sábado, 14 de enero de 2017

Bloqueo de escritor: dormir en los brazos del dragón

Merlín y Arturo

Más a menudo de lo que nos gustaría, los escritores tenemos la sensación de que luchamos contra la corriente del mundo, la percepción de que nos movemos en un modo de vida no del todo comprendido y que, en contra de lo que se cree, no suele dar tanto dinero como parece. Ciertamente, el dinero no lo es todo y más de uno (incluido un servidor) dejaría de escribir si solo dependiera de los rendimientos económicos. Por suerte, tenemos otras motivaciones que nos mantienen atados a nuestros teclados o nuestras libretas, las cuales hacen que soñemos a diario con mundos diferentes en los que poder dar vida a todas esas criaturitas de nuestras meninges que llamamos personajes.

Con estos personajes jugamos todos los días, moviéndolos, cambiando sus vidas de una y mil maneras, sin llegar a matarlos en la mayor parte de los casos, excepto cuando el guión así lo requiera. Y aún en ese caso, procuramos que sus muertes tengan sentido, como si deseáramos que la vida fuera una obra de ficción y que todas las piezas de este alocado puzzle encajaran de una vez por todas en una realidad de mayor envergadura. Esta es, en el fondo, la única motivación que nos hace seguir adelante en este camino de vida que hemos escogido de modo voluntario, lo que le da sentido como experiencia vital que nos llena de sentido con cada palabra que derramamos.

Cada vez que cojas tu pluma, querido escritor, piensa que de ella van a brotar muchas cosas, buenas y malas, bonitas y feas, caducas o inmortales, y que todas ellas serán una parte de ti que pondrás a disposición de otros para que las transformen a su capricho con cada nueva lectura, como si ellos también pudieran disfrutar, por unos instantes, de la dicha de la creación. Esta será tu responsabilidad más importante: hacer que todo lo que escribas merezca la pena, que dé sentido tanto a su tiempo como al tuyo, y que llene a tus lectores de la maravillosa experiencia de los niños que escuchan, embelesados, al narrador de cuentos. Cuando lo logres, sabrás que estás en la senda correcta.

La vida del escritor, la Senda del Escritor, está llena del místico poder de la creación, que es la prerrogativa de los dioses, la misma que los lleva a hacer crecer bosques en las montañas y ríos en los valles, y poblar ambos por el mero hecho de hacerlo. Se trata de un poder antiguo, tanto como el ser humano, que bebe de las mismas fuentes que el mundo de los sueños.

Mago Merlín

«Duerme en los brazos del dragón», dice Merlín en Excalibur a un joven Arturo que acaba de huir tras sacar la espada de la piedra, temeroso de ser coronado rey. El dragón de Merlín está en todas partes, en los árboles, en los animales, en la tierra y en el relámpago y solo espera que nos dejemos acunar en sus brazos para llevarnos al mundo de los sueños y la creación.

Busca tu destino, querido escritor, 

déjate seducir por el dragón 

y encontrarás tu camino. 

No pienses: siente.


Por esta semana, nada más tengo para vosotros. Seguid creando nuevos mundos llenos historias y disfrutad con ello. En breve, mucho antes de lo que pensáis, tendré lista una grandiosa aventura en un mundo nuevo, otra historia más para que contar al calor de la lumbre, con los ojos perdidos en las estrellas del firmamento.

Nos leemos.

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