16 de julio de 2016

Escritor en verano

Francisco Tapia escribiendo en verano

Aunque, en general la vida parece paralizarse en verano, para mi es uno de los periodos de mayor actividad, más que nada por aquello de que dispongo de más tiempo libre para dedicarme a «mi otra profesión», que no es otra que la de escritor. Son muchas las cosas que quiero hacer y muchos los proyectos que demandan mi atención, así que puede decirse que ando en temporada alta, como la hostelería.

¡Libro terminado!

Under constructionLo primero que tengo que hacer es organizar el zafarrancho de combate pues, ahí queda eso, el viernes 15 terminé de revisar mi último proyecto literario. No puedo llamarlo novela, por el simple hecho de que no lo es, aunque se le parece mucho. En lugar de escribir una novela río, como parece que viene siendo habitual en el panorama de la fantasía últimamente, he decidido seguir con la idea que desarrolló Ray Bradbury en su célebre Crónicas Marcianas, en la cual nos deleitaba con un buen puñado de cuentos que, puestos todos juntos, formaban una historia mayor. Con esa idea en mente, ya explotada por un humilde servidor en Memorias de Tyria y en Memorias de Azeroth, he conseguido pulir una serie de historias y engarzarlas todas juntas formando una única entidad. Hubiera sido una pena, y bastante empobrecedor, trocear dichos relatos y fundirlos en una novela río, así que se presentan en el formato en el cual fueron escritos hace ya algún tiempo, esto es, por separado.


Espero poder dar algunos detalles en breve aunque, por el momento, todavía estoy redactado una carta de presentación para enviar a algunas editoriales que quieran apostar por dicho modo de hacer literatura. Son tiempo muy extraños y podría pasar cualquier cosa, pero con este libro me gustaría pasar de la autopublicación. Ya veremos...


La saga del Merc-2

Hablando de autopublicación, he de anunciar que la segunda entrega de la Saga del Merc va por buen camino, aunque tendrá que esperar todavía un poco más de lo esperado. La razón reside en que he estado dándolo todo en el proyecto que he  mencionado más arriba y en algunos otros más.

De todos modos, ahora he vuelto a centrarme en este proyecto, aunque es muy probable que en un par de meses (tres a lo sumo) dispongamos en nuestro poder la continuación de las aventuras del mercenario Nic Stamos, en una trepidante historia de acción en un entorno muy particular. No quiero adelantar nada al respecto, pero sí que voy a desvelar que descubriremos algunos interesantes detalles de la ambientación y de la propia historia del Universo Merc, que tendrán su plena relevancia en futuras entregas de la serie.

Publicidad de La Saga del Merc
Por otro lado, tras la incorporación de Rescate en Remsis VII al Catálogo Premium de Smashwords, volveré a insistir en el panorama español, esta vez con una versión para la Casa del Libro, todavía en preparación. Son buenos tiempos para nuestro querido mercenario, tal y como lo demuestra el interés que parece estar suscitando por ahí, especialmente después de los últimos comentarios
(En serio, ¿a qué esperas para disfrutarlo?)



Microdédalo

También tengo en proyecto terminar un microdédalo, uno de esos relatos interactivos breves que promociona la Asociación Dédalo. Aquí he de decir que la culpa del retraso en la entrega es mía, pues me he volcado de lleno en proyectos más ambiciosos (o más urgentes) y lo he ido dejando de lado. Bueno, pues comento que la historia va a buen ritmo y que espero tenerla preparada (y testeada) para final de verano, si no antes. Espero que te guste reírte, porque va a ir cargada de mucho, mucho humor...

Celsius 232

Por supuesto, también espero arrimarme algún día suelto por el Celsius 232. El caso es que tengo muchas ganas, supongo que porque es la primera vez que recalo por allí. Sea como sea, tengo ganas de empaparme del ambiente, de disfrutar de la charlas de autores, de conocer gente, hacer nuevos contactos, disfrutar de la gastronomía de Asturias y de pasarlo estupendamente bien. Por supuesto, que llevaré una bolsa vacía para todos los libros que podrían querer venirse conmigo tras la visita.

