29 de agosto de 2016

Hijos de la destrucción.

Artwork from Guild Wars 2

 Es curioso cómo el tiempo hace madurar las cosas y nos obliga a reorganizar pensamientos y proyectos. Hace ya un par de años, por estas mismas fechas, decidí reescribir una serie de relatos que llevaban tiempo redactados (en algunos casos, en forma de borradores) y darles la coherencia que se suponía que habían tenido en mi mente. Por aquel entonces, pensaba que la tarea iba a ocuparme, como mucho, un par de meses, pero la cruda realidad, llena de obligaciones y de otros proyectos, terminó imponiendo su propio ritmo.

Como un parto que se alarga demasiado, terminar mi pequeña obra de fantasía se ha retrasado más de lo debido aunque, mirándolo con perspectiva, parece que ha sido para ir a mejor. De hecho, se ha pospuesto tanto que otro proyecto, que espero comentar en la próxima entrada de este blog, le ha ganado la delantera y verá la luz antes, como un bebé que tuviera demasiada prisa y decidiera adelantarse a cualquiera de los otros niños de la sala de preparto. Espero poder hablaros muy pronto de ese otro bebé gritón, pero cada cosa a su tiempo.

Hoy voy a centrarme en el que ha sido uno de mis proyectos más deseados y el que, curiosamente, más problemas me ha dado a la hora de rematarlo. Si por mi fuera, todavía estaría retocándolo y añadiéndole cosas pero, como dice Scott Card, «las ideas viejas tienen que marcharse de casa para que puedan entrar las nuevas», así que decidí darle fin a las revisiones hace unas semanas y no añadir ni una palabra más, porque entonces volvería a invertir un par de años más y nunca me parecería perfecto.

Un largo camino

No he escrito una novela al uso, aunque estuve tentado de hacerlo. Si alguno me ha seguido la pista, ya sabe que me encantan los relatos y los cuentos, tanto por su relativa brevedad como por ser fáciles de intercalar entre dos lecturas largas. Hubiera sido una novela río, al uso de lo que se lleva hoy día, con muchos personajes y varias historias entrelazadas, pero entonces no hubiera sido «made in Tapia». No. Me decanté por algo diferente y hacer lo mismo que hizo Bradbury con sus Crónicas Marcianas, esto es, contar una historia compleja a partir de fragmentos más simples, de cuentos interconectados. Así surgió un mosaico formado por infinidad de pequeñas teselas, cada una de las cuales luce una preciosa fotografía que es una historia en sí misma. Puedes admirarlas una a una o retirarte unos pasos y admirar el enorme dibujo que forman todas juntas, casi por arte de magia.

El largo camino ha entrado en un punto en el cual podemos vislumbrar, todavía en lontananza, la ansiada meta. «Hijos de la destrucción» está hoy más cerca de hacerse realidad que nunca pues, tras mucho dudar entre la autopublicación (un camino que ya conozco y que me resulta muy ameno e interesante) o la publicación tradicional, terminé enviando muestras del manuscrito (convenientemente registrado) a diversas editoriales, en un intento de ver cómo se me daba y, sobre todo, si era capaz de hacerlo. De todas las editoriales con las que contacté, solo dos respondieron a mis correos electrónicos; una, para explicarme que ya habían dejado el negocio y otra, para decirme que estaban, en principio, interesados en lo que les ofrecía. De momento, lamento no poder dar más detalles al respecto, pero espero poder hacerlo en cuanto sepa qué va a ocurrir. No es cuestión de lanzar las campanas al vuelo y que luego se quede todo detenido. La paciencia y la prudencia son las virtudes que cultivan los sabios, así que seamos sabios.

¿Y de qué trata? ¡No nos dejes con la intriga!

«Hijos de la destrucción» es una historia que habla de la guerra, vista desde todos los puntos de vista de sus participantes, y de cómo las vidas de aquellos que se ven atrapados en ella van a cambiar para siempre. Es una historia de amistades, de lealtades y deslealtades, de manipulaciones y de mentiras, pero también de grandes ideales y de heroísmo, de ese que no sirve más que para lucir cuando todo ha pasado y quedan los vencedores para contar la historia. Es una historia de naciones y de entidades sobrenaturales, de soldados y hechiceros, de santos y demonios, con todo el sabor de los mundos fantásticos que tanto me seducen y a los que tantas cosas buenas debo.

Solo espero que os guste tanto leerla como a mi escribirla.



