sábado, 27 de febrero de 2016

Revisar es calidad

Quien haya seguido este blog con cierta asiduidad, se habrá dado cuenta de que, poco a poco, he ido desvelando algunas pistas acerca de mis proyectos más inmediatos. Todavía hay quien pregunta acerca de qué cosas he escrito y de por qué no he publicado más. La respuesta es sencilla en apariencia: las cosas vienen cuando tienen que venir, no antes. Es algo que tiene que ver tanto con la creatividad como con el tiempo disponible, especialmente si tu fuente de ingresos, esa que usas para comer todos los días, no proviene de la escritura.

Ahora me encuentro en una de las etapas más creativas de la vida y en una de las más brillantes y tengo intención de sacarle todo el jugo que pueda. Tengo ya unos cuantos inviernos a mis espaldas y, ciertamente, no hay mucho publicado (excepto Mundos Fantásticos, la niña de mis ojos). Pero eso está cambiando poco a poco, a medida que un servidor va echando horas y horas en esto de escribir. El instinto me dice que voy encaminado en buena dirección, aunque sé de sobra que la senda es muy larga y que no hay que descuidarse ni un solo instante. Lo importante es hacer lo que haces porque te gusta, así que ¡hagámoslo!

Sin embargo, a veces los proyectos empiezan a dejar la fase de pruebas y se encaminan. como un avión de pasajeros que abandona el hangar, hacia la última e incierta fase. Esta no es otra que la de la tan deseada publicación, esa especie de paraíso reservado solo a los mejores, porque incluso con la autopublicación hay que tener cuidado y no engañar a los lectores con falsas promesas o con libros mal escritos. Al menos a mi, cuando leo a un autor que se autopublica y encuentro el libro lleno de errores que saltan a la vista, me entra la sensación de haber sido engañado, quiero pensar que sin malicia por su parte. Por experiencia sé que no es nada fácil (ni barato) corregir o maquetar correctamente un texto, y mucho menos publicarlo de modo adecuado, pero hay que intentarlo.

Podría decirse que hay que comer muchos yogures para poder jugar con los chicos mayores, lo cual implica tropezarse muchas veces y aprender por ensayo y error. Lo importante aquí es tener la voluntad de superación necesaria, hacer cada nuevo libro un poco mejor y, sobre todo, reeditar nuestros viejos textos para desparasitarlos. Al final de ese proceso de refinado es donde se ve si el libro es bueno, malo o, simplemente, mediocre.

Seguiremos hablando acerca de qué se me ha perdido a mi en la revisión de textos, pero eso será la semana que viene. Hasta entonces, os dejo los siguientes enlaces:

Seis preguntas que debes plantearte al revisar una novela

Cómo revisar mi novela

10 pasos para revisar tu novela tras el Nanowrimo

La revisión

¿Cómo se revisa un escrito?



Imagen: Bussines woman by geralt (https://pixabay.com/es/)

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