Hay más cosas pendientes, pero creo que con esto basta de momento. Aunque soy una persona muy activa y que aprovecha muy bien el tiempo, resulta que al final el día sí que tiene veinticuatro horas.

¡Nos vemos!

10 de julio de 2016

No cojas el metro...

Screenshot del videojuego Metro 2033
Aprovechando el verano y todas las cosas buenas que trae, tales como más tiempo libre y un ritmo más relajado de la vida, he vuelto a retomar Metro 2033 por tercera vez. Hace hoy un año, disfrutaba con la lectura de Metro 2034 y eso me llevó a releer la primera parte con otros ojos. Pues bien, ahora he aprovechado las rebajas de Steam para embarcarme en la aventura de vivir la experiencia del universo metro en primera persona, esta vez con el videojuego basado en la primera novela. Como amante de la ficción interactiva, siempre es un lujo encontrar una adaptación tan fiel a la atmósfera del libro y, además, poder jugarla como protagonista.

Portada de la edición en castellano de Metro 2033
El juego de 4A Games recrea la atmósfera opresiva del título original, en un estilo que me recuerda muchísimo a juegos como Call of Chtulhu: The dark corners of the Earth o, mejor todavía, Doom 3, Nos presenta un mundo en el que los supervivientes del holocausto nuclear viven hacinados en las entrañas de la red del metro de Moscú (recordemos que fue diseñado como refugio atómico) mientras todo tipo de criaturas surgidas de la radiación campan a sus anchas por la devastada superficie de un mundo donde una vez el hombre fue el amo y señor.

Oscuro, inquietante y desolador, así es el universo creado por el ruso Dmitry Glukhovsky, un mundo demasiado cercano y, al mismo tiempo, bastante lejano en cuanto a probabilidades de existencia. Desde el punto de vista científico, es muy difícil que la naturaleza regenerarse y evolucionar en un lapso de tiempo de unos treinta años, mientras que, por otro lado, está el asunto de que se trata de un sistema con un balance de materia y energía bastante traído por los pelos. Sin embargo, al igual que hacemos con la aeronáutica de un dragón (en serio, ¿eso podría levantarse un palmo del suelo?), la respuesta es exactamente la misma: es imposible, pero nos da igual. Ya se ha encargado el autor de darle un toque de realidad alternativa que deja a la de verdad a la altura del barro. La narración y los personajes superan con creces al realismo y nos hacen olvidar que lo que leemos o vemos no es más que una ficción, imaginativa y novedosa, pero ficción a fin de cuentas.

Como apunte, recordar que este año veremos publicado en España Metro 2035, el nuevo volumen de esta saga de ficción postapocalíptica. Mentiría si dijera que no estoy deseando ponerle la mano encima, pues desde que la descubrí me pareció todo un acierto, un aire nuevo y fresco en el género, demasiado poblado de zombis para mi gusto. La guerra nuclear y sus consecuencias, aunque sean tan descabelladas como esta, es algo que las nuevas generaciones de lectores tienen como algo lejano y desconocido, quizá por no haber vivido en el periodo de la guerra fría. Para los que sí la conocimos, nos basta con ver el telediario para asomarnos, aunque sea por un instante, al filo del abismo una vez más.

Y ahora, si me disculpan, voy a coger el metro...

1 de julio de 2016

Devoradores de libros

Como todos los que siguen este blog conocen, me gano la vida educando a personas. Lo de escribir es una faceta más, pero me temo que esa no paga las facturas (al menos, de momento), así que no cuenta en el cómputo final a la hora de priorizar esfuerzos y recursos. Quizá algún día llegue a formar parte de esos privilegiados que pueden vivir de su puño y letra, pero por ahora no es posible.

Sin embargo, algo de mi lado de escritor y lector irredento sí que se filtra en mi labor diaria y se cuela por los canales más extraños para germinar cuando menos te lo esperas. Puede que sea mi manera de dar clase, mi charleta continua o mi manía de dejar títulos de libros y autores en la pizarra cada semana, pero el caso es que algunas de esas cartas a Papá Noel terminan llegando a su destino de una manera tan sutil que asusta.

Así, el otro día, un alumno de cuarto se me acerca y me dice:
—Estoy leyendo un libro de Geralt de Rivia.
—¿Cuál? —Le pregunto.
La espada del destino —responde, y luego añade sonriendo—:¡Me está gustando!