Fuente imagen: Guild Wars 2 Art Wallpaper (http://www.pixelstalk.net/)

20 de agosto de 2016

Librojuegos con Inklewriter

Screenshot de Inklewriter
Algunas veces me han preguntado que cómo es eso de escribir un librojuego e, invariablemente, yo suelo responder «Muy divertido y muy pesado», lo cual deja a mis interlocutores un tanto perplejos, a pesar de ser cierto. Escribir un librojuego es muy diferente a escribir un relato convencional y, de hecho, para mi resulta infinitamente más cansado. Los librojuegos van divididos en secciones o páginas, entre las que navega el lector mediante el procedimiento de «Si quieres hacer esto, pasa al número tal». Es importante detenerse a observar que esto implica escribir un pequeño párrafo para cada elección y que la lectura consecutiva de los mismos debería ser coherente y no dar la sensación de ir leyendo a empujones. Hay muchos modos de abordar la escritura de librojuegos (yo tengo la mía propia), pero para los que se inician no suele venir mal una ayuda. Aquí es donde entran algunas aplicaciones, una de las cuales es Inklewriter, de Inkle Studios.

¿Qué es Inklewriter?

Se trata de una herramienta para que permite crear historias interactivas al más puro estilo «elige tu propia aventura». En principio, se trata de un software gratuito, pero también ofrece determinados servicios de pago, como veremos más adelante.

Acceder a esta herramienta informática es muy simple. Lo primero que tenemos que hacer es seleccionar la opción Start writing, lo cual nos llevará a una pantalla en la cual se nos pedirá registrarnos con un correo electrónico y una clave. Una vez hecho esto, y tras efectuar las correspondientes operaciones de registro, podemos empezar a escribir.

La interfaz es muy intuitiva, de modo que permite ir escribiendo sobre la marcha, añadir opciones en la parte inferior de cada párrafo y hacer un seguimiento del árbol de decisiones, así como insertar imágenes a nuestro gusto. Para los usuarios más avanzados, también dispone de la posibilidad de añadir determinadas rutinas lógicas que nos permitan mostrar y ocultar determinadas opciones si no se han dado determinadas condiciones, lo cual es un complemento perfecto si deseamos añadir tramas no visibles para el jugador, aumentando de ese modo la jugabilidad.


Una vez terminada nuestra historia interactiva, podemos subirla a la red, tarea para o cual se nos proporcionará una URL desde la que cualquier persona podrá leerla en la plataforma de Inkle. Si además queremos verla publicada fuera del entorno que se nos facilita, podemos optar por el servicio de conversión a un archivo HTML, lo cual nos brinda la posibilidad de convertirlo por nuestra cuenta en un formato Word o PDF, o incluso de solicitar la conversión directa a Kindle (esta última opción es de pago).

Con esto damos por terminado el artículo de hoy. Hemos visto que es muy sencillo implementar un sistema de elecciones en nuestros relatos sin partirnos demasiado la cabeza y seguro que más de uno le encuentra muchas utilidades. Sin embargo, no tenemos que perder de vista que esto solo es la punta del iceberg, porque el verdadero meollo de la cuestión sigue siendo la propia historia y eso, como viene siendo habitual, es algo que como escritores deberemos desarrollar por nuestra cuenta y riesgo. Ahí, en la creación de historias que atrapen al público, es donde reside la verdadera importancia de la tarea del escritor.

13 de agosto de 2016

¡Mírame a los ojos!

Gestos en un tendero de mundo medieval
Un ejemplo de comunicación no verbal
La sensibilidad del artista es lo que lo hace ver cosas que otros no ven y sentir cosas que otros no sienten. En el caso del narrador de historias, además tenemos que transmitir a los demás lo que nosotros sentimos para que ellos también lo sientan. Si logramos afinar la maquinaría para que exprese todo ello, sin duda mejoraremos nuestra capacidad de hacer llegar las emociones a nuestro público. Aprender a hacerlo nos ayudará a crear personajes vivos de verdad.

Como seres vivos que somos, y como máquinas extremadamente complejas, los seres humanos hemos ido heredando durante millones de años diferentes conductas que se han ido quedando en nuestro software de mamíferos, y que no son más que miradas, gestos imperceptibles (llamados microgestos) y diferentes tonos de voz. Su presencia es constante e inseparable de la esencia del ser humano, excepto en individuos con un entrenamiento muy intenso para dominar su manifestación (hay mentirosos muy, muy buenos desde la edad de piedra) o en personas que padezcan algún tipo de patología o disfunción que les impida ser receptivos al lenguaje no verbal.

Entender cómo se expresa nuestro cuerpo en lenguaje no verbal es básico para poder crear personajes creíbles. Es esa importancia de los pequeños detalles lo que hará que nuestras narraciones y nuestros personajes sean realistas y no parezcan figuras de cartón piedra. Nuestro cerebro es muy pillo y enseguida detecta qué incoherencias hay entre lo que decimos y lo que hacemos, así como entre lo que decimos y lo que queremos decir realmente.

