24 de septiembre de 2016

Jornadas de Ficción Interactiva en Madrid 2016


De nuevo, la capital de España se convertirá, por unas horas, en el centro de los Librojuegos y la Ficción interactiva, tal y como ocurrió el año pasado. De la mano de la Asociación Dédalo, llega el Segundo Encuentro Nacional del Ficción Interactiva "Dédalo", lleno de charlas (tanto en directo como por videoconferencia), talleres y muchas otras actividades más.

El programa previsto es el siguiente:

11.00 h. Saludos, acogida y presentación del evento.
11.15 h. Contar historias en un mundo líquido: #TextoRed (Juanmi Lorite)
11.45 h. El humor en los librojuegos: Roñan el Fárfaro (Ricard Ibáñez)
12.15 h. I did it my way: explorando caminos interactivos (Frank Tapia) ¡Sí, soy yo!
12.45 h. Descanso/refrigerio
13.00 h. Autorol: construye tu propia aventura interactiva (Chemo)
13.30 h. Librojuegos para gamificar empresas: Ninja Project (Jacobo Feijóo)
14.00 h. Fin de la sesión matinal. Comida.

16.00 h. Adaptando/traduciendo librojuegos. ¿Cueces o enriqueces? Outsider (Fernando Lafuente)
16.30 h. Construyendo relatos interactivos… interactivamente. (Johan Paz).
17.00 h. Quiero ser interactivo. Concurso de preguntas y respuestas de librojuegos (El Archi).
17.30 h. Descanso/refrigerio
18.00 h. Rollpath: retos de diseño de ficción interactiva en la red (Xavi Fontcuberta).
18.30 h. Lectura interactiva de Cuenta atrás (F. Lafuente, Huargo, Luis Quintana).
19.00 h. Sorteo de librojuegos, actuales y descatalogados.
19.15 h. Despedida y cierre del evento.

Un punto de encuentro, un hogar lejos del hogar, como decían en Babylon 5.

¡Nos vemos en Madrid!


17 de septiembre de 2016

¿Bolsón o Sotomonte?

Nazgul

-Comarca...Bolsón...
-No hay Bolsones por aquí...¡Están todos en Hobitton!
(La comunidad del anillo)


El tema de los nombres que escogemos es, cuanto menos, peliagudo. El modo en el que los escogen algunos es, cuanto menos, inquietante.

En primer lugar, está claro que somos siete mil millones de habitantes, así que las posibilidades de repetir nombres y apellidos son relativamente altas. En ese sentido, los hispanohablantes disfrutamos de una gran ventaja sobre los que no lo son, y no es otra que la costumbre de poner dos apellidos en lugar de uno. Así, por lo menos, se evitan un cincuenta por ciento de las confusiones de identidad, aunque no todas.

Por supuesto, también están los que se visten en las redes con un pseudónimo gracioso o los que buscan apropiarse de los nombres de los demás, como si quedarse con la identidad de otros los hiciera ser más auténticos, lo cual indica precisamente lo contrario. Como dice el refranero castellano, «Dime de qué presumes y te diré de qué careces».

Últimamente voy viendo por las redes que se presta cada vez menos atención al nombre que nos ponemos o el que les ponemos a nuestras creaciones. Estoy de acuerdo con que los títulos de los libros o películas no son infinitos (en serio, me gustaría saber cuántos «Oros de Sangre» hay en el mundo, aunque la idea de mi obra es que fuera precisamente un tópico ambulante como toda Dyme Novel que se precie). Las ideas no son nada nuevas desde hace cuatro mil años, si no más, pero se ha perdido la capacidad de documentación previa, curiosamente paralela al descenso del nivel cultural del personal.

Hoy me he desayunado con la sorpresa de que mi nombre de autor (un nombre muy, muy corrientito) aparecía en la ficha de un libro como el del ilustrador. En principio, una cosa así podría resultar graciosa, hasta que uno descubre que un robot descerebrado le ha puesto un hiperenlace que lleva a los lectores a mi propia ficha de autor, en la cual han añadido automáticamente un logro más a mi exigua lista: he ilustrado un libro del que no tenía ni la más remota existencia. Yo no tengo muchas pegas al respecto, pues me da un caché que no tengo, pero otro menos escrupuloso podría empezar a pensar en el modo de sacar tajada de los royalties de dicha obra.