Otra, una chica de tercero, me cuenta en una excursión que está leyendo El Señor de los anillos por segunda vez y que le gusta más que la película. «Lo mejor es la liberación de la Comarca», comenta, «¡No me explico por qué no lo sacan!».

Y podría seguir un buen rato con más ejemplos, como el de aquél alumno que, un día, me pidió Un mundo feliz tras haber leído Los juegos del hambre, la chica que devoraba libros de Agatha Christie en la hora de estudio, el que se aficionó a leer a Terry Prattchet tras hablar del Sistema Solar o la que estaba atrayendo a su noviete al universo de Harry Potter, en un extrañísimo caso en el que la friki era la chica y, el sufridor, el chico (más bien, suele ser al contrario). Sea como fuere, me alegro de haber establecido una conexión tan particular con todos ellos y que nuestras conversaciones fuera del aula discurran por los derroteros de los X-Men, Deadpool o Percy Jackson, (de este último he sido convencido para leer el primer libro, en virtud de un extraño efecto boomerang).

A pesar de lo que diga la estadística, nuestros niños y adolescentes leen y disfrutan con ello, lo cual ya es motivo de alborozo. Leen lo que les da la gana, eso sí, en papel o en electrónico, en pirata o de forma legal, pero leen, y eso es lo que, en última instancia, de verdad importa.

Hasta la semana que viene. Leed mucho...

18 de junio de 2016

Los jugadores de rol son gente peligrosa.

Jugadores reunidos en una sesión de juego.
Hoy tenía programado un artículo de esos que se denominan «peripecias de escritor», cuando he dado un brusco giro al timón de este blog y he decidido romper una lanza en favor de cosas que también importan. Ya sé que hoy es el Día del Rol Gratis y esas cosas, pero este artículo va un poco más allá esta vez.

Todavía recuerdo la suspicacia con la que se miraba a los jugadores de rol hace no muchos años, tildándolos de inmaduros, fantasiosos y, por supuesto, de tener serios trastornos mentales. Determinados sectores ultrarreligiosos (de esos de ir de puerta en puerta) nos han tachado de adoradores del diablo y de cosas parecidas, mientras que determinadas películas como Nadie conoce a nadie o El corazón del guerrero, aprovechando el filón mediático del famoso asesino del rol no contribuyeron, precisamente, a dar una buena imagen de los jugadores de rol en nuestro país. «Eso no puede ser sano» o «Los jugadores de rol estáis todos locos» son citas textuales que yo mismo he tenido que sufrir en mis propias carnes cuando traté de llevar esta afición al terreno de la formación en busca de la inmensa riqueza educativa que supone. Ni que decir tiene que salí bastante trasquilado con aquél asunto porque, como dijo el insigne Goya, El sueño de la razón produce monstruos.

Por suerte, los tiempos cambian y ahora hemos descubierto que la Inteligencia Emocional tiene mucho que ver con la toma de decisiones personales y que ello repercute en eso que denominamos felicidad y en el ser persona. ¡Enhorabuena a los premiados!

Volviendo al tema de este artículo, hoy voy a rendir un homenaje a todos aquellos que se ocupan de que nuestra afición a los juegos de rol sirva para hacer de este mundo un lugar algo mejor. Resulta que, para sorpresa de alguno, los jugadores de rol resultan ser personas completas con sentimientos y esas cosas, que van a su trabajo (si lo tienen) todos los días y a los que les gustan los bocadillos de jamón y la tortillita de patata. Terrorífico, ¿no?


Iniciativas solidarias en el mundo del rol


Me imagino que hay más, ocultas en asociaciones culturales o soterradas en iniciativas personales sin demasiada publicidad, pero voy a centrarme en las tres que me han llamado la atención:

Logo de NosolorolLa primera es la Promoción para personas en situación de desempleo de Nosolorol Ediciones. El programa parte del análisis de la terrible situación económica por la que está pasando España y de la que todavía no hemos logrado escapar. Estamos hablando de los jugadores y directores desempleados, los cuales deben hacer frente a una durísima situación vital en la cual, lógicamente, no hay demasiado lugar para los gastos en ocio porque hay necesidades más importantes que cubrir. Pues bien, resulta que Nosolorol ofrece en su página la posibilidad de conseguir un libro de su catálogo de forma totalmente gratuita y hasta un cuarenta por ciento de descuento en su tienda online, tan solo aportando pruebas de que se está en situación de desempleo. Teniendo en cuenta que a ellos tampoco les regalan las cosas, me parece una iniciativa sumamente loable y que dice mucho acerca de las personas que están al timón en la editorial.


