sábado, 6 de agosto de 2016

Nichos dentro de nichos

Koala bear
Soy un escritor de nichos dentro de nichos.

Descubrir tal verdad ha sido una de esas cosas que te marcan de por vida, pero que no queda más remedio que aceptar con valentía y, por qué no, con una sonrisa. Soy un escritor que escribe especializaciones dentro de las especializaciones. Solo tras reunir en una hoja de papel mi trayectoria literaria, como si fuera un currículum vitae, he sido consciente (y feliz) del camino recorrido y de los puntales que cargan con su peso. Escribo fantasía y ciencia ficción y, dentro de esta última, escribo ficción interactiva, lo cual ya es un nicho de especialización dentro de otro. También soy un escritor irredento de cuentos y relatos breves, cuando lo que de verdad vende son las novelas, cuanto más extensas mejor. Una vez más, nichos que compartimentan a otros nichos...

¿Es esto malo del todo? Pues, a priori, podrían parecer malas noticias. Implica que mi público va a ser francamente reducido y, por lo tanto, puede que no se considere como algo rentable por parte de una editorial en el futuro. Esto no me quita excesivamente el sueño, ya que la autopublicación me ha enseñado muchas cosas al respecto, pero no deja de ser un matiz más o menos inquietante.

Sin embargo, veamos las cosas desde el punto de la biología. Un ecosistema es un lugar con unas características determinadas (biotopo) y unos seres vivos que viven allí (biocenosis), además de las diferentes relaciones que hay entre todos ellos. A cada circunstancia específica de cada ser vivo, como el lugar donde habita o la dieta que sigue, le denominamos nicho ecológico y siempre habrá un ser vivo encargado de vivir en él, por muy extraño o peligroso que sea. Así, las hojas del eucalipto contienen sustancias que las hacen poco apetecibles para los herbívoros, excepto para el koala, el cual no se alimenta prácticamente de otra cosa. Este es un ejemplo de un nicho dentro de otro, de una especialización dentro de otra, y la verdad es que a ambos no les va nada mal.

Algo parecido ocurre con los escritores de nichos dentro de nichos. Puede que no le gusten a demasiada gente, pero tienen su público y a ese público le encantan las cosas que estos escriben cuando están bien hechas. Así pues, lo mejor que puede hacer un escritor con estas características es esmerarse en lograr la perfección en todos sus escritos, aun a sabiendas de que no van a ser del gusto general o, mejor dicho, gracias a que no van a ser del gusto general.

Este, y no otro, es el principal reto al que nos enfrentamos, esto es, a ser excelentes en nuestro campo todos los días y dar lo mejor de nosotros a aquellos que nos eligieron. Todo lo demás, es secundario.

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