Otro tanto ocurrió hace unos meses con mi fanfiction Memorias de Azeroth, cuya identidad fue suplantada hace unos meses por un grupo de aficionados al WoW sin encomendarse ni a Dios ni al diablo. Incluso yo, siendo el autor de dicha colección de relatos ambientados en el mundo de Azeroth, he puesto un par de notas aclaratorias en las que dejo muy claro que el legítimo licenciatario de dicha ambientación es Blizzard, siendo los relatos algo de mi propiedad, debido a que fueron escritos en un servidor oficial de rol (Los Errantes) y que no involucran ni a personajes oficiales ni a elementos de la trama del juego, excepto los que tengan relevancia en una sesión de rol en un servidor cuyas normas permite esa modalidad de juego de manera explícita. Hablando de ello, estoy pensando en reabrir Memorias de Azeroth para divertimento del personal, así que no lo perdáis de vista en las próximas fechas...

No creo que ninguna de estas cosas que he mencionado más arriba haya sido hecha con mala fe, sino más bien por una dejadez endémica en cómo se hacen las cosas, cada vez más. Resulta que lo mínimo que un autor o editor tiene que hacer cuando va a publicar algo es la fase de documentación. Es tan sencillo como buscar en Google si ya existe otra cosa/persona con ese nombre y hacer los cambios pertinentes antes de lanzarse a la publicación, que luego vienen muchos enredos de estas cosas.

Por suerte, un servidor es muy adaptable y lleva mucho tiempo dándole vueltas a eso del nombre, especialmente el que se asocia con lo que yo escribo. Escogí Francisco Tapia porque es muy cortito y cabe en grandes letras en las portadas de los libros, pero no tengo ningún inconveniente en alargarlo todo lo suficiente como para que sea distinto y distinguible, aparte que más auténtico. Espero tenerlo todo cambiado para la semana que viene, si no antes. Lo malo va a ser modificar las portadas de los libros...

Recuerda la lección de hoy: «Documéntate, Daniel San».

Nos leemos...




Imagen: Nazgûl from "The Fellowship of the ring" (New Line Cinema)

11 de septiembre de 2016

Planes de futuro


Preparando la charla que daré en el Segundo Encuentro de Ficción Interactiva Dédalo, he tenido tiempo más que de sobra para reflexionar acerca de mi tarea y trayectoria. Creo que puedo afirmar que, a pesar de no ser un autor precisamente conocido, he hecho muchas cosas y me siento orgulloso de todas ellas. Sin embargo, hoy no voy a volver al pasado.

Hoy me interesa hablar del futuro inmediato, de ese futuro que se abre ante mi como una carretera recta que se pierde en el horizonte. A principios de julio escribía una declaración de intenciones en la entrada Escritor en verano y ahora toca mirar hacia adelante una vez más.

Logo Lucha Final
En primer lugar está Lucha Final, una aventura interactiva corta que será presentada en Madrid el día 24 de septiembre, si no antes. Se trata de un microdédalo, un librojuego en una página que se pliega como un tríptico. El sistema utilizado es el mismo que desarrollé para Rescate en Remsis VII, esto es, el Sistema PD. Se trata de un sistema sin dados, basado en la gestión simultánea de puntos y de rasgos de personaje. Simple y discreto, a la par que efectivo. Lucha Final es una apuesta por un tipo de librojuego gamberro, una ácida crítica social a la sociedad de consumo, extrapolada como un futuro desquiciado, con una Tierra contaminada y una población alienada por los programas de televisión. Sé que la idea no es nueva, pero quiero pensar que cumplirá su objetivo, que no es otro que el de entretener, a cambio de una donación de un euro a la Asociación Dédalo.

