lunes, 7 de agosto de 2017

Dungeons & Playas

Sand Castle, by emmanouel V

Coincidiendo con las fechas en las que estamos, hoy os traemos un artículo la mar de fresquito. El verano es esa época del año en la cual podemos disfrutar de todas nuestras aficiones favoritas, ya que una parte del mismo suele coincidir con el periodo de vacaciones y ocio. Dejando a un lado lo largas o cortas que sean estas, lo cierto es que ese periodo del año viene acompañado, al menos en España, de una cosa que no solemos tener durante otras épocas: la compañía del sol, cuya dorada presencia conlleva, por supuesto, largas horas en la piscina, en la playa o en la montaña. Esto es, actividades de tiempo libre al aire libre.

Sin embargo, entre excursiones, salidas y paseos por lugares exóticos y agotamiento de nuestra tarifa de datos porque la hemos gastado en numerosas fotos, vídeos y en contarle a nuestros colegas cómo lo estamos pasando, también hay tiempo para otras actividades más sedentarias como tomar el sol, leer o... jugar a rol.

¿Jugar a rol?
Sí.
¿En público?
Sí.
¿Y no resultará un poco friki?
Sí.


Si has seguido leyendo hasta aquí, es porque ya te libraste de los numerosos complejos y prejuicios que acompañan a una afición que tiene muchos adeptos y, mira tú por dónde, muchas aplicaciones educativas que últimamente algunos parecen haber descubierto. Sea como sea, si eres de esos que han pensado alguna vez en llevarse los dados a la playa (o al campo, de merendola, de campamento, en el camping o dondequiera que se te ocurra) y en expandir sus ratos de ocio más allá de la mesa del comedor, sigue leyendo estos fabulosos consejos:

1) Organiza todos los materiales: si en una partida normal y corriente en el sitio de siempre es importante disponer de todos nuestros materiales, tanto más cuando salimos fuera de nuestros cubiles en un entorno extraño. Esto incluye los manuales, dados y hojas de personaje, pero además no tenemos que olvidar nuestras notas y otra parafernalia, lo que nos lleva al siguiente punto.

2) Viaja con poco equipaje: quizá sea tiempo de experimentar con esos juegos que tienes guardados «para un día de lluvia» o que compraste y nunca llegaste a utilizar. En cualquier caso, piensa en algo que necesite de pocos materiales para jugar y que no requiera que tengas que arrastrar un remolque por las arenas de la playa como si fueras un fremen de mudanza.

3) Simplifica: las partidas tipo one shot son las ideales para estas situaciones, ya que la propia vorágine de la aventura será más que suficiente para calmar el «mono» y hacernos pasar unos ratos muy agradables, sin la necesidad de prolongar las tramas más de lo necesario. Por otro lado, una partida de una única sesión requiere de un menor grado de preparación previa y puede comenzarse casi de inmediato, especialmente si ya tienes personajes pregenerados.

4) Cuida de tus materiales: el sol y la intemperie no suelen ser muy amigos de los libros, así que deberás tener mucho cuidado con los materiales que lleves. Puede que el viento arrastre la arena de la playa, que un grupo de niños de la tribu de los arrastrapiés o de los tropezadores compulsivos decida ponerse en pie de guerra o que sufras la ira de las sempiternas pistolas de agua. Si todo eso coincide en el tiempo y en el espacio con la carísima primera edición de un manual de juego editado por Gary Gygax en el porche de su casa, te aseguro que los dioses de la probabilidad no estarán de tu parte. Es mejor disponer de unas fotocopias o unos extractos de las reglas fáciles de memorizar que arriesgar los materiales impresos en una partida que durará, como mucho, un par de sesiones.

5) Pasa de la gente: hazte a la idea de que la presencia de un grupo de tiradados en un lugar público atraerá, indefectiblemente, a los curiosos. La mayoría de las veces, esto no supondrá más que habrá ojos extraños disfrutando del espectáculo de ver a un grupo de personas hablando de cosas que no existen y/o ganando puntos de experiencia por proezas extrañas, pero no está de más tener en cuenta esa contingencia. Los anonimatos y la ignorancia son muy atrevidos, así que podría caer algún comentario poco apropiado por parte de tan ilustres observadores. En ese caso, una de las mejores salidas que puedes tener es la de invitarlos a unirse a la partida. Quién sabe. Quizá logres convertir a alguno y que engrose las filas de tus fervientes jugadores.

Hasta aquí hemos llegado con el artículo de esta semana, un poco menos serio de lo habitual por ser las fechas que son. Seguro que se te ocurren, querido lector, algunos consejos o incluso anécdotas que quieras contar. Siéntete libre de compartirlas en la sección de comentarios.

Nos leemos.



Imagen: Sand Castle, by emmanouel V (http://es.freeimages.com/)

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