sábado, 16 de septiembre de 2017

Worldbuilding: armas estrafalarias, armas steampunk

Mechanics


El esforzado héroe sube a la azotea de la guarida de su archienemigo, el barón de Mozangar, cuando se percata de que los gritos de su amada provienen desde lo alto. Mira hacia arriba y descubre que el malvado villano se lleva a la damisela en su girocóptero de vapor. «¡No escaparás, felón!», grita alzando el puño. Entonces, el maléfico barón se retuerce las puntas del bigote, acciona una palanca y del ingenio salen miles de diminutas arañas, las cuales tejen una tela que envuelve a nuestro héroe, mientras el girocóptero se aleja con un horterísimo fondo de violines  y salen las letras del «continuará».


Ridículo, ¿verdad? ¡Pues no! ¡Mola un montón!


A lo largo de la historia de la humanidad, ha habido mentes ingeniosas que han ideado todo tipo de armas novedosas con las que sorprender a sus enemigos. Casi se podría decir que, cuando una nueva tecnología empieza a ser investigada, uno de los primeros usos suele ser el que responde a la cuestión «¿Cómo puedo partirle la crisma al prójimo con esto?». Después vendrán otros usos más loables, como erradicar el hambre en el mundo, curar enfermedades y todas esas cosas por las cuales se les dan a a determinadas personas importantísimos premios para que sigan investigando y guiando a la humanidad por una senda de luz y de progreso, pero lo primero suele ser la quincalla y la mala baba.

En anteriores artículos ya hemos hablado de lo que era el género conocido como Steampunk (aquí, concretamente) y de las novelas de aventuras en la era del vapor (aquí). He de decir que la ciencia ficción del siglo diecinueve sigue siendo uno de mis subgéneros favoritos, quizá por el hecho de que mis primeras lecturas de cierta extensión fueron las novelas de Julio Verne y H.G.Wells, entre otras.

Volviendo a lo que nos ocupa, en el artículo de hoy os traigo una selección de armas bizarras que parecen sacadas del laboratorio del profesor Bacterio o del numen cacumen del mismísimo Moriarty después de beberse dos dobles de whisky. Sin embargo, he de advertiros de que, por muy ridículas que sean, tienen un origen en el mundo real. Esto implica que, en su momento, a alguien le parecieron una excelente idea, pero ahí ya no me meto. Vayamos, pues, con las 


ARMAS ESTRAFALARIAS


1) Torpedo de carbón

torpedo de carbón

De todas las que vamos a ver, esta es la menos extraña y la que tiene más visos de dar algún resultado. Básicamente, se trataba de un bloque de hierro, de forma amorfa, relleno de material explosivo y recubierto de carbón en polvo. La idea era que pareciese un bloque de carbón y que el propio enemigo lo echara en sus calderas cuando los fogoneros empezaran a alimentar el fuego de las mismas. Presuntamente, fue utilizada durante la guerra civil americana, aunque no hay demasiados datos que nos hablen de su eficacia. En cualquier caso, la idea fue copiada por los británicos durante la segunda guerra mundial, que rellenaron cadáveres de ratas con explosivos. Sin embargo, los alemanes descubrieron la estratagema y nunca se llegó a saber si hubiera tenido éxito o no.


2) Bomba de murciélagos

Bat bomb

Durante la segunda guerra mundial, el ejército norteamericano experimentó con murciélagos para que hicieran de pequeños kamikazes contra las instalaciones japonesas. La idea, en líneas generales, consistía en provocar que entraran el estado de hibernación (mediante baja temperatura) y lanzarlos dentro de bombas huecas, cada uno con un paquete de explosivos. Cuando los proyectiles cayeran en territorio enemigo, los murciélagos despertarían e irían a esconderse bajo los aleros de los tejados, momento en el cual los explosivos serían detonados a distancia. En principio, la idea no parecía mala, pero en la práctica se demostró que las posibilidades de éxito eran muy remotas: por una parte, muchos de los murciélagos no se despertaban a tiempo de su letargo; por otra, no había modo de controlar que no buscaran refugio bajo los tejados de las instalaciones norteamericanas, en lugar de ir a los edificios enemigos. Estos inconvenientes hicieron que se desechara la idea, en especial cuando se estaban haciendo grandes progresos en el Proyecto Manhattan.


3) Proyecto pichón

Pigeon projetc

Una de las mentes más inquietantes del siglo veinte fue la de Burrhus Frederic Skinner (sí, el director Skinner de los Simpson es un guiño cruel), uno de los principales adalides del conductismo. Dejando aparte las aplicaciones más amables y más siniestras del conductismo, en este artículo nos vamos a centrar en una de las «ideas de tebeo» aplicadas al armamento moderno: misiles guiados por palomas. Básicamente, Skinner logró adiestrar a pichones para que picotearan en un pulsador, así que la idea era dotar a los misiles de un sistema de lentes que proyectaran la imagen del objetivo en una pantalla delante del animalito. En cuanto el proyectil se desviara de su rumbo, el pájaro daría golpes con su pico en una cruceta superpuesta a la imagen, de modo que corregiría el rumbo del mismo en tiempo real. La llegada de los sistemas electrónicos de guiado salvó a los palomos de convertirse en pilotos de misil, pero faltó realmente poco.

4) Bombas calentadas por pollos

Blue Peacock project

Este es uno de esos proyectos que parecen ser el fruto de largas jornadas de trabajo con las ventanas cerradas y sin salir a renovar aire. A finales de los cincuenta, los británicos piensan sembrar el suelo de Alemania con ingenios nucleares, de modo que si la entonces temible Rusia decidiera invadir Europa, se encontraran con un obstáculo más que serio. Sin embargo, el frío podía afectar a los sistemas de las bombas, de modo que propusieron introducir en ellas pollos con comida suficiente como para mantenerlos con vida durante una temporada. El calor generado por las aves (una gallina está a unos 41 ºC en un día normal) mantendría la temperatura de los circuitos en un estado óptimo como para que no se desactivaran por el frío. Por suerte, solo fue una idea...


Como habéis visto, queridos lectores, el ingenio humano puede llegar a las más altas cotas de brillo y de estupidez, generalmente de la mano. Agradezco a Fieras de la ingeniería y a La brújula verde sus excelentes artículos sobre el tema, aunque seguro que hay muchos más por ahí. Estas cuatro eran las más adecuadas para los que quieran dar un toque steampunk a sus ambientaciones o relatos y dejar con la boca abierta a su público personal. Espero que os hayan sido de utilidad.

¡Hasta la semana que viene!




Créditos: Mechanics , by Balkan Bridge (http://es.freeimages.com)

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