sábado, 19 de mayo de 2018

Worldbuilding: subgéneros fantásticos y creación de mundos

Mundos de fantasía, arquera y colibrí, by kellepics

El ser humano tiene una manía curiosa, que no es otra que la de clasificar las cosas y ordenarlas en compartimentos estancos, como si con eso pudiera tener algún control sobre la propia naturaleza del universo, que huye constantemente de las clasificaciones rígidas. Más a menudo de los que nos parece, estas resultan ser insuficientes para situar en una o en otra a las «excepciones que confirman la regla», ya sea el átomo de hidrógeno (¿metal? ¿no metal?), las plantas carnívoras (¿autótrofa? ¿heterótrofa?) o los planetas enanos (¿planeta? ¿piedra enorme?), por poner varios de los ejemplos que me vienen a la cabeza mientras escribo estas líneas.

Sin ir más lejos, el propio Scott Card menciona en Cómo escribir ciencia-ficción y fantasía que los orígenes de la clasificación de una historia fantástica en un género u otro responde a una mera necesidad editorial de tenerlo todo bien ordenado en las estanterías de las librerías y en los catálogos de los editores. Un poco más adelante, el mismo autor indica que el término «fantasía», aplicado a determinado tipo de literatura, surgió por los años sesenta cuando hubo que clasificar a una novela atípica como El señor de los anillos, ya que no quedaba muy claro en qué sección ponerlo para no confundir la público.

Por supuesto, ha llovido mucho desde entonces y tampoco hay que olvidar el hecho de que ya se escribían relatos de fantasía desde hacía muchísimo tiempo (La Odisea podría estar entre ellos, por ejemplo) pero que entonces no se le llamaba así. Con el paso del tiempo, se han ido acuñando una serie de términos taxonómicos más o menos difusos, en un nuevo intento de poner cada cosa en su sitio y lugar, como si mañana mismo no fueran a surgir nuevas historias que nadie sabe muy bien cómo y dónde colocar.

En cualquier caso, y sin ser exhaustiva, igualmente podemos clasificar nuestros mundos de fantasía en función de los mismos criterios, aun sabiendo que las divisiones son siempre algo tan ficticio como tratar de ponerle puertas al campo.

TIPOS DE MUNDOS FANTÁSTICOS, SEGÚN EL SUBGÉNERO LITERARIO

1) Fantasía épica o alta fantasía: se trata del género más antiguo, que normalmente hunde sus raíces en las leyendas o trasfondos legendarios, con cierto sabor medieval. Así, es habitual que haya un mundo rico y variado, el cual se enfrenta a un mal espantoso al que hay que combatir a cualquier precio. Los protagonistas son héroes o terminan siéndolo al final de la historia, si es que no mueren antes, por supuesto. En este tipo de aventuras hay grandes conflictos y poderosas soluciones, todo ello envuelto en épicas batallas y con finales espectaculares.

2) Baja fantasía: es relativamente moderna y nos muestra el contrapunto a la fantasía épica. Así, a pesar de que puede que tengamos un mundo lleno de hechos gloriosos, los personajes no lo son en absoluto. En general, los protagonistas de estas historias bastante tienen con sobrevivir a los avatares de sus propias existencias como para preocuparse por salvar al mundo, de modo que es habitual que se trate de personajes marginales, de antihéroes o de personas corrientes que se ven arrastradas por la fuerza de acontecimientos que escapan a su control. Nadie hablará de ellos en el futuro, excepto en sus funerales. Corresponde a una visión más madura de la realidad, en la que se descubre que uno no es el centro del universo, por más que se empeñe.

3) Espada y Brujería: aquí se muestran mundos antiguos y con sabores cercanos a las primeras civilizaciones humanas, de modo que los avances tecnológicos son menores. Se trata de mundo exóticos y de una gran libertad, ya que permiten explayarse en detalles completamente inventados mientras todavía sean plausibles. Los aventureros pueden salvar al mundo o no, pero desde luego que lo harán a base de garrotazo y tentetieso, con espada y taparrabos en muchos casos. Una ventaja es que estos mundos pueden ser una versión antigua de los nuestros, pero con una disposición diferente de los continentes, ya sea porque el devenir de las eras los ha ido moviendo o por el advenimiento de algún tipo de catástrofe. Como nota de color, el primero en utilizar este término fue Michael Moorcock para definir el estilo de sus novelas.

