20 de mayo de 2017

Cómo darse a conocer con cierto estilo y muchas dudas

Payaso en plena actuación
El pasado día 13 estuvimos en Librería Moria (Logroño) presentando Hijos de la Destrucción, en un evento que era más una declaración de intenciones que un estreno, ya que el libro llevaba publicado desde febrero y había alcanzado un éxito local notable para tratarse de un autor desconocido.

Antes de seguir, he de confesar que la mañana empezó de la peor manera posible, tras una noche de mal dormir y un coche cargado hasta los topes de material para el montaje audiovisual, carpetas, una caja de libros, una carpeta llena de documentación (albaranes incluidos, que la venta en tienda es algo muy serio) y una segunda caja con el material para el sorteo que hubo después. Tuve que hacer dos viajes de la tienda a mi casa porque me había dejado algunas cosas (o llevado las que no eran, como unas llaves que no eran las mías) y, por fin, a las doce pasadas, pudo comenzar la presentación.

Con la sala de juegos de Moria repleta hasta los topes y en pleno Día del Cómic Gratis, mi equipo y yo emprendimos la marcha sin saber muy bien qué podía depararnos la mañana. Había bastantes caras conocidas, aunque otras no lo eran en absoluto. La grabación del evento iba a ser como la guinda del pastel para propulsar a Con Pluma y Píxel hasta un nivel superior al que tenía hasta la fecha y eso me hacía sentir bastante incómodo.

El problema de siempre en este tipo de cosas es el de la visibilidad, pues si no eres visible da igual que escribas como los ángeles, que nadie se va a enterar. En ese sentido, recomiendo la lectura de esta guía escrita por Ana González Duque para empezar a dar los primeros pasos en un camino no exento de dificultades, pero también de alegrías. Por otro lado, ya no soy solo un escritor (poco conocido) sin más, sino que ando liado echando a andar una pequeña editorial, con todo lo que eso implica de cara a relaciones sociales y laborales en un mundo competitivo y fascinante a la vez.

Así pues, el reto de la presentación era doble: por una parte, había que presentar un libro; por otra tenía que darme a conocer de la mejor manera posible y delante de un público que no tenía por qué ser el habitual. En los últimos meses, Con Pluma y Píxel ha dado unos pasos cualitativos gigantescos, impensables hace un año, lo que significa que alguna gente anda preguntándose acerca de este tipo que empieza a moverse por el mundillo editorial, aunque sea entre los pececillos pequeños.

De todo ello seguiremos hablando en otras ocasiones, más que nada porque ahora, en lugar de contártelo, prefiero que lo veas y escuches en esta grabación de la primera parte del evento, pues será casi como si hubieras estado allí. El sonido no es muy bueno porque había mucha gente y, de hecho, me temo que llegamos a superar el aforo del local. Sin embargo, creo que tengo una buena labia y me podrás escuchar con una relativa facilidad sin tener que poner el volumen al máximo.



Y esto ha sido todo. Aunque no es el primer vídeo dedicado a mis peripecias hasta la fecha, sí que ha sido en el que más cariño he puesto, mejorando lo que ya existía y proyectándolo hacia el desconocido y alentador futuro. Espero que me acompañes en futuras entregas en este blog, pues todavía tengo que editar la segunda parte del evento, en la cual muestro cuál ha sido la génesis de los Hijos de la Destrucción...así como alguna que otra sorpresa que se ha ido colando en esta ocasión.

Hasta la semana que viene, si no nos vemos antes. Nos leemos.

6 de mayo de 2017

De Hobbiton a Moria: consejos para emprendedores novatos

Cartel Hobbiton
Dedicarse a la escritura puede resultar una tarea titánica, especialmente cuando se trata de una actividad económica secundaria o si, directamente, no vivimos de ello. Preparar los personajes, las tramas o diseñar un mundo conlleva un gasto considerable del recurso más preciado que tenemos, que no es otro que nuestro tiempo.

Si a las labores propias del escritor (redacción, revisión) les sumamos las del editor (corrección, supervisión o contrato de personal para determinadas tareas, llamadas de teléfono, responder el correo y de las redes sociales o facturación), el tiempo termina desapareciendo por el desagüe en menos de lo que cuesta caer bajo el influjo del Anillo Único y podemos tener la sensación de que todo ello resulta inútil.

Sin embargo, la inversión de tiempo y esfuerzo suele merecer la pena cuando hay algo por lo que luchar y un objetivo claro. Ahora que me encuentro en la fase final de la presentación en tienda de Hijos de la destrucción en Librería Moria, puedo decir que mi zona de confort acaba de alejarse unos cuantos kilómetros y me encuentro lejos de casa, lejos de la seguridad de la Comarca, camino de Moria (literalmente) y con la impresión de que no regresaré a la seguridad de Hobbiton en mucho, mucho tiempo. De todo esto he sacado las siguientes reflexiones, que pongo por escrito por si a alguien le resultan útiles.

