sábado, 9 de junio de 2018

Cinco maneras de utilizar multitudes en tus historias

grupo

Con todos los cambios estructurales que está sufriendo Con Pluma y Píxel en los últimos meses, tanto en calidad como en enfoque del proyecto editorial, hacía mucho que no publicábamos un artículo dedicado a las técnicas narrativas, así que hoy vamos a intentar aportar nuestro proverbial granito de arena al mundo del storytelling, ya sea para aplicarlo en el diseño de aventuras roleras o en el desarrollo de las tramas de nuestros propios relatos. Hoy vamos a hablar de las multitudes y el papel que pueden desempeñar en nuestras historias. Empecemos...


Es posible que, en el transcurso de sus aventuras, nuestros personajes terminen inmersos en algún tipo de conflicto a gran escala. En la serie de artículos La senda de la guerra ya dimos algunas pautas para el desarrollo de conflictos bélicos, pero las cosas no siempre tienen por qué llegar a tales extremos y lo más habitual es que las circunstancias hagan que la gente se reúna en grandes cantidades para otras cosas además de para hacer la guerra, a pesar de que muchas veces las revueltas populares acaben desembocando en una de ella.

Es probable que una de estas aglomeraciones atrape a nuestros protagonistas y los haga partícipes de su peculiar dinámica, lo cual da lugar a unas cuantas situaciones narrativas más que interesantes si sabemos cómo explotarlas. En todas ellas, el denominador común es que el comportamiento de las masas puede ser diferente del de los individuos aislados, lo cual puede ser manipulado si se dan las circunstancias adecuadas. Basta con ver lo que ocurre en las estampidas provocadas por el pánico o, más humorísticamente, en la transformación que sufre nuestro adorable vecino del quinto (un señor pequeñito y con bigote, que responde al nombre de Don Agapito) cuando asiste a un partido de fútbol de su equipo favorito en la final de la Champions, para hacernos una idea acerca de qué estamos hablando. Así, del mismo modo que una manada de antílopes sale en estampida cuando algunos de sus integrantes detectan la presencia de un depredador, los seres humanos también se comportan de manera diferente cuando están en grupo que cuando están solos, en especial cuando hay algún tipo de emoción intensa de por medio.


MODOS DE UTILIZAR A UNA MUCHEDUMBRE EN TUS AVENTURAS

Sea cual sea la motivación de una multitud, podemos sacarle jugo de diferentes maneras en nuestras historias:

1) Para dirigir el curso de la acción: una muchedumbre con un objetivo es como un río que, más a menudo de lo que pensamos, sigue una ruta prefijada por algunas cabezas pensantes. Esto nos brinda la oportunidad de llevar una trama lineal sin demasiadas complicaciones, aunque sea como parte de una historia mayor y, por supuesto, más compleja. Un ejemplo de esto lo tenemos en Un día de cólera, de Pérez Reverte, en el que la acción gira en torno al recorrido que una turba hace por las calles de Madrid el 2 de Mayo de 1808, en pleno levantamiento popular contra las tropas de Napoleón.

2) Como fuente de encuentros aleatorios: el hecho de que nuestros protagonistas se encuentren en mitad de una multitud (por ejemplo, la Revolución Francesa) puede ser el origen de un buen montón de encuentros con personas que tratarán de impedirles el paso, de atacarlos, de separarlos o de involucrarlos en su causa. En una partida de rol, por ejemplo, es la excusa perfecta para arrastrar a los personajes de un lugar a otro, ponerlos en peligro o llevarlos a que tengan que enfrentarse a dilemas morales, como cuando tengan que participar o no en un asalto o en un linchamiento, por poner dos ejemplos de dichas situaciones.

3) Como objeto de manipulación: antes hemos mencionado que las muchedumbres pueden ser manipuladas por determinados individuos, que saben decir las palabras adecuadas en los oídos prestos a escucharlas. Uno de esos individuos puede ser nuestro protagonista o uno de los personajes principales, en especial si está dotado de grandes dotes manipulativas o una retórica impecable. Una arenga bien hecha en el momento preciso y tendrá todo el potencial de una riada en sus manos. Que luego la cosa termine bien o mal, es asunto tuyo.

4) Como fuente de información: no todas las multitudes tienen por qué ser peligrosas o estar en movimiento. A veces, la acumulación de gente en un determinado lugar responde a otro tipo de intereses más pacíficos, tales como disfrutar de un día de mercado, acudir a una romería, o ser los espectadores de un acto público (lo cual va desde un desfile a un mitin político, pasando por las consabidas ejecuciones públicas). En general, cuando la gente está reunida la información fluye y se va transformando a medida que pasa de boca en boca, lo que la convierte en una excelente fuente de rumores. Un ejemplo de esto lo tenemos en los clásicos mentideros de Madrid (el de San Felipe el Real o el de las Losas de Palacio, por poner dos ejemplos), que no eran más que la versión del S XVII de nuestras queridas redes sociales.

5) Como atrezo: si nuestra aventura tiene lugar en un periodo o suceso histórico concreto (por ejemplo, la Revolución Rusa o el Mayo del 68), la presencia de multitudes por las calles nos brinda una oportunidad estupenda para aportar algo de documentación enriquecedora del trasfondo histórico, lo cual suele ser de agradecer por determinado tipo de público. Como todo en la vida, la justa medida es la norma en estos casos, ya que a nadie le agrada leer páginas y páginas de información que no tiene nada que ver directamente con la trama principal o asistir a una clase de historia cuando lo que buscaba era echar una partida ligera de rol. La mesura y el equilibrio son palabras clave en este tipo de situaciones.

Por supuesto, seguro que habrá otros usos de las multitudes en una historia, pero con estos cinco creo que hemos cubierto muy bien nuestras bases. Ahora toca aplicarlas en el momento y lugar adecuado para que nuestros relatos o nuestras aventuras roleras tengan eses sabor característico que haga que nuestro público retorne a nosotros una y otra vez en busca de nuevas sensaciones. Y esto, como siempre, ya depende de nuestras dotes narrativas más que de otra cosa.

La semana que viene estaremos en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada, tanto en el stand de El Guardián de los Dragones como en nuestro fabuloso taller Futuros Sombríos. Si andas por allí y quieres acudir, ya sabes dónde encontrarnos.¡Y si quieres comprar cualquiera de nuestros libros y ayudar a esta pequeña editorial, no vamos a ser nosotros quienes de lo impidamos! ¡Faltaría más!

Sea como sea, nos vemos la semana que viene.
Nos leemos...



Imagen principal: Party Crowd, by kjpargeter

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