El otro puntal de esta «ofensiva literaria» es Hijos de la Destrucción. Este proyecto ha estado madurando y sufriendo mil y una reformas desde hace un par de años, aunque las bases fueron plantadas hace mucho más tiempo. Hijos de la Destrucción se encuentra a la espera de ver cómo se desarrolla su futuro inmediato, tras haber contactado con algunas editoriales, con mayor o menor acierto. No soy quién para entrar en valoraciones personales acerca de las políticas de las editoriales, pues entiendo que son negocios para ganar dinero.

Como padre de la criatura, soy consciente de se trata de una obra atípica, con un formato novedoso (que no nuevo), lo cual quizá haga que sea echada para atrás. Por suerte, nunca nadie ha podido decir que yo haya hecho estas cosas para ganar dinero. La prueba está en toda la ficción gratuita que he colgado en internet y los videojuegos gratuitos que todavía están disponibles en otra de mis páginas. Por tanto, si nadie apuesta al final por ella, no pienso guardarla para mi solo. Correré con el riesgo económico y haré que ese público, que cada día es un poco más grande, disfrute con lo que más me gusta hacer, que no es otra que contar historias. Como dijo el inmortal A. Conan Doyle,


"He forjado mi simple plan
si doy una hora de alegría
al muchacho que es a medias un hombre
o al hombre que es un muchacho a medias."
(Arthur Conan Doyle)


Nos leemos.


Imagen: "Road to Death Valley", by GevoelsFotografie,  http://wallpaperswide.com/

3 de septiembre de 2016

¿Jornadas de librojuegos en Madrid? ¡No te las pierdas!

Cartel del Segundo Encuentro Nacional de Ficción Interactiva (24 sept, Madrid)
Que los librojuegos están de vuelta es algo que ya no admite discusión. Bajo el ala de las nuevas tecnologías, los amantes de la ficción interactiva se han encontrado con un resurgir que muchos estaban esperando, tal y como ha demostrado el tremendo auge de la conversión que ha realizado Tin Man Games de todo un clásico en el mundo de los librojuegos: The Warlock of Firetop Mountain.

Los aficionados tienen, o quizá debería decir «tenemos», una cita casi obligada este mes en Madrid, en forma del Segundo Encuentro Nacional de Ficción Interactiva "Dédalo". Concretamente, el evento tendrá lugar el día 24 de septiembre en el Centro Juvenil Tetuán de Madrid (Calle Dulcinea, 4), en sesiones de mañana y de tarde. Dicho encuentro o meetup, será el punto de convergencia de aficionados, profesionales, autores, simpatizantes, editores, programadores, creadores, traductores e ilustradores relacionados con el mundo de los librojuegos y de la ficción interactiva, razón por la cual os animo a no perderos esta oportunidad de conocer a algunos de los "cocineros" del panorama de la ficción interactiva en España.

Por cierto, que el destino ha querido que yo también pueda contarme entre estos pioneros de la ficción interactiva española, a pesar de ser casi un enano a hombros de gigantes cuando comparo mi trayectoria con la de algunos de mis ilustres colegas.

Como algunos ya saben, soy el autor de algunos librojuegos, tales como Oro de Sangre (todavía sin publicar) y La saga del Merc 1: Rescate en Remsis VII, disponible en varios formatos electrónicos. Por lo visto, parece que no lo he debido hacer del todo mal, cuando me han invitado a que lleve a cabo una de las charlas del evento, en la cual narraré mi periplo como escritor de librojuegos y quizá adelante algo para los seguidores de las aventuras de nuestro mercenario espacial favorito, un tipo duro llamado Nic Stamos.

Ahora solo me falta hacerlo bien y contar mi historia de encuentros y desencuentros con el mundo de los librojuegos, una historia de amor que todavía, por suerte, no ha terminado.


Y ahora que sabes de qué va toda esta movida, te toca decidir:


*Si para ti el nombre de Nic Stamos no significa nada, pasa al 1.

*Si prefieres conocer algo más acerca del Encuentropasa al 2.

*Si deseas apuntarte al encuentro, pasa al 3.