Ocho consejos para emprendedores novatos


1) Necesitas decisión: abandonar lo más querido es una de las decisiones más difíciles. Nos sentimos seguros en nuestro entorno y el hecho de ir más allá de lo que podemos prever es algo que nos llena de temor. Sin embargo, si no salimos nunca sabremos qué nos estamos perdiendo y el éxito no nos va a venir a buscarnos a casa. Es preciso abandonar las seguridades y salir a los caminos. La vida está ahí fuera…
Fotograma de El señor de los anillos.

2) Ya estás en camino: realmente no lo sabes, pero desde el momento en el que empezaste a caminar hacia la puerta, ya sea escribiendo en foros, blogs o participando en concursos ya empezaste a ponerte en marcha. Sin saber muy bien cómo, ya has dado tus primeros pasos por el umbral y como diría el viejo Bilbo, «Es peligroso, Frodo, cruzar tu puerta. Pones tu pie en el camino, y si no cuidas tus pasos, nunca sabes a dónde te pueden llevar». Así que, ya que estás, sigue adelante.
Fotograma de El señor de los anillos.

3) No es para cobardes: nadie te garantiza la supervivencia en tu aventura, pues el camino está lleno de factores que no puedes controlar. Emprender es una tarea arriesgada, destinada solo a aquellos que tienen lo que hay que tener para enfrentarse a los peligros más azarosos. Tarde o temprano, tendrás que asumir riesgos (económicos o no) y sobrellevar las tormentas de la mejor manera posible. La perseverancia y la autoestima serán tus aliadas en las horas más oscuras. La clave es afrontar los problemas con la mentalidad de que no durarán para siempre y con la cabeza puesta en la meta.

Fotograma de El señor de los anillos.

4) Busca compañeros de viaje: la aventura de emprender es arriesgada, pero eso no significa que debas hacerla solo. Busca ayuda entre las personas de tu entorno para las tareas que no sepas o puedas hacer, ya sea mediante la amistad o contratando a profesionales que sepan hacerlo por ti, y colabora con ellos todo lo que puedas, aunque sea a costa de reducir algunos beneficios. La cooperación mutua con otras empresas es vital para la supervivencia en un entorno competitivo. «La industria llama a la industria y el negocio llama al negocio», decía un viejo profesor de economía que tuve una vez, y creo que es una de las mayores verdades que he escuchado. La competencia salvaje lo único que deja son reductos en guerra unos con otros y peces grandes que se comerán a los pequeños o serán comidos por terceras partes.

Fotograma de El señor de los anillos.

5) Va a ser duro: la cultura contraria al esfuerzo, esa que parece que vamos perdiendo en las sociedades avanzadas (todo gratis, aprender sin esfuerzo, aprender sin practicar, adelgazar sin ejercicios, pescado sin espinas…en fin) es el espejismo de la autocomplacencia y del engaño, el juego de unos pocos manipuladores para tener una sociedad entontecida y fácil de manejar a su antojo. Emprender no es para comodones y vas a perder muchas horas de sueño y a trabajar sin descanso para lograr unos resultados que, en ocasiones, parcerán ridículos en comparación con lo que hayas invertido en ellos. Aun así, todos ellos te conducirán al éxito.

Fotograma de El señor de los anillos.

6) Encontrarás enemigos: en ocasiones, tus esfuerzos o tus éxitos te llevarán a llamar la atención de quien busca tu caída. Como les ocurrió a los enanos de Moria, la búsqueda del éxito y el trabajo duro te pueden llevar a despertar al Balrog. Puede que sea un cliente insatisfecho, alguien frustrado en su vida personal o alguien que guste de librarse de la competencia. Deberás estar preparado para combatir el fuego con el fuego, a plantarte en el puente de Khazad-dûm y gritarle al Balrog «¡No puedes pasar!», dispuesto a defender lo que es tuyo. Busca asesores legales para llegar a la mejor solución y no temas romper el puente si fuera necesario. Siempre puedes volver a la superficie y empezar de nuevo, fortalecido tras la batalla.

Fotograma de El señor de los anillos.

7) Disfruta del camino: la senda del emprendimiento es dura y nadie te garantiza el éxito. Si te obsesionas con ello, si piensas solo en el final, estás cavando tu propia tumba porque terminarás por no ver por dónde pisas. Trabaja duro y lucha por lo que haces, pero no pierdas la ilusión por las pequeñas cosas, no pierdas el espíritu hobbit de pararse a mirar el paisaje, de experimentar y de curiosear todo lo que te rodea. Piensa en ello como en la experiencia vital que es en realidad, como el camino de crecimiento personal que se abre ante ti y aprovéchalo para mejorar.
Fotograma de El señor de los anillos.