4) Oscura: los mundos que se muestran en este tipo de literatura son siniestros y sus historias están repletas de detalles truculentos. Los protagonistas suelen ser gente turbia, aunque no tienen por qué serlo, que bastante tienen con sobrevivir, por lo que es campo abonado para los antihéroes y los finales muy, muy feos. Aquí se trata de contar una historia de fantasía en un entorno tenebroso, no de que termine bien, aunque puede haber de todo. Lo que está claro es que nadie va a intentar salvar al mundo con su brillante armadura y que la magia no es precisamente amable.

5) Realismo mágico: existe una realidad superpuesta a la nuestra, que coexiste con ella y la modifica de manera sutil. Es habitual que haya fenómenos mágicos en la vida cotidiana, pero son tan poco espectaculares que nadie se da cuenta de ellos. Puede que las galletas de la abuela cambien el carácter de la gente, o que haya un lugar especial (un bosque mágico, por ejemplo), pero sus efectos son tan indistinguibles de las meras casualidades que han sido asimilados por la realidad y forman parte de ella. Estos mundos se parecen tanto al nuestro que, de hecho, son versiones lgeramente diferentes del mismo.

6) Urbana: aquí también existe una realidad paralela a la nuestra, coexistiendo con ella desde siempre y clasificando a la gente en uno u otro universo, ya sea por nacimiento o por elección. En general, este tipo de mundos nos muestran dos niveles de existencia, normal y sobrenatural, imbricados el uno en el otro. Puede que haya cábalas de brujas viviendo en el corazón de las ciudades, o que los vampiros se dediquen a conducir sus caros Cadillacs en la noche, mientras van de discoteca en discoteca en busca de nuevas víctimas, o que haya grupos de hechiceros combatiendo a las criaturas de las sombras en el metro. En cualquier caso, cruzar la frontera entre ambos niveles supone un antes y un después para sus protagonistas, que tendrán que elegir entre uno u otro modo de entender el mundo.

7) Histórica alternativa: estos son mundos los que la propia Historia ha discurrido por otros vericuetos y responden a la pregunta «¿y si…?». Por ejemplo, nuestro mundo hubiera sido muy diferente si Herón de Alejandría hubiera desarrollado la turbina de vapor en el siglo I dC, si Charles Babagge hubiera logrado construir el primer ordenador en el siglo XIX o si Alemania no hubiera perdido la Segunda Guerra Mundial, por poner tres ejemplos. Desarrollar uno de estos mundos y plantear historias en ellos supone tener un cierto nivel cultural y unos conocimientos mínimos de Geografía e Historia, así como de Física o Química, para que los resultados sean medianamente aceptables.

Mundos Fantásticos, de Con Pluma y Píxel, es distribuida por Sombra.
Por supuesto, esta clasificación no es la única y seguro que podríamos seguir añadiendo más y más variaciones sobre el mismo tema, pero desde luego que sí que son todos los que están. Sea cual sea el mundo en el que vayamos a desarrollar nuestras historias, no debemos olvidarnos de que es nuestra obligación que sean mundos creíbles, que se sostengan sobre premisas más o menos sólidas y que sean coherentes en sí mismos. Una ayuda puede ser nuestra estupenda guía para la creación de mundos de fantasía, cuya portada vemos aquí al lado.

Por lo demás, la variedad de todo lo que podemos hacer es inmensa y solo tenemos que preocuparnos de que lo que ideamos sea de nuestro agrado, aunque no pueda ser incluido al cien por cien en las clasificaciones actuales porque habría que crear una nueva para ello.

Otra cosa es que la comercialización de nuestras obras, en caso de querer acceder al circuito comercial, exija que debamos amoldarnos a lo que el editor quiera de nosotros, pues, salvo en casos puntuales, lo habitual es que el que corra el riesgo económico sea el propio editor y a nadie le gusta perder dinero por que sí. En este caso, es bueno hacer caso de lo que los editores recomienden, pues el negocio viene marcado por la tendencia de lo comercial, que no es lo mismo que original.

Y hasta aquí hemos llegado por hoy. Cread los mundos que os dé la gana, pero cread algo que se vea.

Hasta la semana que viene.
Nos leemos.


Imagen. Fantasy Archer Colibri, by kellepics (www.pixabay.com)

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