un día, ni siquiera en un año. Hay algunos afortunados que pueden llegar a escribir mucho en poco tiempo, pero no son la mayoría. Esto es así porque escribir es un arte, y como todas las artes, se aprende día a día y nunca, nunca se deja de aprender a escribir.

Me encuentro revisando el primer manuscrito de mi próxima obra y la palabra todavía se me pega a los labios y a los dedos sobre el teclado. No soy un autor conocido, ni mucho menos, pero cada historia que hago en sí es una obra de arte, aunque todavía me cueste verlo. Quizá sea mejor así, que el mundo está lleno de personas que intentaron muchas cosas y se creyeron que eran algo, cuando en realidad eran como los demás. Por eso, todavía tengo que dar las gracias cuando se me atraganta la palabra obra, para no creérmelo demasiado. Y en esa tarea están las personas más importantes, los que te rodean, los que de verdad importan y a los que de verdad les importa.

Practicar, revisar y aprender. Todavía queda tanto por aprender, tanto por revisar, que semejante tarea sería imposible si no tuviera a mi lado a esas personas tan queridas, que no se limitan a sonreír por compromiso y, sobre todo, que saben ver las cosas desde fuera y poner, al mismo tiempo que dan apoyo, una dosis de realidad y de humildad en esta tarea. Una tarea que, como dijo Stephen King, es solitaria como pocas.



Imagen: "Water" by flodambricourt

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