Logo de Rol solidarioLa segunda iniciativa que vamos a comentar es la de Rol Solidario. En este caso, se trata de una web en la cual podemos adquirir manuales, expansiones, librojuegos o aventuras de rol con un fin solidario. Como indican en su declaración de intenciones, no ofrecen descuentos de ningún tipo ni promoción alguna, pero los beneficios de los materiales allí adquiridos, descontados gastos, van destinados a financiar proyectos solidarios, en este caso de la Asociación Española contra el Cáncer. En Rol Solidario participan, hasta la fecha, siete editoriales de juegos de rol y tres de librojuegos, todas ellas del panorama editorial en castellano. Me consta que a ninguna de ellas les sobra el dinero precisamente, pero que aun así participan en esta iniciativa.


Logo de Ludo Ergo SumPor último, y muy cerquita de Rol Solidario, está la Asociación Ludo Ergo Sum, que desde 2011LES y que colabora con organizaciones no gubernamentales como Por un pasito más, destinada a la educación de los menos favorecidos, y con el Banco de Alimentos de Madrid. Sus jornadas (Las Ludo Ergo Sum) son gratuitas, pero se pide que los asistentes aporten algo para el banco de alimentos, lo cual me parece una manera increíble de potenciar la solidaridad desde nuestra afición.
lleva aglutinando los intereses de un buen número de asociaciones por las jornadas

Seguro que hay muchas iniciativas más, pero ya no voy a seguir dando la lata con este artículo. Baste un botón de muestra (bueno, tres) para romper, cual Quijote, una lanza en favor de todas las personas que han sabido demostrar que los juegos de rol no son incompatibles con la solidaridad y las buenas maneras y que, a su modo, logran transformar la parte del mundo que les ha tocado para convertirlo en un lugar más humanizado

Al final sí que va a resultar cierto eso de que los jugadores de rol somos gente peligrosa. La pregunta es para quién...

Hasta la semana que viene.

11 de junio de 2016

¡Llévatelos al huerto! (ejem...)

Cavernícolas narrando historias de caza en el paleolítico
«Kurmak se acomodó en la entrada de la cueva para vigilar, mientras el resto de la tribu se reunía alrededor de la hoguera. Aunque su obligación lo mantenía lejos de la misma, se las había apañado para estar a medio camino y no perderse ningún detalle de la historia que aquella noche contaría Krem el Chamán. Kurmak era un joven imaginativo y le gustaba escuchar las historias que los cazadores contaban por la noche a la lumbre, pero las que más le gustaban eran las de Krem. Aquel hombre medicina, a menudo tan misterioso y distante, sabía cómo hacer que los espíritus de la lumbre bailaran para él y hacer que los alucinados ojos de los niños, y no tan niños, vieran en sus cabezas aquello que no podían ver con sus ojos. Kurmak asintió en la oscuridad. Decididamente, su narrador favorito era Krem.»

Francisco Tapia («El contador de historias»)

Todo narrador de historias que se precie, ya sean escritas o de manera oral, debe poseer unas dotes especiales para lograr cautivar a su público y mantenerlo enganchado en sus palabras. Contar historias es, por tanto, una rara habilidad de esas que tan solo parecen poseer determinado tipo de personas. Así, desde tiempos inmemoriales, la humanidad se ha dividido entre los narradores y los espectadores, entre los que hablan y los que escuchan, entre los que escriben y los que leen.

No vamos a dar aquí una clase teórica acerca de los diferentes tipos de narrador, así como tampoco acerca de los elementos de la comunicación, pues para ello tenemos excelentes recursos académicos en la red y no es materia como para tratar en este blog. De lo que sí que vamos a ocuparnos, es de los recursos que tenemos a la hora de narrar una historia y enamorar con ella a nuestro auditorio o, como suele decirse, «llevárnoslo al huerto».

