sábado, 14 de abril de 2018

Worldbuilding: seis modos de hacer intercambios económicos

Economía y dinero en el worldbuilding. Mundos Fantásticos, de Francisco Tapia-Fuentes

Una de las cosas más importantes en cualquier mundo de fantasía o de ficción que pretendamos llevar al papel o a una mesa de juego es el aspecto monetario, esto es, la manera en la que los habitantes de nuestros mundos adquieren bienes o intercambian servicios.

Esta manera de hacer el intercambio es lo que sostiene la economía de las civilizaciones, encamina sus progresos y también está en la base de muchos conflictos, que van desde delitos hasta guerras, y que podemos utilizar para dar color a nuestras narraciones. Aunque en Mundos Fantásticos ya damos unas cuantas pautas al hablar de las civilizaciones, creo que merecía la pena dedicar un artículo a hablar del color del dinero.


Para hacer efectivo el intercambio de bienes y servicios en nuestro propio mundo, hubo que pasar por muchos sistemas diferentes y no todos han sido igualmente utilizados a lo largo de la historia. Así, lo primero que tenemos que tener bien claro es el tipo de mundo con el que vamos a trabajar, ya que no es lo mismo un mundo altamente tecnificado que uno en el que el trabajo de los metales sea inexistente o la metalurgia se encuentre todavía en pañales.


Seis modos de hacer intercambios económicos

Sea como sea, las criaturas inteligentes que habitan en nuestros mundos disponen de unos seis modos de hacer este intercambio, que vamos a ver a continuación, en riguroso orden de aparición histórica:

1) El trueque: es la primera de las maneras de intercambio. Surge cuando las especies inteligentes logran asentarse y tener un superávit de recursos que intercambiar. El mayor inconveniente de esto es la posible desigualdad en las transacciones («te cambio una gallina por una vaca»), por lo que rápidamente hay que fijar unos límites, que nos llevan al siguiente nivel de complejidad.

2) El valor de referencia: seguimos haciendo trueque, pero, para evitar los intercambios injustos, este viene marcado por el supuesto valor equivalente entre las mercancías. Así, las cabezas de ganado o determinadas cantidades de grano se convierten en el valor de referencia sobre el que fijar estas transacciones, de modo que todo el mundo entiende que una gallina no vale lo mismo que una vaca (salvo que sea una gallina muy, muy grande, como un dinosaurio, cosa no descabellada en un mundo de fantasía). El principal problema de este método consiste en el de la conservación y calidad de estas «monedas», ya que a menudo se trata de seres vivos, seguido por el del transporte de grandes cantidades de riqueza. Para solucionar esto, hay que subir un poco más en la escala evolutiva.

3) Los metales preciosos: la utilización de piezas de peso conocido de diferentes metales raros es el primer paso hacia la consolidación del concepto de dinero. Esto solo puede conseguirse si una cultura está lo suficientemente evolucionada como para haber desarrollado la metalurgia hasta el punto de poder hacer lingotes, barras o láminas de características similares entre sí.  Mientras que el transporte de pequeñas cantidades queda solucionado con la creación de torques, pulseras y abalorios, para las grandes cantidades hay que disponer de costosas caravanas que lleven los lingotes hasta su destino, con el consiguiente riesgo de asaltos y robos durante la travesía.

4) Las letras de cambio: para evitar el inconveniente de transportar grandes sumas de dinero se inventan las letras de cambio, que no son más que un documento emitido por un banquero o entidad de confianza, en el que pone que al portador del mismo se le deba entregar en metálico la cantidad que figura en dicho documento. Ya no se traslada el metal directamente, de modo que los depósitos están relativamente seguros en los correspondientes emisores y receptores de las letras de cambio. Una consecuencia es que los asaltantes de caravanas se reconvierten en ladrones de bancos, con una operativa diferente, mientras que la otra es la aparición de un nuevo inconveniente: la necesidad de confiar en que nos entregarán dicha cantidad al llegar a nuestro destino. Esto llevará a tener que buscar una referencia más fuerte que la de un banquero o prestamista, alguien que responda efectivamente del valor de la palabra escrita.

5) El papel moneda: cuando es el estado el que emite sus propios billetes se evitan gran parte de los inconvenientes de las letras de cambio, al mismo tiempo que se agilizan las transacciones comerciales por el simple hecho de la normalización de tamaños y valores. El dinero entonces adquiere un valor fiduciario, lo que es lo mismo que decir que nos fiamos de que el estado respalda la aseveración de que la cantidad representada en el billete se corresponde con un valor real en metálico. En caso de no ser así, solo tendríamos un papel pintado, sin valor. Como detalle que no debemos pasar por alto, la emisión de billetes solo puede suceder si nuestras civilizaciones han descubierto la imprenta, ya que todos los billetes del mismo tipo deben ser iguales para ser válidos.

6) El dinero virtual: con la llegada de las nuevas tecnologías de comunicación y el desarrollo de la informática surgen nuevas maneras de manejar el dinero sin necesidad de intercambiar billetes o monedas y sin que veamos realmente ese intercambio. Monedas como los cacareados bitcoins o las simples tarjetas de crédito (y débito) son los ejemplos actuales de dichas transacciones, en las cuales no se produce un intercambio real de objetos, sino solo de cifras que representan un valor concreto de riqueza. Como inconveniente de este método está la dependencia de sistemas informáticos centralizados y fuertes, resistentes al ataque de hackers y similares, que se convierten así en los herederos digitales de aquellos bandidos y piratas de los primeros tiempos.

Hasta aquí hemos llegado hoy con nuestro artículo semanal. Hemos repasado la importancia de saber qué tipos de transacciones económicas podemos hacer en nuestros mundos, lo cual viene influido por el nivel tecnológico y cultural que nuestras civilizaciones hayan llegado a desarrollar. Como siempre, en los mundos de fantasía tenemos muchas variables que podemos manipular, de modo que lo aplicable a nuestro propio mundo no tiene por qué serlo para un mundo concreto, pero sí que puede ser una guía para enriquecer nuestro worldbuilding de una manera atractiva y refrescante.

Para la semana que viene tenemos preparadas algunas sorpresas, entre las que se encuentran nuestras últimas publicaciones, así como algunas otras cosillas, como eventos a los que Con Pluma y Píxel pretende asistir con sus célebres talleres presenciales. De todo esto hablaremos más adelante.

¡Hasta la semana que viene!

Nos leemos.



Si quieres saber más acerca del dinero, sigue estos enlaces:







Imágenes: Adventure, by Master Tux (https://pixabay.com/)

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