6 de mayo de 2017

De Hobbiton a Moria: consejos para emprendedores novatos

Cartel Hobbiton
Dedicarse a la escritura puede resultar una tarea titánica, especialmente cuando se trata de una actividad económica secundaria o si, directamente, no vivimos de ello. Preparar los personajes, las tramas o diseñar un mundo conlleva un gasto considerable del recurso más preciado que tenemos, que no es otro que nuestro tiempo.

Si a las labores propias del escritor (redacción, revisión) les sumamos las del editor (corrección, supervisión o contrato de personal para determinadas tareas, llamadas de teléfono, responder el correo y de las redes sociales o facturación), el tiempo termina desapareciendo por el desagüe en menos de lo que cuesta caer bajo el influjo del Anillo Único y podemos tener la sensación de que todo ello resulta inútil.

Sin embargo, la inversión de tiempo y esfuerzo suele merecer la pena cuando hay algo por lo que luchar y un objetivo claro. Ahora que me encuentro en la fase final de la presentación en tienda de Hijos de la destrucción en Librería Moria, puedo decir que mi zona de confort acaba de alejarse unos cuantos kilómetros y me encuentro lejos de casa, lejos de la seguridad de la Comarca, camino de Moria (literalmente) y con la impresión de que no regresaré a la seguridad de Hobbiton en mucho, mucho tiempo. De todo esto he sacado las siguientes reflexiones, que pongo por escrito por si a alguien le resultan útiles.

Ocho consejos para emprendedores novatos


1) Necesitas decisión: abandonar lo más querido es una de las decisiones más difíciles. Nos sentimos seguros en nuestro entorno y el hecho de ir más allá de lo que podemos prever es algo que nos llena de temor. Sin embargo, si no salimos nunca sabremos qué nos estamos perdiendo y el éxito no nos va a venir a buscarnos a casa. Es preciso abandonar las seguridades y salir a los caminos. La vida está ahí fuera…
Fotograma de El señor de los anillos.

2) Ya estás en camino: realmente no lo sabes, pero desde el momento en el que empezaste a caminar hacia la puerta, ya sea escribiendo en foros, blogs o participando en concursos ya empezaste a ponerte en marcha. Sin saber muy bien cómo, ya has dado tus primeros pasos por el umbral y como diría el viejo Bilbo, «Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones tu pie en el camino, y si no cuidas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar». Así que, ya que estás, sigue adelante.
Fotograma de El señor de los anillos.

3) No es para cobardes: nadie te garantiza la supervivencia en tu aventura, pues el camino está lleno de factores que no puedes controlar. Emprender es una tarea arriesgada, destinada solo a aquellos que tienen lo que hay que tener para enfrentarse a los peligros más azarosos. Tarde o temprano, tendrás que asumir riesgos (económicos o no) y sobrellevar las tormentas de la mejor manera posible. La perseverancia y la autoestima serán tus aliadas en las horas más oscuras. La clave es afrontar los problemas con la mentalidad de que no durarán para siempre y con la cabeza puesta en la meta.

Fotograma de El señor de los anillos.

4) Busca compañeros de viaje: la aventura de emprender es arriesgada, pero eso no significa que debas hacerla solo. Busca ayuda entre las personas de tu entorno para las tareas que no sepas o puedas hacer, ya sea mediante la amistad o contratando a profesionales que sepan hacerlo por ti, y colabora con ellos todo lo que puedas, aunque sea a costa de reducir algunos beneficios. La cooperación mutua con otras empresas es vital para la supervivencia en un entorno competitivo. «La industria llama a la industria y el negocio llama al negocio», decía un viejo profesor de economía que tuve una vez, y creo que es una de las mayores verdades que he escuchado. La competencia salvaje lo único que deja son reductos en guerra unos con otros y peces grandes que se comerán a los pequeños o serán comidos por terceras partes.

Fotograma de El señor de los anillos.

5) Va a ser duro: la cultura contraria al esfuerzo, esa que parece que vamos perdiendo en las sociedades avanzadas (todo gratis, aprender sin esfuerzo, aprender sin practicar, adelgazar sin ejercicios, pescado sin espinas…en fin) es el espejismo de la autocomplacencia y del engaño, el juego de unos pocos manipuladores para tener una sociedad entontecida y fácil de manejar a su antojo. Emprender no es para comodones y vas a perder muchas horas de sueño y a trabajar sin descanso para lograr unos resultados que, en ocasiones, parcerán ridículos en comparación con lo que hayas invertido en ellos. Aun así, todos ellos te conducirán al éxito.

Fotograma de El señor de los anillos.

6) Encontrarás enemigos: en ocasiones, tus esfuerzos o tus éxitos te llevarán a llamar la atención de quien busca tu caída. Como les ocurrió a los enanos de Moria, la búsqueda del éxito y el trabajo duro te pueden llevar a despertar al Balrog. Puede que sea un cliente insatisfecho, alguien frustrado en su vida personal o alguien que guste de librarse de la competencia. Deberás estar preparado para combatir el fuego con el fuego, a plantarte en el puente de Khazad-dûm y gritarle al Balrog «¡No puedes pasar!», dispuesto a defender lo que es tuyo. Busca asesores legales para llegar a la mejor solución y no temas romper el puente si fuera necesario. Siempre puedes volver a la superficie y empezar de nuevo, fortalecido tras la batalla.

Fotograma de El señor de los anillos.

7) Disfruta del camino: la senda del emprendimiento es dura y nadie te garantiza el éxito. Si te obsesionas con ello, si piensas solo en el final, estás cavando tu propia tumba porque terminarás por no ver por dónde pisas. Trabaja duro y lucha por lo que haces, pero no pierdas la ilusión por las pequeñas cosas, no pierdas el espíritu hobbit de pararse a mirar el paisaje, de experimentar y de curiosear todo lo que te rodea. Piensa en ello como en la experiencia vital que es en realidad, como el camino de crecimiento personal que se abre ante ti y aprovéchalo para mejorar.
Fotograma de El señor de los anillos.

8) Disfruta de las pequeñas victorias: cuando tengas un éxito, aunque sea pequeño, disfruta del premio. La planificación diaria de los pasos hacia tu meta debería llevarte a poder disfrutar de los éxitos de tu aventura. Llegar hasta Rivendel no es el final del camino, pero es un hito importante. Aprende a celebrar esos éxitos y a mirar hacia atrás para ver lo que has conseguido. Compartir con otros esos momentos, sin pensar que son definitivos, forma parte del camino del emprendedor y permite coger fuerzas para afrontar retos cada vez mayores, hasta llegar a cotas de éxito no imaginadas al principio.
Fotograma de El señor de los anillos.

Estas son algunas de las cosas que he ido aprendiendo a lo largo de este camino. En él he contado con la ayuda de grandes profesionales y el apoyo de buenos amigos, pero la verdad es que esta es una senda que se recorre en solitario y cuyo final todavía resulta incierto. Aun así, me (nos) queda el consuelo de que el hecho de seguir adelante, no detenerse ante los obstáculos y de abandonar la seguridad de lo conocido son los elementos básicos con los que enfrentamos a nuestros personajes todos los días, así que parte del entrenamiento ya está hecho.

Espero que estos consejos te hayan resultado útiles, tanto si estás ya en la senda como si no te has decidido a empezar todavía.


Nos vemos la semana que viene. Algunos, en persona.



Fuente imágenes: La comunidad del anillo (Peter Jackson, 2001)

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