8) Disfruta de las pequeñas victorias: cuando tengas un éxito, aunque sea pequeño, disfruta del premio. La planificación diaria de los pasos hacia tu meta debería llevarte a poder disfrutar de los éxitos de tu aventura. Llegar hasta Rivendel no es el final del camino, pero es un hito importante. Aprende a celebrar esos éxitos y a mirar hacia atrás para ver lo que has conseguido. Compartir con otros esos momentos, sin pensar que son definitivos, forma parte del camino del emprendedor y permite coger fuerzas para afrontar retos cada vez mayores, hasta llegar a cotas de éxito no imaginadas al principio.
Fotograma de El señor de los anillos.

Estas son algunas de las cosas que he ido aprendiendo a lo largo de este camino. En él he contado con la ayuda de grandes profesionales y el apoyo de buenos amigos, pero la verdad es que esta es una senda que se recorre en solitario y cuyo final todavía resulta incierto. Aun así, me (nos) queda el consuelo de que el hecho de seguir adelante, no detenerse ante los obstáculos y de abandonar la seguridad de lo conocido son los elementos básicos con los que enfrentamos a nuestros personajes todos los días, así que parte del entrenamiento ya está hecho.

Espero que estos consejos te hayan resultado útiles, tanto si estás ya en la senda como si no te has decidido a empezar todavía.


Nos vemos la semana que viene. Algunos, en persona.



Fuente imágenes: La comunidad del anillo (Peter Jackson, 2001)

29 de abril de 2017

Técnicas de narración: acompañantes con salero

Gollum
En artículos anteriores hemos tratado ya algunos de los aspectos más relevantes a la hora de crear personajes creíbles, que impacten y que nos transmitan emociones, así como de algunas de las cosas que podemos hacer con ellos sin llegar a matarlos. Sin embargo, nuestros protagonistas no están solos en la vida y, a menudo, van acompañados de una serie de personajes satélites que son, o deberían ser, algo más que un decorado. Estamos hablando de los acompañantes.

En la literatura de fantasía, como heredera del género de las novelas de aventuras, la presencia de los grupos de personajes tiene una larga tradición. Esto es palpable de un modo especial en las obras derivadas del estilo Dungeons&Dragons, aunque no son las únicas. En este tipo de novelas, existe una especial tradición de «héroes itinerantes», que viajan de un lugar a otro en busca de un destino, por dinero o por afán de aventuras. De hecho, la propia mecánica del juego ya favorece este tipo de agrupamientos, algunos de cuyos orígenes ya analizamos en Combatiendo al mismo enemigo.

Sea como sea, a menudo el camino de estos aventureros se entrelaza con el de otras criaturas de mayor o menor importancia, algunas de las cuales pueden llegar a alcanzar cierta relevancia si son especialmente carismáticas o si sus objetivos modifican de modo apreciable la trama principal. Estos son los acompañantes o compañeros de camino.

Acompañantes arquetípicos

Según su función narrativa, podríamos tipificar a los acompañantes según varios arquetipos, algunos de los principales son:

1) El patrón: precisa de los servicios del protagonista y decide alquilar sus servicios. Sus motivaciones pueden ser meramente comerciales, pero podrían ser más oscuras. A fin de cuentas, es el que paga y es el que pone las condiciones del servicio, lo cual puede incluir la exigencia de acompañarlo en su misión para comprobar que realmente cumple con los términos de lo pactado o para deshacerse de molestos testigos una vez que la misión ha sido cumplida.

2) El seguidor leal: algo ha llamado la atención de este honrado ciudadano y lo impulsa a seguir a determinado personaje, quizá motivado por la admiración. Es un recurso muy utilizado cuando deseamos que nuestro público empatice con un protagonista serio o, incluso, oscuro. El ejemplo más popular es el dúo Batman y Robin. Sea como sea, esta es la oportunidad de oro para complicarle la vida al personaje, ya que la sola motivación no basta para seguir con vida en medio de las aventuras y el seguidor fiel puede meterse en más de un problema o, de modo ocasional, solucionarle algún problema a la estrella de nuestra historia.

3) El protegido: la vida de este personaje secundario se encuentra amenazada de algún modo, lo que significa que necesitará de la protección del protagonista, ya sea porque ha hecho algún tipo de pacto, por saldar una deuda contraída en el pasado, o por un pago más o menos sustancioso. En cualquier caso, este protegido tiene suficientes enemigos como para complicarle la vida a nuestro héroe de muchas maneras. De la relación personal que mantenga con el protagonista pueden surgir interesantes situaciones, ya sean de amistad, lealtad o romance, por citar tres.

