domingo, 10 de abril de 2016

Me gusta que los planes salgan bien.

Casas altas, de estilo nórdico, con el fondo de montañas nevadas. Un fragmento de mi querida campaña de fantasía.
Es importante un entorno bien estructurado para disfrutar
de un mundo vivo y sólido que parezca creíble.
Retomar la tarea de dirigir es como volver a retomar la práctica deportiva después de mucho tiempo sin poder hacerlo, ya sea por falta de tiempo, obligaciones o, simplemente, desgana. En un deportista la desgana no es una excusa pero enfrente de una hoja en blanco no podemos permitirnos perder la emoción ni el interés en lo que estábamos escribiendo porque lo notará el lector o nuestro grupo de jugadores. Debemos poder crear esa inmersión lúdica en nuestro público, esa «telepatía» de la que habla Stephen King.

Lo que está claro es que nunca hay que sobreestimar las propias capacidades, pues el exceso de confianza siempre es peligroso y, aunque esto es como montar en bicicleta (que nunca se olvida), también es una disciplina que requiere de mucha atención y, sobre todo, capacidad de respuesta rápida. 

Otra cosa que tuve en cuenta es que no hay que esperar que todo salga bien a la primera. La paciencia es una virtud que desarrolla todo artista y yo, al menos, me considero uno. Me gusta escribir y desarrollar historias y algo de eso tenía que ir filtrándose poco a poco. De hecho, basta con mirar el abultado archivo de anotaciones acerca del mundo de juego para ver que tengo un mundo consistente y bien estructurado, un mundo con sabor.

Es probable que me saltara algunas reglas, tanto por las altas horas (alguno de mis jugadores sale tarde trabajar y otro no puede venir por horarios laborales) como por el óxido acumulado por la inactividad, pero tengo la suerte de contar con la paciencia y el apoyo de buenos jugadores, capaces de repetir una tirada si algún cálculo no era el correcto. 

La contribución del autor de este artículo a la creación de mundos de fantasía, en formato de ebook disponible en Amazon.Lo importante aquí es que contamos con un mundo completo, bien estructurado, con una coherencia que hace que sea un mundo vivo, con su pasado, su presente y su buena provisión de futuros alternativos. Mi grupo ya lo sabe y, lo que es mejor, sabe a lo que viene, esto es, a una campaña de tipo narrativo con algo de acción. Saben que valoro la interpretación y la coherencia, así como la inculturación, y no me defraudaron en absoluto. Más bien al contrario. 

Por eso hoy puedo decir sin sonrojarme que los mantuve absortos durante varias horas, trazando planes y siendo partícipes de sus vidas alternativas, incluso cuando reescribían la historia: uno de los protagonistas tomo una decisión que cambiará parte del futuro del mundo, tanto en el plano físico como en los diferentes planos de existencia de este universo de juego, aunque ello le haya costado tener que jubilar su propio personaje, eso sí, de una manera heroica.

Son estas situaciones las que cada sesión me animan a acercarme una vez más a la mesa de juego, a dar vida a un mundo cada día más vivo. Espero poder vivir muchas más y, sobre todo, poder plasmarlas algún día en un extenso relato para compartirla con muchísima más gente.

Hasta entonces, seguiremos leyéndonos.


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