sábado, 19 de noviembre de 2016

Narrando fantasía: La senda de la guerra (I)

Soldados fantasía

La guerra es una cuestión inevitable en nuestro mundo, tanto más en los mundos de fantasía. Ciertamente, podría existir un mundo de fantasía sin conflictos armados, un lugar en el que reinara la paz y la armonía entre las diferentes razas y culturas que lo pueblan, pero entonces la pregunta que nos haríamos es «¿y aquí cuándo pasa algo?», con la consiguiente desidia y abandono por falta de interés.

Por supuesto, hay muchos modos de escribir fantasía y de dirigir una campaña para un juego de rol, pero entonces quizá estemos hablando de literatura romántica o de novela costumbrista hibridadas con la literatura fantástica. Aun así, en esos casos, todavía existen conflictos personales que impulsan la trama hacia el desenlace, lo cual también es perfectamente válido.

Nuestros personajes necesitan conflictos para poder desenvolverse en sus vidas de protagonistas y, al menos en mi caso, creo que me resultaría muy aburrido si lo único que tuviera que hacer sería comprobar que todo va bien o hacer lo que se puede llamar «rol de panaderos», esto es, interpretar a personas corrientes en días corrientes haciendo cosas corrientes. Yo lo siento, pero para vidas corrientes ya tengo la mía en el mundo real y no me hace falta embarcarme en un mundo de ficción para vivir esa experiencia.

Guión original para revivir 
la vida cotidiana en la guerra civil.
("El séptimo arte", Siniestro Total)

Por otro lado, la acción siempre ha sido una constante en los juegos de rol, en especial en los de temática medieval. El jugador quiere tomar Cuernavilla, ver cosas que nadie creería, asaltar naves en llamas más allá de Orión y ver brillar rayos C más allá de la puerta de Tannhaüser, así que si le proponemos una partida de té y pastelitos, pues a lo mejor no vuelve a jugar con nosotros. (A menos que el té y los pastelitos tengan algo que ver en una trama política contra siniestros personajes que podrían desencadenar el apocalipsis o algo parecido, en cuyo caso tal merienda estaría más que justificada, sobre todo si alguien ha vaciado un vial de estricnina en el té de alguien y juega con nosotros a las casitas).

Así pues, la guerra, o la amenaza de que la haya, es otro de los motores que impulsan nuestros mundos fantásticos o nuestras campañas roleras. Es el motivo de que haya causas por las que luchar, especialmente si queremos evitar una, y la gasolina de las aventuras épicas.

Las guerras suelen ser el pan y la sal de las aventuras de fantasía y pueden determinar el destino de regiones enteras o incluso del propio mundo, según sea el alcance del conflicto. No es lo mismo una guerra entre los ejércitos de dos grandes imperios que las escaramuzas subterráneas entre dos clanes rivales de kobolds, por poner un ejemplo. Evidentemente, la primera aparecerá en los libros de historia, mientras que de la segunda apenas nos enteremos si alguien no nos la cuenta.

En mi próximo libro, Hijos de la Destrucción, hilvano una serie de historias en torno a un conflicto armado, desde el punto de vista de ambos bandos y con la convicción de que la guerra es una gran manipulación de la historia, la cual termina siendo contada en función de quién gane o pierda. Es una novela plagada de brujos y demonios, de soldados que buscan la manera de sobrevivir y de nobles empeñados en causas perdidas (o no), que espero que tú como lector de este blog, sabrás apreciar en su justa medida. De momento está en manos de un corrector profesional, pero cada día falta menos para que esté disponible.

Con esto terminamos la primera parte de una serie de artículos dedicados a los conflictos armados en nuestros mundos y campañas de tipo fantástico. En posteriores artículos, trataré de abordar algunos aspectos prácticos del enfoque de esos conflictos en cuanto a las posibilidades narrativas que ofrecen, tanto para el sufrido narrador o director de juego, como para los propios personajes protagonistas.

Hasta la semana que viene. Y no deis mucha guerra...



Imagen: Saúl de Alessio hace frente a los Charr (Guild Wars 1)

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