martes, 26 de julio de 2016

Lecciones de escritura en Celsius 232

Cartel de la quinta edición de Celsius 232
El Festival Celsius 232 es, sin duda, una de las citas obligadas para la literatura del género fantástico. Provenientes de todas las partes de España, y de fuera también, en Avilés se concentran escritores, fans y editoriales, en un intento común de vivir juntos un sueño, compartir experiencias y, por supuesto, comprar y vender muchos libros.

Acudí al Celsius con ganas de aprender muchas cosas, así como de echar un vistazo al panorama fantástico actual. La abrumadora cantidad de actividades que encontré allí superaba con mucho el escaso tiempo que iba a destinar de mis vacaciones por la costa norte de España, así que tuve que ser bastante selectivo para poder combinar turismo y afición. Lo que sí que tengo claro es que disfruté de ambos por igual, a pesar de que esperaba que hubiera algo más que ponencias y presentaciones de libros, algo así como talleres prácticos. En cualquier caso, ha sido toda una experiencia que me ha aportado algunos contactos y me ha permitido conocer de primera mano cómo es una feria de este tipo.

De las ponencias a las que acudí, hubo un par que me llamaron más la atención. La primera fue la de
Portada de «Leyendas de la tierra límite»
Ana González Duque. La autora de Leyendas de la Tierra Límite presentó en Avilés su siguiente novela y aprovechó para explicar por encima algunos de los fundamentos de su propio mundo de fantasía, que serán concretados en su próximo libro. Me gustó la lanza que partió a favor de los autores autopublicados, que en cierto modo son (somos) un poco como la hermanita fea de la literatura «de verdad». No voy a entrar en la escabrosa discusión acerca de quién tiene la culpa de ello (ni de cómo) ya que es un asunto complejo, pero sí que voy a decir es que, poco a poco, la distancia se acorta. Eso sí, me quedó muy claro una de las grandes verdades, aplicables a cualquier negocio: la autopublicación llegará a un nivel similar al de la edición tradicional cuando entendamos que autopublicar no es gratis y que hay que invertir cantidades razonables de dinero para presentar un producto competitivo y de calidad.

Otra experiencia educativa fue la que dio Joe Abercrombie, un día después de estar en Madrid. Tanto su manera de expresarse (en inglés, con traductor), como su espontaneidad y su complicidad con los fans dieron en el clavo de lo que entiendo que debe ser un autor para con su público.

Encuentro con Joe AbercrombieAbercrombie se mostró abierto y socarrón, paciente cuando tocaba traducir las preguntas (y contestaciones) y fue muy claro en sus explicaciones. Allí aprendimos, sin tapujos, de los entresijos de la generación de trasfondos para los personajes, de la creación de mundos de fantasía y de la propia tarea del escritor desde que tiene la idea hasta que es revisada por el autor y por un equipo de editores. Si hay una palabra que defina aquella hora que estuve sentado escuchando es, sin duda, didáctico.

Por supuesto, que en el Celsius hubo muchas más cosas, como las estupendas mesas redondas de rol y las ponencias o presentaciones de otros autores, todas francamente interesantes, pero creo que me impactaron estas dos por todo lo que pude aprender de ellas para mi labor de escritor. Aprender cada día y no dar nada por sabido, creo que son los fundamentos, no solo de la escritura, sino de cualquier arte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios están sujetos a moderación por parte del administrador. Te rogamos que tengas un poco de paciencia.

Entrada destacada

Hablemos de librojuegos