miércoles, 11 de enero de 2017

Cómo regresar al rol de una manera elegante y divertida


Abuelas divertidas preparadas para hacer deporte
El comienzo del año es el momento ideal para los propósitos y las buenas intenciones, aunque a menudo se queden en eso y no prosperen más allá. Quizá has disfrutado de unos días de reposo en compañía de los tuyos y te ha vuelto a picar el gusanillo, o puede que alguien te haya regalado un manual de ese juego nuevo tan chulo para jugar en familia, pero el caso es que una vocecilla en tu interior ha empezado a incordiarte con un insidioso mensaje: «¡Eh! ¡Podrías volver a hacerlo! ¿Qué tal si lo intentas?» Y, ni corto ni perezoso, te quitas la tontería de encima, miras tu flamante manual nuevo y te dices «¿Y por qué no? Podría ser...»

Retomar la tarea de dirigir es como volver a la práctica deportiva después de que has pasado mucho tiempo sin poder hacerlo, ya sea por falta de tiempo, por obligaciones familiares o laborales o, simplemente, por desgana. El paso del tiempo, lento e inexorable, terminará por llevarse los pequeños rescoldos de aquello que decidimos retomar si no somos capaces de establecer un muro protector alrededor de tan delicadas brasas.

Los que ya tenemos cierta edad a este lado de la pantalla y hemos tenido la tremenda suerte de seguir al pie del cañón, sabemos que cada vez disponemos de menos tiempo para dedicarle a nuestra pasión favorita, ya que nuestras obligaciones profesionales y familiares también requieren de nuestra atención y cuidado. Por eso mismo, somos testigos de que cada vez hay más jugadores que dejan las mesas de juego, con esa mirada anhelante del que acaba de perder el paraíso.

Por suerte, a diferencia de Adán y Eva, aún podemos regresar de vez en cuando a nuestro paraíso personal y, con suerte, traernos a unos cuantos amigos. Si eres de los afortunados que ha sentido la chispa de volver a jugar a rol, y además has decidido hacerlo por la puerta grande como director de juego, aquí te regalo unas cuantas pautas para retomar el hábito de dirigir:

1) No sobreestimes tus capacidades: el exceso de confianza siempre es peligroso y, aunque esto es como montar en bicicleta (que nunca se olvida), también es una disciplina que requiere de mucha atención y, sobre todo, de capacidad para la respuesta rápida. Así pues, no creas que como te lo sabes todo no tienes que preparar la partida o leerte el reglamento.

2) Se cuidadoso: empieza a preparar tu sesión o guión con la lentitud del que desactiva una bomba. Hay que dominar la ambientación, el reglamento y el propio guión. Consulta tus notas y no tengas prisa en «volver a los escenarios».

3) No creas en los milagros: espera deleitar a tu público con los placeres de una buena sesión, pero no te exijas demasiado al principio. Puede que el óxido acumulado en tus dotes de narrador haga que chirríen un par de cosas por ahí, o que la historia se te vaya de las manos y no sepas encauzarla. Son cosas que ocurren, lo que pasa es que ya no te acuerdas de cómo era este negocio. Hace mucho que colgaste los dados y hay que volver a hacer callo en la muñeca para volver a lanzarlos con cierta gracia. Seguro que podrás hacerlo mejor si continúas practicando.

4) Que no se te enfríe la cena: no dejes trasncurrir demasiado tiempo entre esta sesión, independientemente del resultado, y la siguiente. Una vez que has empezado, debes retomar el camino con todas las de la ley, empezando por mantener un cierto ritmo, aunque sea una sesión mensual.

5) Ten paciencia con tus jugadores: si todos dejásteis el juego más o menos al mismo tiempo, probablemente estén tan oxidados como tú, así que no fuerces las cosas. Propón fechas y plazos razonables y sé muy, muy flexible en cuanto a la asistencia. A fin de cuentas, esto no es un trabajo, ¿no?

6) Disfruta del momento: tómatelo con la alegría del que reencuentra a un viejo amigo (a veces, literalmente) y disfruta de cada una de tus sesiones, por muy imperfectas que sean. ¡Has venido a jugar, amigo, no a quejarte!

Espero que estos consejos te sean útiles para regresar a la senda de los roleros. Tanto si vas con tus amigos como si te traes a tu familia contigo, aprovecha para disfrutar de esta vuelta a los dados con la frescura del que recorre las sendas de la juventud y con la sabiduría del que ha rodado mucho por otros caminos.

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Imagen; "golden 10 cultura inquieta" (fuente: http://culturainquieta.com)

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