sábado, 26 de noviembre de 2016

Narrando fantasía: La senda de la guerra (II)

Soldados normandos (Tapiz de Bayeux)

La semana pasada empezábamos a abordar esta serie de artículos acerca de cómo llevar los conflictos armados a los mundos de fantasía para aprovechar la tremenda fuerza narrativa de los mismos y poder aplicarla a nuestras propias historias. La guerra puede ser abordada desde muchos puntos de vista y se trata de uno de los peores males que pueden afectar a los habitantes de nuestros mundos ficticios, aunque no por ello dejan de ser una importante fuente de conflictos para el desarrollo de personajes y tramas.

¿Qué es la guerra? 

La RAE nos da la siguiente definición:

guerra
Del germ. *werra 'pelea, discordia'; cf. a. al. ant. wërra, neerl. medio warre.
1. f. Desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias.
2. f. Lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación.
3. f. pugna (‖ entre personas).
4. f. Lucha o combate, aunque sea en sentido moral.
5. f. Oposición de una cosa con otra.
6. interj. Era u. para excitarse al combate.

En el sentido que nos ocupa, podemos descartar las cuatro últimas y quedarnos con las dos primeras, aunque la definición es tan amplia que no nos aporta nada de información adicional. Aún así, la idea del conflicto bélico queda bien entendida en líneas generales.

Lo que ahora tenemos que hacer el concretar un poco más. Para ello, podemos tratar de clasificar las guerras según el modo e intenciones de las naciones enfrentadas.

Tipos de guerra

En una primera aproximación, y desde el punto de vista de los mundos de fantasía, vamos a distinguir entre diferentes tipos de guerra, según quién sea el atacante y las motivaciones que puedan tener para ello:

1) Conquista: Un señor desea ampliar sus territorios y emplea sus superiores fuerzas para ello. La resistencia puede ser importante, así que planea sus movimientos con mucha precisión y emplea todos los medios a su alcance para ello. Puede que contrate mercenarios o que los protagonistas formen parte de la tropa regular, pero su visión será siempre la que demos desde el punto de vista de los atacantes. Que su causa sea justa o no, depende de las circunstancias y de la historia que deseemos narrar.

2) Invasión: La otra cara de la moneda. Un ejército atraviesa nuestras fronteras para quedarse con nuestros territorios. Los protagonistas se encuentran de este lado del conflicto y harán todo lo posible para defender lo que es suyo. Este escenario es mucho más rico desde el punto de vista narrativo, ya que, además de soldados y mercenarios, los personajes también pueden ser gente corriente abocada a la lucha por defender su país, sus valores o a su familia. En este caso, los civiles se organizan como partisanos y guerrilleros, los cuales hostigan al enemigo invasor mediante escaramuzas y ataques puntuales.

3) Cruzada: Se trata de una variante de la conquista, aunque en esta ocasión hay un componente de moralidad. Un gran ejército se moviliza para luchar contra un gran mal, normalmente de tipo ideológico o religioso. Lo habitual en este escenario es que haya grandes cuerpos de creyentes convencidos que vayan a empuñar las armas, incluso órdenes militares especializadas (como los Templarios, por ejemplo), por lo que es el caldo de cultivo de paladines y de todo tipo de estamentos religiosos, que irían desde los idealistas hasta los realmente fanáticos, unidos a las tropas regulares, los mercenarios y los colaboradores entusiastas. Como los conceptos de mal y bien son relativos, una interesante variación se produce cuando la cruzada tiene un origen maligno. Si además los dioses intervienen activamente en el curso de la guerra, la aventura está más que asegurada.

4) Ofensiva: La nación atacante agrede a sus vecinos, con el objetivo de provocar un conflicto o para demostrar su poderío. Se trata de un paso previo a cualquiera de las anteriores, pero no tiene por qué ser así, ya que el juego puede prolongarse durante años antes de desembocar en una guerra total. En este caso, los personajes pueden verse involucrados en la guerra de muchas maneras y elegir si están de acuerdo o no. Este tipo de escenarios es caldo de cultivo para las aventuras de espías y similares.

5) Defensiva: Al igual que la anterior, pero desde el otro lado de la frontera. Una vez más, desembocará en uno de los tres primeros escenarios o se mantendrá en una tensión constante. Una vez más, los espías e intrigantes forman parte del encanto de este conflicto, que ofrece muchos enfoques desde el punto de vista narrativo.

6) Preventiva: Una de las naciones tiene motivos más que evidentes (o no, dependiendo de la veracidad de las informaciones y del grado de paranoia de su gobierno) como para sospechar que va a ser objeto de un ataque, así que decide atacar primero antes de que el presunto enemigo se organice lo suficiente como para llevar a cabo sus planes. De nuevo, los espías e intrigantes llevarán el peso de las tramas, aunque tampoco hay que despreciar las hipotéticas objeciones morales a las acciones empleadas, así como el punto de vista de los defensores y de los posibles desertores.

7) Civil: Dos o más facciones internas de un país se enzarzan en un conflicto bélico por la supremacía y el control de la nación. Las diferentes casas nobiliarias o clanes más influyentes reúnen bajo sus alas a las familias menores y a los arribistas, con el señuelo de una mejora en las condiciones de vida o la resolución de antiguos conflictos entre las diferentes facciones. La venganza suele ser la norma en este tipo de guerras, que terminan por agostar a la propia nación. Son un terreno abonado para las intrigas y las traiciones, así como para los mayores actos de heroísmo, siempre teniendo en cuenta que los relatos de la historia serán narrados bajo la óptica de los vencedores. Las purgas políticas y las limpiezas étnicas son algunas de las consecuencias de este tipo de guerras, las cuales por lo general terminan siendo periódicas a menos que se erradiquen los odios enquistados durante generaciones.

Se ha escrito mucho acerca de los diferentes tipos de guerra pero, para los mundos de fantasía, creo que tenemos más que de sobra con las que han sido descritas más arriba. El desarrollo de nuestras tramas se verá enriquecido si sabemos en cuál de los tipos de conflicto armado van a tener lugar, así que no está de más pararse a pensar en ello antes de lanzarse a escribir o a dirigir una campaña rolera.

Como hemos visto, el conflicto armado es una fuente inagotable de aventuras, dada la gran cantidad de trasfondos que pueden ser puestos en juego antes, durante o después del mismo. Por otro lado, las motivaciones y objetivos de las naciones en juego pueden servir para desarrollar toda una campaña o un evento puntual, con todas las consecuencias que ello puede acarrear tanto a nivel global como al de las vidas de los personajes protagonistas.

En próximas entregas seguiremos ahondando más en las causas y consecuencias de las guerras, así como en las aportaciones narrativas que podemos tener para enriquecer nuestros relatos y campañas para juegos de rol.

Nos leemos la semana que viene.


Imagen: fragmento del Tapiz de Bayeux o Tapiz de la reina Matilde (1066 DC)


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