Recursos para hacer de ti un mejor narrador

1) Utiliza un lenguaje adecuado para cada ocasión: El buen narrador debe ser capaz de dominar todos los registros del idioma, hacerlos suyos y jugar con ellos para utilizarlos en el momento que más le convenga. no hay nada más frustrante que una descripción compleja en un auditorio infantil o al revés. (en este último caso, además, el público puede enfadarse con nosotros si se siente ofendido). Así pues, hay que elevar o disminuir la complejidad de las descripciones y referencias en función del público a quien nos tengamos que dirigir.

2) Amplía tu léxico: si no sabes qué quiero decir, entonces este punto es para ti. Hay que dominar un gran número de palabras diferentes para llamar la atención y evitar que todo suene igual. Por supuesto, eso no significa que tengamos que agobiar al lector u oyente con una retahíla de sinónimos, como si nos dieran de merendar «papillas de diccionario», pues eso tiene un nombre y no es otro que el de pedantería. El público odia a los pedantes, así que mejor no convertirse en uno, ¿no?

3) Créetelo: Stephen King dice (Mientras escribo) que escribir es lo más parecido a la telepatía y puede que, en cierto modo, tenga razón. Si tu obligación como narrador es la de proyectar en las mentes de tu público todo un mundo imaginario y lleno de cosas que no existen y luego pretender que se vean en él, no te queda más remedio que creerte lo que estás contando. Como narradores, tenemos la obligación de transmitir esa sensación de realidad en sus cabezas (como Krem el Chamán), lo cual solo podemos lograr si le echamos ganas y entusiasmo a nuestras descripciones.

4) Maneja las sensaciones: todos percibimos el mundo con los cinco sentidos, no solo con la vista. Por otro lado, somos nosotros quienes le decimos a nuestro público lo que ve, qué sonidos escucha y qué olores llegan a su olfato. Cuanto más enriquezcamos (sin atosigar) el número de sensaciones, más enriqueceremos nuestra descripción y, por tanto, más real parecerá nuestro relato. La profundidad sensorial produce credibilidad.

5) Maneja los sentimientos: esto viene ligado al punto anterior. Tenemos que ser capaces de generar determinados sentimientos en nuestro público. (¿te imaginas una historia de terror que no produzca miedo?). De nuevo el lenguaje adecuado es imprescindible pero también lo es el ritmo. Por ejemplo, para una secuencia de acción yo utilizaría frases cortas y descripciones breves y precisas, pues es lo que realmente percibimos cuando estamos en tensión. De este modo generaría una sensación de «urgencia» y una pequeña dosis de sano estrés en mi público. En cambio, para una secuencia tranquila, me extendería en las descripciones y reduciría el ritmo mediante frases más largas y oraciones más complejas, especialmente si se trata de un texto. A fin de cuentas, no hay prisa y la mirada se recrea más en los detalles, percibimos más olores y nos podemos centrar más en la introspección de los personajes. En el caso de las narraciones de viva voz o en una mesa de juego de rol, el uso de la música adecuada o los recursos como las luces de ambiente resultan muy útiles para manejar el ambiente.

Existen muchos otros factores que tienen en cuenta los buenos narradores de historias, tales como la calidad de la narración y, sobre todo, la trama, pero creo que se saldría de las ambiciones de este artículo. De todos modos, espero que estas pinceladas te ayuden a encontrar tu propio estilo y que sepas llevar a tus lectores o jugadores a nuevas cota de inmersión narrativa. Te aseguro que todos los «Kurmak» del mundo te lo agradecerán y se sentarán contigo a la luz de la hoguera a escuchar tus historias. Hasta la semana que viene.


Imágen: «El fuego de campamento», by Bob Hersey

4 de junio de 2016

Seis modos de viajar por el espacio

Nostromo, alien 1979

El diseño de cualquier universo debe seguir unas reglas concretas y la ciencia ficción no es ninguna excepción. Todos los detalles de una ambientación, ya sea para un entorno de campaña, una novela o un conjunto de relatos que transcurran en los mismos lugares, deben ser coherentes entre sí. Un autor debería poder responder a cualquier pregunta que se pueda hacer un lector acerca de lo que está leyendo en esos momentos. De hecho, en el caso de los directores de juegos de rol, es imprescindible que la respuesta sea inmediata, pues los jugadores a menudo basan sus decisiones en los supuestos de la realidad en la que se mueven sus personajes.