*Si quieres saber más acerca de Dédalo y sus actividades, pasa al 4.

*Si no optas por ninguna de las anteriores, quizá quieras conocer algo más de Librojuegos.org. En tal caso, pasa al 5.

29 de agosto de 2016

Hijos de la destrucción.

Artwork from Guild Wars 2

 Es curioso cómo el tiempo hace madurar las cosas y nos obliga a reorganizar pensamientos y proyectos. Hace ya un par de años, por estas mismas fechas, decidí reescribir una serie de relatos que llevaban tiempo redactados (en algunos casos, en forma de borradores) y darles la coherencia que se suponía que habían tenido en mi mente. Por aquel entonces, pensaba que la tarea iba a ocuparme, como mucho, un par de meses, pero la cruda realidad, llena de obligaciones y de otros proyectos, terminó imponiendo su propio ritmo.

Como un parto que se alarga demasiado, terminar mi pequeña obra de fantasía se ha retrasado más de lo debido aunque, mirándolo con perspectiva, parece que ha sido para ir a mejor. De hecho, se ha pospuesto tanto que otro proyecto, que espero comentar en la próxima entrada de este blog, le ha ganado la delantera y verá la luz antes, como un bebé que tuviera demasiada prisa y decidiera adelantarse a cualquiera de los otros niños de la sala de preparto. Espero poder hablaros muy pronto de ese otro bebé gritón, pero cada cosa a su tiempo.

Hoy voy a centrarme en el que ha sido uno de mis proyectos más deseados y el que, curiosamente, más problemas me ha dado a la hora de rematarlo. Si por mi fuera, todavía estaría retocándolo y añadiéndole cosas pero, como dice Scott Card, «las ideas viejas tienen que marcharse de casa para que puedan entrar las nuevas», así que decidí darle fin a las revisiones hace unas semanas y no añadir ni una palabra más, porque entonces volvería a invertir un par de años más y nunca me parecería perfecto.

Un largo camino

No he escrito una novela al uso, aunque estuve tentado de hacerlo. Si alguno me ha seguido la pista, ya sabe que me encantan los relatos y los cuentos, tanto por su relativa brevedad como por ser fáciles de intercalar entre dos lecturas largas. Hubiera sido una novela río, al uso de lo que se lleva hoy día, con muchos personajes y varias historias entrelazadas, pero entonces no hubiera sido «made in Tapia». No. Me decanté por algo diferente y hacer lo mismo que hizo Bradbury con sus Crónicas Marcianas, esto es, contar una historia compleja a partir de fragmentos más simples, de cuentos interconectados. Así surgió un mosaico formado por infinidad de pequeñas teselas, cada una de las cuales luce una preciosa fotografía que es una historia en sí misma. Puedes admirarlas una a una o retirarte unos pasos y admirar el enorme dibujo que forman todas juntas, casi por arte de magia.

El largo camino ha entrado en un punto en el cual podemos vislumbrar, todavía en lontananza, la ansiada meta. «Hijos de la destrucción» está hoy más cerca de hacerse realidad que nunca pues, tras mucho dudar entre la autopublicación (un camino que ya conozco y que me resulta muy ameno e interesante) o la publicación tradicional, terminé enviando muestras del manuscrito (convenientemente registrado) a diversas editoriales, en un intento de ver cómo se me daba y, sobre todo, si era capaz de hacerlo. De todas las editoriales con las que contacté, solo dos respondieron a mis correos electrónicos; una, para explicarme que ya habían dejado el negocio y otra, para decirme que estaban, en principio, interesados en lo que les ofrecía. De momento, lamento no poder dar más detalles al respecto, pero espero poder hacerlo en cuanto sepa qué va a ocurrir. No es cuestión de lanzar las campanas al vuelo y que luego se quede todo detenido. La paciencia y la prudencia son las virtudes que cultivan los sabios, así que seamos sabios.

¿Y de qué trata? ¡No nos dejes con la intriga!