Cinco cosas en las que fijarse:

1) La mirada: ¿El personaje mira directamente a los ojos o esquiva la mirada? ¿Mira a los labios del interlocutor? ¿Entrecierra los ojos al hablar? ¿Qué inclinación tienen las cejas?
2) Las manos: ¿Muestra las palmas claramente o mantiene cerradas las manos? ¿Acompaña sus palabras de gestos o las mantiene pegadas al cuerpo? ¿Señala con el dedo o hace vago? ¿Se toca la cara o el pelo?
3) Los brazos: ¿Están cruzados sobre el pecho? ¿Acompañan a las palabras con movimientos o permanecen rígidos?
4) Las piernas: ¿Cruzadas o apuntando con los pies al interlocutor? ¿Juntas o separadas? ¿Estiradas o flexionadas?
5) La posición: ¿Sentado o de pie? ¿Obliga a otro a estar en una posición inferior o es al revés? ¿Gira el cuerpo para incorporar a otra persona o permanece apuntando a la que estaba antes?

Así pues, tanto si estamos escribiendo un relato como si estamos interpretando a un personaje en una sesión de un juego de rol, tenemos que aprender a incorporar todo ese lenguaje no verbal en nuestros personajes, a través de las acotaciones de los diálogos y las descripciones. En el fondo, no conviene olvidar que no somos más que unos monos listos que llegaron muy lejos. Somos animalitos, a fin de cuentas, y las imágenes valen más que mil palabras. 

¡Hasta la semana que viene!


Si quieres saber más acerca de este tema, consulta en los siguientes enlaces:

Todo lo que deberías saber acerca del lenguaje corporal.

Las cinco claves prácticas para dominar el lenguaje no verbal

La comunicación no verbal o entender el lenguaje del cuerpo.

Lenguaje corporal y comunicación no verbal

6 de agosto de 2016

Nichos dentro de nichos

Koala bear
Soy un escritor de nichos dentro de nichos.

Descubrir tal verdad ha sido una de esas cosas que te marcan de por vida, pero que no queda más remedio que aceptar con valentía y, por qué no, con una sonrisa. Soy un escritor que escribe especializaciones dentro de las especializaciones. Solo tras reunir en una hoja de papel mi trayectoria literaria, como si fuera un currículum vitae, he sido consciente (y feliz) del camino recorrido y de los puntales que cargan con su peso. Escribo fantasía y ciencia ficción y, dentro de esta última, escribo ficción interactiva, lo cual ya es un nicho de especialización dentro de otro. También soy un escritor irredento de cuentos y relatos breves, cuando lo que de verdad vende son las novelas, cuanto más extensas mejor. Una vez más, nichos que compartimentan a otros nichos...

¿Es esto malo del todo? Pues, a priori, podrían parecer malas noticias. Implica que mi público va a ser francamente reducido y, por lo tanto, puede que no se considere como algo rentable por parte de una editorial en el futuro. Esto no me quita excesivamente el sueño, ya que la autopublicación me ha enseñado muchas cosas al respecto, pero no deja de ser un matiz más o menos inquietante.

Sin embargo, veamos las cosas desde el punto de la biología. Un ecosistema es un lugar con unas características determinadas (biotopo) y unos seres vivos que viven allí (biocenosis), además de las diferentes relaciones que hay entre todos ellos. A cada circunstancia específica de cada ser vivo, como el lugar donde habita o la dieta que sigue, le denominamos nicho ecológico y siempre habrá un ser vivo encargado de vivir en él, por muy extraño o peligroso que sea. Así, las hojas del eucalipto contienen sustancias que las hacen poco apetecibles para los herbívoros, excepto para el koala, el cual no se alimenta prácticamente de otra cosa. Este es un ejemplo de un nicho dentro de otro, de una especialización dentro de otra, y la verdad es que a ambos no les va nada mal.

Algo parecido ocurre con los escritores de nichos dentro de nichos. Puede que no le gusten a demasiada gente, pero tienen su público y a ese público le encantan las cosas que estos escriben cuando están bien hechas. Así pues, lo mejor que puede hacer un escritor con estas características es esmerarse en lograr la perfección en todos sus escritos, aun a sabiendas de que no van a ser del gusto general o, mejor dicho, gracias a que no van a ser del gusto general.

Este, y no otro, es el principal reto al que nos enfrentamos, esto es, a ser excelentes en nuestro campo todos los días y dar lo mejor de nosotros a aquellos que nos eligieron. Todo lo demás, es secundario.