En el campo que hoy nos ocupa, la ciencia ficción, son los viajes espaciales uno de los detalles que más tenemos que tener claros, ya que el tipo de viaje espacial influirá muchísimo en el modo en el que se organicen las sociedades de nuestro universo y marcará sus creencias o el tipo de gobierno.

Viajar por el espacio supone recorrer distancias inconmensurables en términos de tiempo geológico. Por ejemplo, la distancia entre la Tierra y el Sol (denominada Unidad Astronómica o UA) es de unos ciento cincuenta millones de kilómetros y se utiliza para medir desplazamientos dentro del sistema solar. Pues bien, la luz del sol tarda unos ocho minutos en llegar hasta nosotros desde que abandona la fotosfera del Sol hasta que alcanza la exosfera de la Tierra. Eso supone que todo lo que se desplace a la velocidad de la luz, como por ejemplo las ondas de radio, tardará ese mismo tiempo en alcanzar su destino. Y eso que estamos hablando de una distancia pequeña en comparación a las que nos encontramos en el universo. Si se nos ocurriera que nuestros protagonistas tuviesen que cruzar nuestra galaxia por un motivo cualquiera o porque quedaría bonito (algo habitual en muchos relatos o ambientaciones de ciencia ficción con poca ciencia y mucha ficción) tardarían unos cincuenta mil años en hacerlo yendo a la velocidad de la luz, lo que haría el viaje incompatible con la existencia humana.


Ya pero, podrían ir más deprisa, ¿no?
Tal y como lo sugiere la Teoría de la Relatividad de Einstein, la velocidad de la luz es la máxima que se puede alcanzar en nuestro universo. No voy a entrar en escabrosos detalles al respecto, pero bastará saber que la velocidad de la luz es una barrera prácticamente infranqueable, al menos hasta que se demuestre que lo contrario. Por suerte, hay varios modos de sacar adelante nuestros viajes, que citaremos a continuación.

Seis modos para viajar por el espacio:

1) Animación suspendida: consiste en introducir a los astronautas en cápsulas de hibernación que
Hipersueño, Alien (1979)
reduzcan al mínimo sus necesidades metabólicas. La duración del viaje sigue siendo la misma, pero los viajeros no sufren sus efectos porque no se encuentran conscientes. al término del trayecto, los dispositivos automáticos de la nave deberían bastar para volver a los usuarios a su estado normal.Como ventaja, permite que los personajes sigan sus vidas como si no hubiera pasado nada, aunque presenta el inconveniente de que el tiempo realmente sí que ha transcurrido para el resto del universo, de modo que sus relaciones personales o familiares pueden haber quedado rotas hace décadas. Por otra parte, la edad de las personas deja de tener sentido porque hay un desfase entre la edad que aparentan y la que realmente tienen. Ejemplos de esto aparecen en la saga de Alien o en 2001, Odisea en el espacio.

2) Naves generacionales: en lugar de dormir a la tripulación y pasajeros, se crea una especie de arca de Noe con todos los recursos para mantener a toda una población de colonos en perfecto estado de salud. Esta población iría renovándose a medida que fueran naciendo y muriendo, de modo que serían los descendientes de los pobladores originales los que realmente alcanzaran el destino final de la nave. Dejando aparte los detalles técnicos de mantener a todo un grupo con vida durante tanto tiempo, el método plantea interesantes retos, tales como el hecho de mantener a una sociedad de modo inmutable durante décadas o siglos sin que haya alteraciones sustanciales en cuanto a su calidad genética o su estabilidad política. Pensemos que bastarían una epidemia o una guerra en el interior de una de estas naves para dar al traste con los planes de colonización. Un ejemplo de este tipo de viajes lo tenemos en la novela Huérfanos del espacio, de Robert A. Heinen.

