sábado, 13 de agosto de 2016

¡Mírame a los ojos!

Gestos en un tendero de mundo medieval
Un ejemplo de comunicación no verbal
La sensibilidad del artista es lo que lo hace ver cosas que otros no ven y sentir cosas que otros no sienten. En el caso del narrador de historias, además tenemos que transmitir a los demás lo que nosotros sentimos para que ellos también lo sientan. Si logramos afinar la maquinaría para que exprese todo ello, sin duda mejoraremos nuestra capacidad de hacer llegar las emociones a nuestro público. Aprender a hacerlo nos ayudará a crear personajes vivos de verdad.

Como seres vivos que somos, y como máquinas extremadamente complejas, los seres humanos hemos ido heredando durante millones de años diferentes conductas que se han ido quedando en nuestro software de mamíferos, y que no son más que miradas, gestos imperceptibles (llamados microgestos) y diferentes tonos de voz. Su presencia es constante e inseparable de la esencia del ser humano, excepto en individuos con un entrenamiento muy intenso para dominar su manifestación (hay mentirosos muy, muy buenos desde la edad de piedra) o en personas que padezcan algún tipo de patología o disfunción que les impida ser receptivos al lenguaje no verbal.

Entender cómo se expresa nuestro cuerpo en lenguaje no verbal es básico para poder crear personajes creíbles. Es esa importancia de los pequeños detalles lo que hará que nuestras narraciones y nuestros personajes sean realistas y no parezcan figuras de cartón piedra. Nuestro cerebro es muy pillo y enseguida detecta qué incoherencias hay entre lo que decimos y lo que hacemos, así como entre lo que decimos y lo que queremos decir realmente.

Cinco cosas en las que fijarse:

1) La mirada: ¿El personaje mira directamente a los ojos o esquiva la mirada? ¿Mira a los labios del interlocutor? ¿Entrecierra los ojos al hablar? ¿Qué inclinación tienen las cejas?
2) Las manos: ¿Muestra las palmas claramente o mantiene cerradas las manos? ¿Acompaña sus palabras de gestos o las mantiene pegadas al cuerpo? ¿Señala con el dedo o hace vago? ¿Se toca la cara o el pelo?
3) Los brazos: ¿Están cruzados sobre el pecho? ¿Acompañan a las palabras con movimientos o permanecen rígidos?
4) Las piernas: ¿Cruzadas o apuntando con los pies al interlocutor? ¿Juntas o separadas? ¿Estiradas o flexionadas?
5) La posición: ¿Sentado o de pie? ¿Obliga a otro a estar en una posición inferior o es al revés? ¿Gira el cuerpo para incorporar a otra persona o permanece apuntando a la que estaba antes?

Así pues, tanto si estamos escribiendo un relato como si estamos interpretando a un personaje en una sesión de un juego de rol, tenemos que aprender a incorporar todo ese lenguaje no verbal en nuestros personajes, a través de las acotaciones de los diálogos y las descripciones. En el fondo, no conviene olvidar que no somos más que unos monos listos que llegaron muy lejos. Somos animalitos, a fin de cuentas, y las imágenes valen más que mil palabras. 

¡Hasta la semana que viene!


Si quieres saber más acerca de este tema, consulta en los siguientes enlaces:

Todo lo que deberías saber acerca del lenguaje corporal.

Las cinco claves prácticas para dominar el lenguaje no verbal

La comunicación no verbal o entender el lenguaje del cuerpo.

Lenguaje corporal y comunicación no verbal

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