«Hijos de la destrucción» es una historia que habla de la guerra, vista desde todos los puntos de vista de sus participantes, y de cómo las vidas de aquellos que se ven atrapados en ella van a cambiar para siempre. Es una historia de amistades, de lealtades y deslealtades, de manipulaciones y de mentiras, pero también de grandes ideales y de heroísmo, de ese que no sirve más que para lucir cuando todo ha pasado y quedan los vencedores para contar la historia. Es una historia de naciones y de entidades sobrenaturales, de soldados y hechiceros, de santos y demonios, con todo el sabor de los mundos fantásticos que tanto me seducen y a los que tantas cosas buenas debo.

Solo espero que os guste tanto leerla como a mi escribirla.



Fuente imagen: Guild Wars 2 Art Wallpaper (http://www.pixelstalk.net/)

20 de agosto de 2016

Librojuegos con Inklewriter

Screenshot de Inklewriter
Algunas veces me han preguntado que cómo es eso de escribir un librojuego e, invariablemente, yo suelo responder «Muy divertido y muy pesado», lo cual deja a mis interlocutores un tanto perplejos, a pesar de ser cierto. Escribir un librojuego es muy diferente a escribir un relato convencional y, de hecho, para mi resulta infinitamente más cansado. Los librojuegos van divididos en secciones o páginas, entre las que navega el lector mediante el procedimiento de «Si quieres hacer esto, pasa al número tal». Es importante detenerse a observar que esto implica escribir un pequeño párrafo para cada elección y que la lectura consecutiva de los mismos debería ser coherente y no dar la sensación de ir leyendo a empujones. Hay muchos modos de abordar la escritura de librojuegos (yo tengo la mía propia), pero para los que se inician no suele venir mal una ayuda. Aquí es donde entran algunas aplicaciones, una de las cuales es Inklewriter, de Inkle Studios.

¿Qué es Inklewriter?

Se trata de una herramienta para que permite crear historias interactivas al más puro estilo «elige tu propia aventura». En principio, se trata de un software gratuito, pero también ofrece determinados servicios de pago, como veremos más adelante.

Acceder a esta herramienta informática es muy simple. Lo primero que tenemos que hacer es seleccionar la opción Start writing, lo cual nos llevará a una pantalla en la cual se nos pedirá registrarnos con un correo electrónico y una clave. Una vez hecho esto, y tras efectuar las correspondientes operaciones de registro, podemos empezar a escribir.

La interfaz es muy intuitiva, de modo que permite ir escribiendo sobre la marcha, añadir opciones en la parte inferior de cada párrafo y hacer un seguimiento del árbol de decisiones, así como insertar imágenes a nuestro gusto. Para los usuarios más avanzados, también dispone de la posibilidad de añadir determinadas rutinas lógicas que nos permitan mostrar y ocultar determinadas opciones si no se han dado determinadas condiciones, lo cual es un complemento perfecto si deseamos añadir tramas no visibles para el jugador, aumentando de ese modo la jugabilidad.


Una vez terminada nuestra historia interactiva, podemos subirla a la red, tarea para o cual se nos proporcionará una URL desde la que cualquier persona podrá leerla en la plataforma de Inkle. Si además queremos verla publicada fuera del entorno que se nos facilita, podemos optar por el servicio de conversión a un archivo HTML, lo cual nos brinda la posibilidad de convertirlo por nuestra cuenta en un formato Word o PDF, o incluso de solicitar la conversión directa a Kindle (esta última opción es de pago).

Con esto damos por terminado el artículo de hoy. Hemos visto que es muy sencillo implementar un sistema de elecciones en nuestros relatos sin partirnos demasiado la cabeza y seguro que más de uno le encuentra muchas utilidades. Sin embargo, no tenemos que perder de vista que esto solo es la punta del iceberg, porque el verdadero meollo de la cuestión sigue siendo la propia historia y eso, como viene siendo habitual, es algo que como escritores deberemos desarrollar por nuestra cuenta y riesgo. Ahí, en la creación de historias que atrapen al público, es donde reside la verdadera importancia de la tarea del escritor.