3) Salto al hiperespacio: esta es una de las más utilizadas, ya que presenta menos inconvenientes a la hora de dar determinadas explicaciones al lector. Básicamente, parte de la premisa de que existe una dimensión superpuesta a la nuestra en la cual la velocidad de la luz no es un factor limitante. Para entrar en esa dimensión, denominada comúnmente «hiperespacio», es necesario disponer de motores especiales que permitan dar el paso a dicha realidad alternativa.

Salto al hiperespacio en Star WarsAunque el concepto matemático de cuarta dimensión existe (aquí puedes ver un vídeo del brillante Carl Sagan en el que lo explica), el hiperespacio no tiene demasiado rigor científico pues no se ha demostrado su existencia. Sin embargo, su utilización elimina muchos de los inconvenientes mencionados en los métodos anteriores y permite crear viajes espaciales relativamente cómodos de narrar y explicar, razón por la que es muy utilizado en el subgénero Space Ópera. Uno de los ejemplos más populares lo tenemos en la saga de Star Wars, aunque aparece en la mayoría de los relatos de Isaac Asimov o en la saga de Mundo Anillo, de Larry Niven.

4) Teletransporte: en lugar de ir a bordo de un vehículo, los viajeros espaciales podrían utilizar dispositivos, normalmente situados en puntos fijos, para viajar de un planeta a otro de modo casi instantáneo. El planteamiento científico de este tipo de métodos se basaría en la descomposición molecular o atómica de los viajeros y sus pertenencias en el punto de partida y su posterior reorganización en el de destino. Dejando aparte la dificultad para explicar la transmisión de dicha información a través de distancias tan grandes, el método plantea interesantes retos, tales como la peligrosidad del viaje (alteraciones por errores de transcripción) o la posibilidad de invasiones a través de dichas puertas de transporte, por poner dos ejemplos. Este método es el utilizado en las películas y en la serie Stargate.

5) Plegar el espacio: este método se basa en una explicación pseudocientífica, basada a su vez en una concepción del universo como algo plano a nivel gravitatorio. Imaginemos que ponemos una
Carguero de la Cofradía de Dune
hormiga en una esquina del papel y que lo doblamos por un momento, de modo que el insecto pudiera pasar de un lado del papel al otro con un pequeño salto. Al desplegar el papel, nuestra hormiga habría recorrido una gran distancia sin casi moverse. Este método es el que utiliza Frank Herbert en toda su serie dedicada al universo de Dune y plantea, entre otras cosas, que los viajes por el espacio no serían más que potestad de unos pocos, llamados Navegantes, los cuales dispondrían del monopolio de dichos viajes, con todas las consecuencias económicas y políticas que se derivarían de ello.

6) Motor de curvatura: el último método es el utilizado por la serie de Star Trek. En la forma original de dicho planteamiento, en la serie, se trata la velocidad de la luz como una barrera más, de modo que bastaría con dar un acelerón especial al motor (denominado motor de curvatura ) para superar dicha velocidad sin mayores inconvenientes que los derivados de dicha aceleración. Dejando aparte su simplicidad, no se trata de una solución demasiado elegante, aunque elimina todos los demás inconvenientes narrativos, por lo que puede utilizarse si no pretendemos dar demasiada originalidad a nuestros viajes espaciales, ya que la popularidad de la serie es enorme y el concepto es exclusivo de la misma.

Evidentemente, existen muchos otros métodos concretos para los viajes espaciales, pero suelen ser variaciones de los seis modos básicos de desplazamiento que hemos analizado en este artículo. Sea como sea el modo en el que queramos que nuestros personajes se desplacen por los vacíos siderales, deberíamos ser coherentes con el método empleado y ajustar las tramas y sociedades que aparezcan en función de las limitaciones, ventajas o inconvenientes de cada uno de ellos.

Como de costumbre, dar coherencia a nuestros universos literarios o entornos para juegos de rol es una de las tareas fundamentales si queremos que todo el conjunto se sostenga por si mismo. Nuestro público podrá disculpar que no nos tomemos demasiado en serio las leyes de la física si la historia es entretenida, pero no nos perdonará si hay contradicciones entre los planteamientos de nuestro universo de juego y las situaciones que deberían darse a nivel político, social o cultural. La coherencia, como siempre, es la clave para triunfar.


Editado el 05/06/16. Ver comentarios más abajo.