4) El vengador: acompaña al protagonista y a sus compañeros por una cuestión de conveniencia, pues los necesita para alcanzar sus objetivos de su venganza contra una tercera parte. En algunos casos, y siempre dependiendo de su equilibrio mental, puede llegar al extremo de considerar al grupo como prescindible, ya que lo único que le importa es consumar su venganza a toda costa. Ni qué decir tiene que esto abre la puerta a un sinfín de posibilidades narrativas.

5) El acompañante problemático: independientemente de sus motivaciones iniciales para seguir al protagonista, la función de este personaje no es otra que la de poner a prueba la paciencia del mismo. Puede que se trate de hábitos molestos (hablar constantemente, repetir gestos de una manera obsesiva, mascar tabaco) o de situaciones especiales (una enfermedad grave o incapacitante), pero su presencia es un estorbo más que una ayuda en la consecución de los objetivos de nuestro héroe. Si está bien hilada, esta relación puede ser uno de los motores que impulse el crecimiento personal de nuestro personaje principal.

6) La mascota: puede que se trate de un animal especialmente fiel a uno de los personajes, o puede que se trate de un compañero animal de naturaleza mágica, como las monturas de los paladines en ambientaciones basadas en Dungeons&Dragons. Su presencia nos brinda la oportunidad de apelar al corazoncito de nuestro público, ya que la inclusión de animales en las historias toca muchas teclas en el inconsciente. Por otro lado, las capacidades sensoriales, motoras o de combate de las mascotas son un apoyo y un complemento a las de nuestros héroes. Un ejemplo es Guenhwyvar, la pantera mágica de Dritzz Do’ Urden.

7) El prisionero: en este caso, el protagonista o sus amigos han logrado capturar a un enemigo y hacerlo su prisionero, o han sido contratados por una tercera parte para su custodia. En cualquier caso, debe ser transportado del punto A al punto B, a ser posible de una pieza, lo que puede dar lugar a muchas complicaciones por parte del narrador, las cuales pueden incluir posibles rescates, intentos de fuga y, por supuesto, intentos de empatizar con sus carceleros.

8) El traidor: su camino se cruza con el del protagonista, pero no es fruto de la casualidad, sino de una estrategia finamente calculada, pues su objetivo no es otro que el de hacerse pasar por un compañero fiel y aprovechar la vulnerabilidad que da la confianza para asestar el golpe final cuando su víctima menos se lo espera. Es obligatorio que haya tenido relación con el pasado de algunos de los protagonistas, pero de un modo indirecto, pues de otro modo sería reconocible. Lo interesante, desde el punto de vista narrativo, son todas las posibilidades que ofrece al narrador para trazar giros argumentales en la trama, incluyendo la retirada definitiva o temporal de personajes relevantes.

9) El contrapunto cómico: la presencia de este personaje, al igual que en el seguidor fiel, es dar un apoyo narrativo a personajes oscuros o demasiado serios, de modo que nuestro público pueda empatizar con más facilidad. Sus comentarios o actuaciones rompen la solemnidad o gravedad de algunos sucesos, aportando con ello un respiro que suaviza las situaciones y las hace más fáciles de sobrellevar, especialmente si tenemos un público juvenil. Un ejemplo de este tipo de acompañantes sería el ladronzuelo conocido como «Ratón» en la película Lady Halcón, pues de ese modo compensa a unos personajes trágicos y serios como Navarre e Isabeau. Sin este personaje, la historia sería bastante intragable por lo hierático de sus protagonistas.

Por supuesto, la mezcla de estos arquetipos puede dar lugar a combinaciones más que interesantes. A veces, la propia construcción de dichos personajes hace que terminen siendo tan populares (o más) que los protagonistas, lo cual da lugar a que algunos terminen por tener sus propias aventuras, fenómeno conocido con el anglicismo de spin-off y que es preferible traducir por «serie derivada» o «secuela».

Resumiendo, diremos que la figura del acompañante es un recurso clásico que podemos incorporar en nuestras aventuras y que goza de grandes posibilidades a la hora de vertebrar tanto tramas como subtramas, hacerlas más atractivas para nuestro público y aportar un grado de frescura tanto a historias como a personajes. Ya sea para un relato o para un guion para un juego de rol, estos personajes secundarios cumplen una función narrativa que puede llegar a hacerse notar cuando dejan el grupo de modo temporal o definitivo, pudiendo darse el caso de que se terminen convirtiendo en los protagonistas de sus propias aventuras.

Hasta la semana que viene.